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ley de vida, o algo así

Nada suele tener mucho sentido. Pero a veces la vida se retuerce sobre sí misma y tiene menos todavía. Atención: eso es lo que llaman «ley de vida». «Es ley de vida», dicen. Se miran compungidos y levantan los hombros. Levantan los hombros y ahora miran a otra parte, confundidos, nerviosos y afligidos. Nadie busca los ojos, todos buscan el suelo o el horizonte. Porque la frase no termina de ser convincente y aunque parece que cubre un poco no deja de sonar hueca, así que la dejan salir lentamente mientras la aferran fuertemente entre los dientes, como si no pudieran confiar en ella después de todo y temieran un poco que salga. Porque no pueden confiar en ella del todo. Porque aunque en cierto modo reconforta, en cierto otro te deja frío.

No podía ser de otro modo. Nunca tuvo sentido la vida fuera del paréntesis. Lo tuvo todo dentro. En cuanto dejó de ser lo perdió. Esa extrañeza del todo perdido, ese desarraigo, es lo que asusta y pone nervioso, confunde, aflige. No hay frase que reconforte lo suficiente. No puede haberla. Todo es un remedo, un intento de normalizar lo inconmensurable.

Nos vemos, abuela Asunción. Estés donde estés, siempre habrá chocolate cuando llegue. Eso es un hecho y lo demás son soplapolleces.

escribir, wow, cambiar, viento

Parece que vuelve el sol, y con él las ganas de ir escribiendo un poco más. De ir viviendo un poco más en general, supongo. De soltar amarras y buscar la derrota, soltar lastre. Emigrar.

Debo escribir con cuidado, el excesivo contacto que últimamente he tenido con el chat del Wow hace que tenga que corregir faltas de ortografía cada dos o tres letras. Un acentito aquí, una b por una v… una h que no se vió… somos lo que vemos, y a qué velocidad nos transformamos…

Lo cual a veces se nos olvida.

Nos transformamos con facilidad cuando la situación lo requiere.

Somos cambiantes.

Nos es fácil cambiar.

Al menos, a nuestro inconsciente le es fácil. Con el consciente hay que librar otras batallas. Pero quiero recordar que cambiar es algo ligero, y que es mejor migrar que languidecer en un cenicero viendo pasar los días como si fueran algo inevitable, agostado y dolorosamente lento. De momento eché mi anecdotario-curriculum al lugar que me recomendó mi hermana Carol (que ahora mismo estará examinándose del práctico del carnet de conducir, ¡suerte con esos imbéciles!), y esperaré a ver por dónde va saliendo el sol y poniéndose el viento.

sobre lo real

Pero eso no tiene mucho sentido. Es sólo un relato.

Y un poema.

Vale, y un poema. Pero… no tiene sentido. Yo estoy aquí. Esto es un beso.

Y me besas.

Pongo mi mano en tu cintura.

Y lo haces.

Pongo mi mano en tu polla.

Y lo haces.

Esto es contacto.

Y me pegas una ostia.

Y después otra.

Y después no puedes parar.

Y me golpeas, a patadas, a puñetazos, a tortas. Estás llorando. Yo no puedo hacer nada por detener ninguna de ambas cosas. Así que recibo. Los golpes y las lágrimas.

Sigues así un rato. Un buen rato. Me miras, compungida. Me miras, llorando.

Me miras y no puedes hacer nada.

Me pellizcas.

Me haces daño.

Me retuerces un pezón.

Duele.

Vuelves a las tortas en la cara. Tengo un resorte que me devuelve siempre al centro mientras tú pegas duro, y pagas la rabia de no poder hacerme ver lo que tú comprendes de un modo diáfano.

Tengo tan poco que contarte ahora que prefiero que sigas pegando.

Aunque me beses.

Aunque me des ostias y me beses al mismo tiempo.

Y me desnudes en medio del suelo, mientras te desnudo y no dejas de pegarme.

Me sigues pegando mientras follamos.

Al día siguiente, cuando me levanto para hacerte el desayuno, ya no estás.

Las heridas, los daños, dependiendo de cómo vengan, no duelen demasiado y significan bastante.

Tengo trabajo con el betadine.

Delante del espejo, todo duele estupendamente bien.

Si el tipo del otro lado quiere hacer algún reproche, se cuida mucho en hacerlo, así que yo sigo con lo mío.

(Un trocito de Hablando sobre Bakunin, porque mis pensamientos iban por ahí hoy y acabo de llegar a casa y no tenía tiempo de escribir nada, pero quería decir algo concreto).