# perdiendo.org/museodemetralla

entraron en mi cabeza (201) | libros (20) | me lo llevo puesto (7) | pelis (2) | Renta básica (9) | series (6) | escasez (2) | frikeando (94) | arduino (1) | autoreferencial (11) | bici (1) | esperanto (4) | eve online (3) | git (2) | GNU/linux (4) | markdown (7) | nexus7 (2) | python (7) | raspberry pi (3) | vim (1) | wordpress (1) | zatchtronics (3) | hago (770) | canciones (161) | borradores (7) | cover (44) | el extremo inútil de la escoba (2) | elec (1) | GRACO (2) | guitarlele (11) | ruiditos (11) | Solenoide (1) | fotos (37) | nanowrimo (3) | novela (26) | criaturas del pantano (5) | el año que no follamos (12) | huim (5) | rehab (4) | poemas (362) | Anclajes (15) | andando (3) | B.A.R (7) | Canción de cuna para un borracho (38) | Cercos vacíos (37) | Cien puentes en la cabeza (7) | Conejo azul (6) | Contenido del juego (5) | De tiendas (3) | del pantano (3) | Destrozos (2) | Epilogo (4) | Fuegos de artificio (5) | Imposible rescate (15) | Jugando a rojo (7) | Libro del desencuentro (2) | Lo que sé de Marte (11) | Los cuentos (21) | Montaje del juego (5) | Orden de salida (4) | palitos (31) | Piernas abiertas (7) | Poemas medianos (12) | Privado de sueño (7) | rasguemas (5) | Tanto para nada (17) | Todo a 100 (2) | Uno (4) | relatos (97) | anatemas (9) | orbital (2) | prompts (8) | vindicaciones (103) | perdiendo (1.718) | atranques (1) |

más mierdas antiguas, que no todo va a ser novedad

  

¿Es lo nuevo sinónimo de novedad? ¿Y lo antiguo sinónimo de antigüedad? Pos yo que sé, oiga.

(Con el despiste lejano de los años, me quedo con «que no puedas dormir», o con «revoloteas», ambas grabadas (y las demás) justo después de componerlas joderlas hacerlas con el único fin de no olvidarlas, por eso las grabaciones están plagaditas de fallos).

Pensamiento noctívoro jrande, jrande, jrande, desde siempre lo importante no es el medio, el medio es anecdótico, lo importante es… tener algo que decir, lo cual ya es bastante suerte, más que bastante:

y a dos kilómetros a mi alrededor se encuentra todo lo que es…
rozo con los dedos el jazmín en el que una vez te pusiste a mear…
pinto tu cara en una mueca envenenada…
porque las horas se van escurriendo, se hinchan de helio y se van al cielo…

(y el dolor el dolor que aún me transe cuando lo escucho en «rubrica de piel contra piel», que cobró tanto protagonismo en la novela, en ese «tendrás 25 o 26 e irás a buscarte en otra parte», lo que justificó una Yuka entera por derecho propio y sin dudas).

cómo pudo existir todo eso. Y cómo contarlo de modo tan sencillo [esto ya suena a autobombo, pero juro -si aún puedo hacerlo- que no lo es]).

Lo que nos lleva al viejo dilema. Bueno, viejo en mi cabeza, no sé fuera (aunque en el fondo es todo lo mismo, una misma coda que se repite). ¿Tienes que joderte la vida por haber vivido (cosas tristes, evidentemente, si no no hay pregunta)? Nivel de grietas, supongo. Nivel de grietas. ¿En cuánto se empobrecería mi percepción (rollo vino, aludo, salid de aquí, que esto va de rollo vino, vino rosado con coca light porque no había mahou decente) si no hubiera vivido lo que he vivido? (Una coda que se repite, ¿no la oyes?). Es que no soy lo que he sido (añado, tarde, ¿?). Es que… ¿debo arrepentirme por haber estado donde he estado?

Pos no. Todo eso me hace. Me hizo. Me construye. El dolor comparte realidad con el placer (la felicidad). Pero con la felicidad no tenemos dudas sobre si incluirla o no. Simplemente, hacemos que esté. Está por derecho propio. (Una coda que se repite, de forma cansina, en todo lo que sucede).

lo otro

Ese incómodo pedazo de tierra en la tierra.

Andábamos medio locos, haciendo un poco de todo y de poco un todo, y a veces haciendo que un poco lo fuera todo y viceversa. Es un poco ininteligible, pero estar vivo anda por ahí, supongo. Medio locos con esta historia, dando vueltas, visitando castillos con coches imposibles que se portan como dioses, a veces, y otras rumiando estilos visuales que consiguieran decir algo. Sobre algo. Vigilando, al menos yo, el apremio de salvarme. De hacer algo. Llevo años perdiendo el tiempo entre unas ideas idiotas y otras. Nunca fueron idiotas. Perdiendo el tiempo y el esfuerzo, por supuesto. El dinero no se pierde, el dinero cambia de manos, pide descartarse, pide mus constantemente. Haciendo fotos. Haciendo canciones. Haciendo cabeceras en flash, css depurados, html discretos, novelas, poemas, relatos breves. Un poco de todo.

Porque hay un fondo que pugna por salir y sale por cualquier parte, como si lo reventases entre las dos manos en vez de mimarlo para que fuera tomando forma poco a poco. Como si fuera posible sacarlo poco a poco. Espero que sea eso lo que anda por ahí: salvarse. Encontrar la salvación.

