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Zygmunt Bauman. Modernidad y Holocausto.

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Zygmunt Bauman.
Modernidad y Holocausto.

Sequitur.
Traducción de Ana Mendoza.
Primera Reimpresión: abril 1998.
Modernity and the holocaust.
Zigmunt Bauman 1989
Primera edición 1989
Polity Press-Blackwell Publishers Ltd.

La clave está en la herramienta. La herramienta de la modernidad es la burocracia (o al menos lo fue en principio, cabe preguntarse si no se habrá terminado convirtiendo la llave en dependencia). Este libro pretende demostrar que el holocausto no fue una aberración puntual de un momento dado, una especie de locura colectiva que con su lección nos ha enseñado a no repetirla nunca, sino más bien una posible consecuencia de nuestra organización burocrática. Si no lo consigue, al menos sí que nos hace darnos cuenta de que sin los medios que proporciona la burocracia el fenómeno nazi no hubiera podido hacer llegar a lugares tan extremos la brutalidad que produjo. Simplemente, sin la burocracia no hubiera tenido tantas posibilidades. Y que la burocracia es perfecta para cumplir sus propios fines, pero estos no tienen por qué coincidir necesariamente con los fines humanos. Dice él:

«El Holocausto no fue un acontecimiento singular, ni una manifestación terrible pero puntual de un «barbarismo» persistente, fue un fenómeno estrechamente relacionado con las características de la modernidad. El Holocausto se gestó y se puso en práctica en nuestra sociedad moderna y racional, en una fase avanzada de nuestra civilización y en un momento culminante de nuestra cultura, es, por lo tanto, un problema de esa sociedad, de esa civilización y de esa cultura.»

Lúcido. Terriblemente lúcido.

Philip K. Dick. ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

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Philip K. Dick.
¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Edhasa.
Traducción: César Terrón.
Portada original:Iborra.
1ª edición original: 1980
196 páginas.
(Portada de la edición de Nebulae).

Ya sé, ya sé que hoy me estoy pasando y que la bitácora queda muy abajo, pero es que no podía dejar pasar un día más sin meter la novela inmensa de K. Dick en la que se inspiro Blade Runner (con desigual fortuna, más que inspirarse en ella compone una historia paralela de inarmónicas consecuencias). Es un relato de ciencia ficción, vale, pero las conclusiones a las que llega después de someter a los androides a la consideración de que sus creadores, los (dioses para ellos) humanos, están imbricados en un asunto de popularidad social en función del animal que guarden en la terraza… son devastadoras. Creamos grandes cosas (complejas, al menos) y nos seguimos debatiendo siempre en lo mismo, en lo mismo de siempre.

Boris Vian. La espuma de los días.

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Boris Vian
La espuma de los días.

El libro de Bolsillo. Alianza Editorial.
Traducción Luis Sastre Cid.
Cubierta Ángel Uriarte.
L’écume des jours.

Boris Vian es un fiera con todas las de la ley, las de su ley, claro. ¿Subrealismo? Y un huevo, la metáfora sobre la metáfora recubre y dice las cosas que no se pueden decir porque duelen. ¿Si no de qué la tuberculosis es una flor en medio del pecho, o las casas se encogen cuando mengua el dinero (y el ratón araña las paredes que han perdido la luz de cien soles)? No podéis dejar de leer tampoco «La hierba roja» o «Que se mueran los feos». No pienso decir más hasta que no se haya leído. Jejeje.