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buscar

No hay nada mejor que estar perdido. Sé que puede resultar confuso. Sé que, de hecho resulta confuso. Cuando estás perdido andas buscando.

No importa demasiado encontrar, importa estar buscando.

El problema quizá es otro, quizá haya que retrotraerse, que es una cosa muy fea.

Hace tiempo tuve mi vida hecha. Todo andaba bien engranado. Todo andaba bien engrasado.

Tuve mi vida hecha justo en el momento preciso.

Esa vida se fue a la mierda.

Recuperarme de ello casi me costó todo. Pero lo hice. Hubo bajas, no digo que no, pero lo hice.

Y me sentí… dependiente al mismo tiempo que autosuficiente.

En ese momento me construí entero, de nuevo, de cero, desde la nada más absoluta. Era lo único que sentía que podía hacer. Había más opciones, pero no incluían seguir dando tumbos por aquí.

Quizá fue un error, pero era lo único que podía hacer.

Me sentí un tipo nuevo. No me importaba que fuera mejor o peor: era lo que yo había hecho de mí.

Y ese tipo estaba esperando, escribiendo, componiendo, haciendo fotos de todo. Ese tipo hablaba desde sí mismo.

Porque no sabía hacer otra cosa.

Porque era lo que le habían obligado a hacer.

Ese tipo es enorme, con sus altibajos, pero siempre enorme.

Ese tipo es único, para bien o para mal.

Ese tipo se ha encontrado, pero no ha encontrado su lugar en el mundo.

Sigue buscando. Pero no ha encontrado su lugar en el mundo.

Ese tipo, que soy yo mismo hecho por mí mismo, no tiene prisa.

Va haciendo. Se va definiendo en lo que hace. Está buscando un lugar.

Ese tipo tiene las bases claras. Se fuga en los puntos de fuga.

Está buscando.

el hecho de recordar

He estado en muchos sitios y me he preguntado muchas cosas. No tenía demasiado en la maleta, lo justo para ir tirando. Para no preguntarme demasiado. Para no requerirme demasiado.

Al final me quedé en casa, enmarcado en lo mío. Últimamente, como soy más feliz, me da por recordar.

No nos engañemos, uno sólo recuerda cuando está jodido (para encontrar buenos momentos que justifiquen) o cuando está de puta madre (porque entonces no hay mal que afecte), en las demás ocasiones nadie recuerda.

No tiene sentido hacerlo. El recuerdo, sea bueno o malo, no es algo que se dé. Es algo que ya fue. O vuelvo a él para justificarme o para regodearme.

El resto del tiempo no vuelvo.

El resto del tiempo bastante tengo con estar vivo.

Recuerdo, y construyo un mundo con chinchetas.

Por hoy está bien.

Nada me espera fuera.

Pero todo está dentro.

Voy a por la guitarra.

Voy a por ella.

guerras, cortinas de humo

A veces tengo la sensación de que esto es una guerra de todos contra todos, y que en esa guerra centramos nuestra atención para no ver que la realidad va por otra parte, a otro sitio. Yo he asumido mis necesidades, y las cubro como buenamente puedo. El hecho de que vengas ahora a decirme que no me sacrifiqué lo bastante me toca bastante de soslayo. No te juzgo, vive como quieras, pero déjame a mí en paz.

El precio, el pan, el ajo, la carne y el pescado. El seguir vivo. Quizá soy un desastre, no lo niego, y mi casa no esté limpia, quizá prefiera escribir esto a fregar los platos. No entro a concretar si es bueno o es malo que sea así, simplemente es lo que es. Yo podría decirte que no haces nada más que fregar los platos, barrer, tenerlo todo ordenado. Pero no lo hago. Y según mi propio criterio bien podria hacerlo.

Pero, en la vida y en líneas generales, no sé lo que funciona. Sé lo que me hace feliz a mí, y eso es más que bastante. No sé lo que te hace feliz a ti. No tengo ni idea. No me molesto en saberlo mientras me golpees. Es así. Y aunque no me golpearas no entraría: cada cual con lo suyo. No sé qué hacemos aquí y por lo tanto no me preocupo en nada más que intentar ser feliz. El objetivo es ser meridianamente feliz, pero es más una aspiración que una realidad concreta.

Y así nacen las guerras, de todos contra todos, en las que nos centramos para no ver que no tenemos ningún norte claro. Prefiero centrarme en descubrirlo. Realmente prefiero centrarme en ello a seguir guerreando. Y me quedo tan tranquilo. No me meto con nadie, porque realmente no comprendo cómo podría hacerlo. Sólo pido lo mismo para mí.

Estamos todos juntos en esto de no tener ni idea de a dónde vamos.

(Y ahora, abro el segundo litro de cerveza y cojo la guitarra un rato antes de seguir escribiendo, recuerdo a Robe y me vuelvo a sentir como una foto en la pared y no respiro para no hacer ruido, recuerdo la espuma de los días y un par de canciones mías antes de darme cuenta de por qué es tan vital seguir viviendo, y es porque hago cosas: porque toco, porque escribo, porque imagino estados posibles de cosas que sólo existen en mi cabeza y me hacen vibrar. Eso no se explica porque no tiene explicación posible ni unidad de sentimiento o pensamiento, aunque sí de acción según y cómo se interprete. Recuerdo que estoy vivo por estas cosas que me enervan y me hacen enorme al mismo tiempo, recuerdo lo que olvidando juré recordar, y es que estar emocionado o transido o transroscado o como se quiera es el único motor y… el motor último).