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las cosas de la luz




Buen día de sol. Ayer estuve con Miguelón, Vic, Leti, Solano y María en casa de Mateo tomando algo y charlando hasta que vino la noche y empecé a ver cosas raras en mi cabeza y me levanté y cogí el abrigo y me fui y me estuvieron llamando pero yo sólo podía estar solo así que no cogí el teléfono y hoy me he disculpado.

terminal


Se ha jodido el temporizador de la luz del acuario. El parquet se ha levantado otra vez y me pincha los pies antes de entrar a la cocina. He limpiado el teclado, brilla. Tiene un tacto extraño. Mañana es lunes. Han estado David, Laura, Diana, Koldo y Ortondo. Ayer estuvo Solano por la mañana. Luego estuve en casa de Vic, por la noche, y salí pitando. Mi casa se desintegra (la tapa del váter, la puerta del armario de la cocina, el temporizador, la puerta de entrada). El universo entero se desintegra y yo ni siquiera hablo con ella y es normal, supongo, supongo que es normal que esté deshecho cuatro meses después y…
he retomado a toole, he visto falsas apariencias y me ha gustado. He hablado un poco con Koldo (a veces hay que esperar a que suba la marea, me dijo). He estado reflexionando acerca del amor.
Una vez le dije a lele que era el único terreno donde no quería entrar, porque no quería deshacerlo también (¿habéis leído la historia de un idiota contada por él mismo, de Azúa?, ahí sucede algo parecido). Se me ha jodido el móvil, no puedo leer los mensajes. Y al encender el nokia de reserva me he encontrado con el saludo inicial:

«¿quién eres?»

Casi me echo a perder con eso. Luego se han ido todos. Yo me he quedado con mi universo destrozado y roto. El otro día se lo decía a una amiga en el messenger. Joder, lo que más me hace falta en este mundo es un abrazo. De ella, supongo, pero no lo sé. Necesito un abrazo.

Que me rodee con sus brazos en mitad de la noche mientras duermo y pueda sentirme pleno en ese momento. Que todo vuelva a tener sentido.

Que todo esto sea una pesadilla.

Que aunque sea una pesadilla no se me olvide lo que he comprendido.

Que lo que he comprendido deje de destrozarme por dentro. Desearía haber comprendido lo contrario: que no me hace falta para nada. Esto es necesidad, amigos, podéis llamarlo como queráis, como os dé la gana, en realidad. Podéis pensar lo que queráis de mí. No importa nada. Podéis llegar a la conclusión de que soy un blando, pero esto no tiene nada que ver con eso. Es otra cosa que no quiero llamar por su nombre, porque siempre es invocarla. No quiero que venga el sentimiento y campe por todas partes, poniéndole nombre a las cosas

soledad (jamás me importó)…
risas
un beso
una caricia
un momento pleno
te necesito, joia,
amiga
deseo…
vida,

(la misma vida está detrás).

No sé si es… patético. ¿Creéis que es patético sentir lo que siento? Puede ser. Pero… por otra parte, es algo hermoso sentirlo. Revienta, duele, destroza, priva de un nombre diferente a las cosas, pero está ahí, inmenso, en el centro de mi pecho llamándome.

No sé explicarlo. Estoy condenado. Jon me lo dijo hace tiempo, el jodío. Él debía saber que yo estaba enamorado, aunque no crea en ciertas cosas que complican un poco explicar su postura. Lele, niña.

He acompañado a Ortondo a por pizzas, coca-cola, una peli, tabaco. Después he visto que se había caído la cortina que separa sus cosas del resto de la casa. Visión espeluznante, aunque ya no tanto (más cotidiano). Esta noche volveré a soñar con lo que mi cabeza desea, será otra vez un despertar duro (sin incluir los riñones, tres meses durmiendo en el sofá destrozan a cualquiera).

No sé si me entendéis, empiezo a pensar que esto es superior a mis fuerzas. Sé que estoy atrapado en ella, no sé si me explico. No importa. Ni siquiera sé por qué escribo esto. Hundido. Completamente. Siempre pienso que he llegado al fondo del agujero, y cada día descubro que he vuelto a recorrer otros quince metros de caída. A lo mejor no tiene fondo y me tiro cayendo el resto de mi vida.

aire enrarecido

Roto-Viper.jpgbp.jpg

1.