Muchas veces me he preguntado, ¿la salvación a qué? A los desayunos, respondo, a las tardes viendo la tele en el sofá, a las pautas (naces, mueres, compras un coche, compras una casa, te casas, crías, compras una casa más grande, envejeces y te mueres con la satisfacción del deber cumplido y tus nietos en el regazo). Contra eso va la salvación, pero con eso. Uno quiere cumplir las pautas, porque la mente lo exige (me la suda si es la educación o su padre la que habla), pero sin renunciar a lo otro.

Y siempre la noche.

¿Y qué es lo otro? Eso es más difícil de explicar. Lo otro es eso que pugna. Que revienta y sale por todas partes.

Por todas partes no.

Por todas las fisuras, más bien.

(La realidad no puede mantener su simplicidad y se agrieta, y es por esas grietas por donde lo otro quiere salir. Alguien se muere, alguien deja de estar, estás a punto de tener un accidente, o yo qué sé, y ahí está lo otro encontrando fisuras por las que salir a la calle a ver la noche que se expande. La realidad es simple cuando todo va bien, cuando nada se cuestiona. Al primer golpe de efecto, la realidad se resquebraja.

Te encuentras en tu cosa cómoda, con tus útiles cómodos, pensando que todo está bien. Y en un solo gesto, de repente, todo se descoloca, todo se excentra. Hablando sobre Bakunin no es más que la historia de un centro excentrado, de un centro imposible, de un centro que nunca existió pero que se representó a sí mismo como si existiera, la historia de una tortura, una tortura mental pertrechada por mí mismo contra mí mismo, suena a tontuna, pero es la verdad. Yo seguía tomando cañas y echando polvos y fumando sin dejar de reírme todo el rato -no es raro realmente, anticuario es un personaje que desde hace años no existe más que aquí, e incluso según algunos quizá nunca existió-, pero me estaba golpeando con la imposibilidad de la mentira que se construye de forma imparable sobre sí misma porque es mucho más agradable que la verdad).

Esa es la lucha, el mito, el último enemigo, el quid y el nirvana, o el apagón y el renacer, o el qué sé yo que no tengo ni idea. Esa y no otra: evitar ese tipo particular de mentira que se construye de forma imparable sobre sí misma porque es mucho más agradable que la verdad.

No está mal. Meses después de terminar la novela he conseguido entenderla. Espero que sea comprensible, porque ni puedo ni quiero volver ahí para reescribirla. Escapé de esa mentira, y ya es tarde para recrearla, para hacer de ella de nuevo parte de mi casa.

cosas que pasan

Repito que yo ya no ando por aquí (quién lo diría) que me muevo por sebastopol, pero es que hay veces, siempre hay veces en las que las cosas que pasan le dejan un rinconcito al anticuario y puede seguir tan ricamente adelante… en medio de las cosas que suceden.

Ya lo dije antes. Yo libro mis propias guerras. Hay veces que es ponderable la opción de reposar la cabeza un rato… en cualquier parte…

Y no me siento culpable. Lo último que me siento es culpable. Lo de las propias guerras de uno está en mi novela, y sentirse culpable es un error profundo, porque cada uno está donde está… y (no es lo mismo) se encuentra donde se encuentra.

Sensibilidades heridas, me dicen. No las hay si no hay mentira. Cada cual es libre de engañarse como quiera. Si no mentí, no hay falta. Si no hay mentira, no hay derrota.

Si dije siempre dónde estaba no tengo responsabilidad alguna aunque tú me situaste en otra parte. Eso es así aquí y en sebastopol, y en toda tierra de garbanzos. Vivo solo. Me gusta ver tu cara, no lo niego, NO LO NIEGO. Tu culo al despertar. Pero vivo solo, quiero vivir solo. Aunque no voy a niguna parte con esto. Verte en mi ducha. Verte en mi café. No estás dentro de mí. Pero que me jodan si lo odio. Puedo odiar el mundo, pero no esto. Nunca esto. No sé qué te figuras tú, ni quiero saberlo, hacerlo, sentirlo, vivirlo. Saber lo que te figuras me haría débil. Frágil. Tú quieres que compremos muebles nuevos, y que pintemos las paredes.

Ya no quiero comprar más muebles con nadie, joder. NO quiero pintar más mis paredes con nadie, no de ese modo. Ni de coña.

Hace años, te dije, sabía dónde estaba la otra persona. Hace años. Ahora no soy tan sutil. No quiero serlo. NO sé serlo. Puedes irte o quedarte. Sé que lees esto. Puedes irte o quedarte, a mí me da igual. Todo se ha construido de otro modo. No importa la confianza. No importan esas cosas. Soy un escéptico. Si te quedas, sabes a qué estamos jugando. Si te quedas. Si no te quedas te abriré la puerta. Está abierta.

Puedes irte o quedarte, pero ya no conmigo.

Últimamente lo único que quiero que se mueva es el rumor del aire. A veces ni eso.

Quédate o vete. Estaré igual. En ambos casos. En ambas resoluciones.

Pero debes saber que no va a ninguna parte. Que no puede ir a parte alguna. Me gusta tomar mojitos contigo en la cama.

Eso es todo.

Eso es más que suficiente.

No sé explicarlo de otro modo.

Antes supe, pero ya es tarde.

Es sumariamente tarde.

Lo siento (aunque ya es tan tarde que no lo siento en absoluto).

Pero eso no supone nada.

Tu puta culpa, desde hoy para siempre, es no haber llegado antes.

Ojalá, amiga mía, hubieras llegado antes. ahora es demasiado tarde.