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te sigues quedando

Encontrado manuscrito y sin fecha en un cuaderno que apareció tras unos libros.

despierto en el suelo jodido y borracho
hace tiempo que no encuentro cenefas de alegría
me quedo sentado fumando un cigarro
tú despiertas en otra parte y te desperezas

no sé vivir

me miro en el baño mis ojeras son fango
me duele la vida me duele que existas donde no sé
escribo en silencio con dedos vendados
lo que digo no existe lo que dije no importa

no se vivir
pedazo de mierda agachado

la vida es un círculo raro y tramposo
se escribe fuera de cámara mientras damos vueltas
y un día te piensas y ya no hay nada que hacer
todo se fué y, con suerte, tú te sigues quedando

agostados

Cogiste una taza y serviste café.
Yo vomitaba el alcohol sobrante
de la noche que huía, como un perro,
con el rabo entre las piernas.

Me abrazaste fuerte y
me llamaste imbécil.

Yo no podía evitar creerte.

Encendí el primer cigarro de
la recién estrenada mañana. Tu
sonrisa se escabullía tomando
confianza en una lenta huida.

Y en tu cara tus ojos intentaban
no expresar nada. Y en tu luz
tu sombra caía fragua sobre
los campos agostados de
las palabras.

despedida

Siempre debimos llamar ayer al ayer, y no
recuerdo. La lluvia caía, tomábamos
café, tú jurabas algo, me besabas las
manos. Yo caía, caía. Como las horas o
los sueños al despertar. Como los días
que no puedo y que sonríen sin volver
luego. Yo caía. Como el café, desde la
mesa al suelo o el silencio o la broma
del momento. Tú me jurabas algo, yo
asentía, fumaba, pedía la hora mientras
caía. Tú llorabas, llovías, de la tierra y
la lluvia el verde, y de mí y tus lágrimas
tan solo una despedida.