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dormir

Al final, por bocas, dormí ocho horas del tirón, echado en el suelo, muerto de calor, con el ventilador al máximo, con ojeras, viendo una película estúpida de un tipo que se encuentra a sí mismo en un crío de diez años.

Abrí la nevera y saqué una cerveza, cogí la regadera y la llené de agua, regué las plantas de la ventana. Fuera había luces amarillas y ventanas. Sobre todo ventanas. Detrás de cada ventana: una familia de caras.

Cogí la guitarra, toqué las viejas canciones, las que ya no toco nunca (por eso no hago más que componer, para intentar cubrirlas hasta evaporarlas). Toqué cada amanecer, piedras, el hacha de guerra. Bajito, despacio, todavía me sé las letras y le doy cortos sorbos a la lata de mahou, entra algo de fresquito, enciendo un cigarro. La noche es amarilla y negra. Me quedo un rato estancado, mirando el aire. Toco una canción que le hice a la gente de la Palma y a estar separados por dos mil kilómetros de distancia. Intento dormir, me tumbo en el suelo, al lado de la guitarra.

La cerveza está fría. Al final me duermo. Hoy pienso que esta noche tengo cena, y eso me gusta. Me gusta tener cenas. Me gusta estar con gente. Mañana iré a las hogueras, a cremar las penas, bien ahogadas ya. Me gusta ver a la gente en fiestas, tienen menos cuidado, son más accesibles.

El jueves dormiré. El viernes, afortunadamente, iré de peñas con Cisneros. A oler el campo. A oler la fiesta. A no dormir. A conocer gente.

Las horas son un puto disfraz.

experimento

Estoy haciendo un experimento. Yo casí lo veo como una performance (jajajjajaja), consiste, básicamente (aunque podríamos ahondar en matices) en no dormir. Una hora al día, a lo sumo. Llevo así más de una semana.

No lo he dicho antes porque no soy famoso precisamente por mi persistencia.

Veo raro. Veo muy raro. Es como si no estuviera. Soy más creativo (aunque lo que cree sea mierda, el caso es que tengo más facilidad para hacer cosas con la guitarra, con los versos, con la novela, incluso con el diseño de estas cosas infumables de internet).

Hoy me he tomado dos cervezas y es como si me hubiera tomado un barril entero. Una en casa, mientras componía y terminaba de componer las canciones que he subido. Otra en un bar que me gusta especialmente, porque, entre otras cosas, apesta a sudor. Es alucinante, no importa la hora del día, no importa la gripe que tengas, entras por la puerta y te sacude un sobacazo inmenso. En plena cara. He comprado tabaco y me he tomado una cerveza, ya digo, disfrutando del hedor. Mirando a las parejas cuarentonas adocenadas en las mesas. Me parece tremendamente importante que haya parejas cuarentonas adocenadas en las mesas, no sé, me da cierta estabilidad, me da cierta sensación… de que todo está en orden, no sé, en calma o algo así.

He comprado setas, champiñones y gambas. El revuelto está cantado. Aunque sea idiota, no dejo de ser un sibarita.

Todo es raro. He estado en la calle, ya digo, porque hoy curré en turno de mañana, y todo se mueve, y hay adolescentes en las escaleras y viejos paseando (¿dónde coño van, me pregunto?) y la vida se mueve por todas partes, y a efectos propios es exactamente igual que si no estuviera y me duele la cabeza, es raro, ya digo, me duele el melón, me duele el canto, me duele la azotea, es raro que haya gente riendo y cantando y comiendo y tomando cafés en cafeterías y más raro aún que tengan cuarenta años y sigan juntos, en la misma mesa.

A lo mejor se acaban de conocer. No lo sé. No lo tengo claro. A lo mejor son amantes, y los conyuges están en casa, pensando que el otro está en el curro, o en el gimnasio. Pero no puede ser, porque no hablan nada, sólo están sentados, a la mesa, tomando mahou (aquí, en madrid, en los barrios sin un puto duro, todo el mundo toma mahou). Una ella tomaba algo que parecía martini. Ecos.

Luego volví, ya digo, y la calle estaba asfaltada y acerada. Jeje. Estaba llena de gente, es verano, la gente sale a la calle, tiene esas cosas en verano. Estaban todos muertos, apestaban. No quiero decir con ello que yo esté vivo, no tiene nada que ver. Ellos estaban muertos y punto. Seguí a uno hasta el portal de su casa. Lo perdí allí, no quería entrar en su salón, hubiera llamado la atención. Apestan, apestamos. Quizá sea esa la fiesta, el hedor compartido, el hedor que nos une, estamos podridos. Una vez me sentí limpio, sólo una vez, y aún así no dejé de sentirme mal por muchos otros motivos.

Ese es un concepto que percibo claro y distinto.

Con sus podredumbres había niños en ciclomotores y otros niños aún más niños con pelotas en los parques, o subidos en los columpios. No voy a dormir, esto es esclarecedor. Todo apesta, y el hedor es la misma vida. Fascinante. El estudio del hedor debería ser asignatura obligada en los institutos de secundaria, o eso. Había gente en el todo a cien, había mucha gente. Y no sé qué miraban. No sé qué coño estaban haciendo. No tengo ni idea. Voy a limpiar las setas, los champiñones, y me voy a hacer un revuelto. Qué cosas.

revoloteas

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Me despereza la tarde: tengo ramas en flor.
Escribo versos en litros vacíos: mudo de piel a cabrón.
Pinto tu cara en una mueca envenenada: crezco en mi pantalón.
Pido a gritos un poco de ron,
o algo que comer, o algo que picar,
o un poquito de amor, o una pizquita de sal…

porque las horas se van escurriendo
se hacen pequeñas y caen al suelo y no puedo perderlas…
son mis engaños

y es que las horas se van escurriendo
se hinchan de helio y se van al cielo y no puedo perderlas…
son mis secretos

y mientras tanto…

tú revoloteas alrededor en mis sueños
tú revoloteas alrededor en mis labios
tú revoloteas alrededor como un pecado
tú revoloteas alrededor, y eres miel…

Escribo esto en el baño: no hay un sitio mejor.
Colecciono las veces que me heriste: puedo palpar el dolor, los dedos al corazón.
Es un saco de estiercol: en una vida en barbecho.
Pido a gritos un poco de ron,
o algo que comer, o algo que picar,
o un poquito de amor, o una pizquita de sal…

porque las horas se van escurriendo
se hacen pequeñas y caen al suelo y no puedo perderlas…
son mis engaños

y es que las horas se van escurriendo
se hinchan de helio y se van al cielo y no puedo perderlas…
son mis secretos

y mientras tanto…

tú revoloteas alrededor en mis sueños
tú revoloteas alrededor en mis labios
tú revoloteas alrededor como un pecado
tú revoloteas alrededor, y eres miel…

No sé cómo esquivarte, no sé cómo meterme en mi papel.
No sé cómo alcanzarte, tu rebufo está a cien millas de mí.
No sé cómo sentirme bien, he olvidado el noble arte de mentir.
No sé cómo esquivarte, no sé cómo hacer saltar el tren.