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regresar

Viniste a verme cuando yo estaba mal,
viniste a verme el último día antes de hibernar.

te abrí la puerta sin saber muy bien qué pensar,
como un alegato final, un mensaje encriptado en un «hola, ¿qué tal?»

Y no sé dónde estás. Y no sé dónde estoy. Y no sé dónde estamos tú y yo.

Déjame decirte, por favor, cómo puedes regresar, cómo puedes regresar.

de vuelta

Ea, pues ya vuelvo a tener dedo. Mi cerebro no tardó ni medio minuto en volver a utilizarlo sin problemas para escribir con el teclado. Maravillas que me flipan. Tengo que llevar la férula gran parte del día y toda la noche, pero en lo principal vuelvo a usarlo y lo siento fenomenal. Está hinchado y enrojecido pero está fenomenal. No se cierra del todo y a veces duele un poquito pero está fenomenal. Es maravilloso tenerlo de vuelta.

no hagas cosas que te llenen

La vida para la mayoría de nosotros consiste en aceptar, basicamente, que no puedes hacer lo que quieres hacer sin pagar un precio. Ahora tienes que ir al curro, ahora a hacer la compra, ahora viene el del gas porque se te ha roto algo, y nos vamos resignando fuertemente. Terminas siendo consciente de que tu vida no te pertenece, es de otros. De repente llega algo con lo que te vinculas mucho y algo se rompe, el pacto vuelve a ser tan duro como cuando tenías quince años, ¿y qué sucede? Pues que duele, duele casi tanto como entonces.