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rituales de lo cotidiano

GoT se acabó. Una mierda el resultado, probablemente. Seguramente. Pero el ser humano adora enmierdarse en rutinas que no significan nada pero lo hacen. Kundera, creo que en La insoportable levedad del ser, en esa cosa con un perro y unos bollos, decía que el ser humano no puede ser feliz porque ser feliz supone las ganas de repetir, y el ser humano se aburre de la repetición. El caso es que al perro le molaba infinitamente el rollo bollo, pero el humano si no fuera por el perro estaría hasta los huevos.

Ok.

Pero el rollo lunes de levantarse a las seis de la mañana, poner a hervir la cafetera del torrent, ver el capítulo antes de ir al curro, se echará de menos. Ver lo que veas tiene su importancia, pero es secundario. No importa lo que sucede, importa, de algún modo muy importante que se me escapa, cómo está sucediendo. Lo echaré de menos.

Un par de podcast, uno sobre el estado del bienestar y otro sobre identificación biométrica. También he subido a archive.org los capítulos de PdB para que no se pierdan. Y de momento nada más, algo de hype del wow classic. No es un juego para mí, pero me hypea igual.

Porque levantarse, poner a hervir una cafetera, reunise junto al fuego, todas esas cosas. En la vida, lo esencial es formular juicios a priori sobre todas las cosas. […]En realidad, sólo existen dos cosas importantes: el amor, en todas sus formas, con mujeres hermosas, y la música de Nueva Orleans o de Duke Ellington.

mini vacaciones

De pronto tuve una idea para un relato, unos tipos recorrían un paisaje alienígena, una especie de jungla, metidos en sus trajes, e iban con sigilo hacia un bunker que luego resultó que no había sido construido sino crecido, una semilla que se planta y genera un hábitat que provee de alimento y oxígeno a colonos (acrección, se llamó). Más tarde supe por qué estaban yendo allí, los colonos estaban haciendo algo ilegal, no eran parte del plan de operaciones de LaFed (la corporación al cargo de la zona del planeta). Los nombres se fueron poniendo: Uno, Dos y Tres para los que no habían trabajado con el protagonista antes, Blindado y Narrador para los que sí (que a su vez eran Cuatro y Cinco en las comunicaciones de la misión). Entran en el bunquer después de que Narrador hackee el portón y acaban con todos, excepto con unos cuantos que se encierran en una habitación. Tirador ordena cortar el suministro de aire. Los colonos utilizan una puerta oculta, salen por ella y minan la entrada, Dos salta por los aires al iniciar la persecución. Lanzan unos drones para que detecten más minas y cuando terminan los persiguen y los matan un poco antes de llegar a un transporte. (¿Por qué tendrían que tener la vía de escape tan lejos?, ¿qué sentido tiene eso?).

Pensé en cómo llamarían a ese tipo de trabajos, y le puse nombre a las oficiales ordinarias (operaciones), a las extraoficiales «voluntarias» (rescates), a las extraoficiales «ilegales» (recuperaciones) y a las prohibidísimas independientes de la corp (saqueos). Pensé que la vida en el orbital de aquel planeta iba a estar movidita con tanta burocracia, corporación y gente buscándose la vida. Pensé en cómo iban a ganar pasta de los saqueos en un entorno tan «pequeño» (vender algo ilegal con tan pocos clientes potenciales sólo tiene dos opciones: o hay un grupo de clientes que lo promociona o la administración está haciendo la vista gorda). Pensé en el que se había hecho con el prota, Tirador, y por qué se dedicaba a eso, pensé en sus superiores, en su equipo, en sus planes para el futuro. En sus ganas de seguir haciendo lo mismo o de dejarlo. En si podría hacerlo.

Durante un rato largo vi una trilogía, una primera parte en la que sobreviven a un saqueo especialmente complicado y descubren un chorrón de mierda en el proceso. Les condena y les salva el tipo especial de ilegalidad que están haciendo. Una segunda en la que Tirador, retirado, ascendido y apartado, conspira para hacerse con control del orbital y cambiar las condiciones de vida de la gente. Una tercera en la que tienen que lidiar con el resto del mundo, que no puede tolerar una rebelión.

Así, durante un par de horas o tres, estuve completamente concentrado, absorbido y fuera de mí (¿o dentro?). Luego, por algo que no consigo recordar, todo hizo prof y se desvaneció en menos de un segundo. El relato inicial lo subí al museo. Me acuerdo de todo esto ahora porque ayer volví allí de visita durante buena parte de la tarde.