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déjà vu constante

Toda la vida bloqueado en sitio en el que no quiero estar. El colegio, el instituto, la universidad, el curro de turno. Toda la vida mirando una puerta. Toda con la sensación del tiempo detenido, de espera interminable. Siempre retenido. Toda una vida de explosiones cuando finalmente el reloj se pone en hora. Todas esas carreras para vivir tiempo prestado, todo ese hacerlo con prisa, con ansia y corriendo antes de que termine, antes de tener y no querer estar de nuevo en alguna parte.

Tengo recuerdos míos en la misma situación a los diez, quince, veinte, treinta, cuarenta años. Es demoledor. Y demuele.

herramientas

Una cosa que me pasa de cuando en cuando, incluso casi a menudo, es no tener nada que decir pero sí muchas ganas de escribir. Más con estas cosas de seguir la macropelícula que es un juego. Podría hablar de todo lo que ha sucedido durante un buen rato, pero por algo que se me escapa no parece merecer la pena. Quizá es que respeto las historias según de dónde vengan. Eso me preocupa.

rápido y sin conocimiento

Siempre he jugado mal, con prisas. Como si tuviera que ser natural en ello y todo proceso de aprendizaje significara que no era un buen jugador. En el caso del wow, por ejemplo, nunca comprendí que la cosa iba más allá de apretar botones siempre que estuvieran activos. Jugando un druida en el Classic y un sacerdote en el TBC me he dado cuenta de lo mal que hice todo. Disfruté entonces o no habría jugado, pero de rebote. Había cosas que salían bien aunque no terminase de comprender del todo por qué. El retorno ha sido distinto, he disfrutado más del reto que de cómo las cosas terminaban saliendo. De saber lo que estaba haciendo (aunque fracasara).

En el caso del Witcher 3 hice lo peor que podía hacer, lo jugué en el mínimo de dificultad en combate y me salté todos los diálogos, así que no tuve ni juego ni historia. Hubo cosas que se me empacharon. No soy persona de mando, cualquier combate se me hacía imposible, nunca encontraba el botón que quería presionar. El juego tiene algo de horror, y soy incapaz de no acojonarme vivo en cuanto sale el bajo del pantalón de un fantasma. Y los diálogos te aburren si no has enganchado con la historia, con los personajes. Todo eso confluyó en una experiencia meh.

Lo más curioso es que lo que ha resultado finalmente crítico fue que durante muchos años estuve peleándome entre la posición de los dedos de juego (WASD) y la posición de los dedos de trabajo y escritura (ASDF). Como pasaba tanto tiempo haciendo la segunda dominar la primera se me hacía bola, nada me salía natural. Empezó en EVE Online (aunque allí no hay teclas de movimiento per se, hay teclas de acercarse a o de orbitar a), pero en el último retorno al Wow ASD se consolidaron como teclas de movimiento, prescindiendo de retroceder. Desde entonces todo más sencillo.

Ahora estoy rejugando Witcher 3 con ratón y teclado, prestando atención a los diálogos, fijándome en los talentos, eligiéndolos por una razón (aunque sea equivocada), fijándome en el equipo que llevo y sabiendo por qué lo hago (aunque quizá no sea la mejor elección). Llevo sólo un par de días y estoy alucinando con el juego. Quizá cambie de opinión cuando lleve más, pero qué experiencia. Qué cantidad de trabajo. Qué profundidad.

Toda la vida he ido con prisas en TODO, como si TODO se fuera a acabar mañana y hoy se decidiera TODO del modo que fuera. Con la sensación constante de estar llegando ya tarde. Arramplando como un elefante en una cacharrería. Para algunas cosas fue fenomenal, para otras un desastre. El plan es revertir unas cuantas de esas.

(No sé si he conseguido decir lo que quería decir, pero es lo mejor que puedo conseguir de momento).