La vida sigue estallando,
de formas diversas, rodeando
el tiempo de luces y sombras,
de nuevas realidades
que
nucen
mis
ojos

y estoy calmado, y tranquilo, y
ya me tomé las cervezas de rigor
para digerir el pan ácimo de tu ausencia

y ya está todo claro,
mentira tras mentira en mi cerebro
y en mis venas

tengo un ojo de regalo en medio de la frente,
te lo regalo

no me sirve demasiado, o me sirve de mucho,
pero te lo regalo

haz un nido con él,
toma su viento y vuela más alto aún

no pretendo ayudarte, porque no lo necesitas,
pero toma mi regalo,

es un buen regalo, una rosa sin púas
en un momento aciago

y somos espectros de otros que o bien
fuimos en algún momento dado o bien
no fuimos nunca
y desde ahí nos vamos expresando
como podemos, entre unos y otros,
recolectando con paciencia los momentos
que nos conducen al fondo de nosotros
mismos.

No hay más intelección
en un mundo como este,
en un tiempo con un nosotros tan diluido.

2.

Sales y soles,
y ganas y descuentos y miradas de soslayo y

hay judías verdes muertas en la pila de la cocina,
bajo pilas de platos,
posos de café,
restos de pizzas
y son cadáveres húmedos
que tengo que coger con mis manos,
echarles un vistazo
tirar al cubo
para conseguir
dejar libre el desagüe
y que todo circule de nuevo hacia abajo

y adiós
fin del cuento cuando limpio el último
cubierto,
lleno de grasa y de días
lleno de empeños
y hago metáforas y te incluyo
en esto
y pienso
que tú estás de algún modo así en mi cuerpo,
una fina película de ausencia,
un leve rastro de soledad,
una fuerte cadena de eslabones de hierro
entre lo que aún soy yo
y lo que fuiste tú en algún momento.

3.

Y sales y soles y pienso:
¿en qué realidad te has metido ahora, mi niña?
Será para bien, me digo,
me lo digo todo el tiempo
para que agarre en mi mente,

para que cuaje,
para que descifre los mensajes
secretos que me llegan del miedo
aquellos que no dicen nada bueno
aquellos que me embargan
en el silencio o en la risa desaforada
en el vacío más inmarcesible
o en la juerga más ruidosa
y yo
allí en medio,
me encuentro igual de incómodo
en ambas instancias,
avatares de mí mismo que me representan
en el círculo de las cosas que siguen sucediendo
(la vida, me digo, es la vida)

y siguen sucediendo pese a todo
y yo
me pregunto
¿por qué?
¿cómo es que no se ha detenido todo?

no puedo darme una razón
(para ti se ha detenido, capullo,
lanzas actores al mundo que disimulan,
como pueden,
tu ausencia,
no estás en esto,
ya no,
estás en otra parte,
en un lugar secreto y silencioso con altares
y velas y telas y sangre y vino azúl
y collares, ahí estás todo el tiempo,
detenido con una copa en la mano y un
cigarro en la oreja,

en un profundo coma).

4.

Y ella es posible que esté
tomando cervezas y escribiendo poemas
bajo la luz del sol del mediodía,
en otro tiempo ya,
en otro círculo de la espiral,
distante ya, en otra era.

(Pero posiblemente no,
miguel, aquí caeremos todos,
porque no hay nada como
la ausencia para constatar cuanto duele
la presencia cuando se esfuma y…

enciéndete un cigarro, hazme caso,
toma este café que te tiendo,
respira,
que no se te olvide meter aire dentro,
hazlo fumando,
mezcla el oxígeno con la nicotina
rarifica el aire,
hazlo extraño, inlúcido,
amartillado y prepara la chispa,
prepara el destello
que prenderá el fuego en tus pulmones
y extenderá el llanto por todos los rincones
de tu pobre cuerpo,
enciéndete un cigarro, hazme caso,
toma este café que te tiendo,
rarifica el aire).