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darwinismo municipal

Acabo de terminar cuatro libros de la saga de Máquinas mortales de Phillip Reeve.

Están clasificadas como novelas juveniles, pero los matices de grises y ciertas conclusiones de las historias lo alejan de una narración maniquea y simplona. La historia sí lo es cada vez que se preocupa de enseñar la miel, pero los cimientos no lo son en absoluto.

En algún momento ví la película. No me gustó, pero el mundo en el que sucede me dejó con ganas de más, y buscando más información llegué a los libros. Creo que ha sido un buen viaje. No todo el tiempo, no para ir muy lejos, pero si para sentir que ha merecido la pena. Es algo no muy frecuente últimamente.

en la memoria

Pixeles, pixeles, pixeles.

Ayer terminé Blade Runner, un juego que empecé hace más de veinte años un fin de semana en casa del bucanero. No lo terminé porque el juego, aunque no es largo, es tramposo a su modo. Y lo es porque la trampa es parte del juego, un recurso. En un click and point de hace tanto tiempo, el que no pinchar en el sitio adecuado te lleve a dar vueltas y vueltas hasta que termines descubriéndolo y haciéndolo no es un fallo, es la propia mecánica. Además de los bloqueos apuntar y disparar es horrible (y conscientes de ello te ofrecen un espacio para practicar y cogerle el tranquillo, aunque disparar en sí no me fue realmente necesario más que dos veces). La historia se deja llevar y su desarrollo me pareció divertido. No suelo terminar juegos, supongo que eso puede ser suficiente prueba de ello. El viejo Dick aparece por los rincones, ¿somos humanos, no lo somos, que es serlo?.

Cuando lo empecé hace más de veinte años yo era distinto, lo que sabía de videojuegos era muy poco, tan poco que lo miré con tanta atención que parte de éste se me ha clavado dentro. Al igual que sucede de repente con algunos olores, algunas escenas del juego me han llevado atrás en el tiempo. Ha sido extraño y muy curioso. Ha sido bonito y triste, enriquecedor y demoledor al mismo tiempo. Me alegro de haber recordado y sentido todo eso, la verdad, pero no me lo esperaba en absoluto. Me ha cogido desprevenido, sin defensa de por medio.

pos cagonada

Jamás, jamás, jamás había visto esto así.

Pues entre el teletrabajo, Blade Runner, python de nuevo y Cyberpunk 2077 con GeForce Now no me estoy enterando de nada. Menudo inicio de año, nunca había visto estas temperaturas en Madrid.

Mi primera tontá del año. Bueno, al menos la primera registrada aquí

# pos cagonada

seguir = 'si'
while seguir == 'si' or seguir == 's':

    print('Te ayudaré a saber el número de letras de tu nombre.')  
    nombre = input('Tu nombre es... ')

    print('Yeah, ' + nombre + ' tiene ' + str(len(nombre)) + ' infames letras.')

    print('¿Quieres seguir? (Sí o no)')
    seguir = input()

Vuelvo a estar encerrado, esta vez como precaución ante el hielo. Haciendo malabares con la comida que tenía en el armario para cocinarme cosas interesantes, durmiendo mucho y bien. Tocando, cantando, escribiendo, jugando… he terminado Blade Runner veinte años después y aún no sé qué pensar al respecto.

Total, que mucha actividad, que bullendo, que ya iremos viendo, que parece que ahora es tiempo más de hacer cosas que de ir anotándolas.