Sobre todo fue aquel verano caminando.
Buscando sitios discretos en los que conocerse.
Sonriendo, pasando hambre.
Tiempo de sobra para hartarse.
Sobre todo aquel verano sin dinero caminando,
caminando sin contar los pasos,
mantenerse en el mundo vagabundeando.
Sobre todo esa necesidad, esa urgencia de tenerse.
Sobre todo que eso era lo importante.
Lo demás eran cosas que nos contaban los demás.
Hacer algo, llegar a alguna parte.
Sí, sobre todo la urgencia,
lo demás era basura, vidas de otros.
Cosas que los demás pensaban importantes.
Construir un mundo sobre tenerse.
Un mundo entero sobre eso, tenerse.
Lo demás era la derrota alrededor que no dejaba de contarse.
Años después, ya sin aquel verano, después de moldearnos,
de aceptar el estado de las cosas,
de corregir lo que fuimos para crearnos un sitio,
nos separamos.
Tenerse, de pronto, ya no parecía suficiente.
Aún nos preguntamos qué aniquiló lo importante.