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exorcismos urgentes

La decisión que acaba de tomar el cardenal Rouco de nombrar a ocho exorcistas para la diócesis de Madrid no tiene precedentes en toda España y en su historia.

Sin duda, la gran demanda que está recibiendo la archidiócesis de Madrid de sus fieles, y de la feligresía de otras diócesis que no tienen exorcistas, solicitando ayuda para liberarse de posesiones demoníacas, o bien de influencias maléficas (amarres, magia negra de brujas y quiromantes, mal de ojo, echadores de cartas y esoterismos varios, incluído el reiki), ha llevado al cardenal Rouco Varela a nombrar, de golpe, a ocho exorcistas para atender esta enorme avalancha de peticiones.

Religión en Libertad, 23/05/2013, en pleno siglo XXI

La reforma educativa es muy necesaria, pero no en el sentido en el que se está planteando. Cursiva mía acompañada de descojone. Es verdad que el reiki es ciencia magufa, pero de ahí a que sea demoníaco…

Mi madre hace eso, ¿debo preocuparme más o con la preocupación habitual ya vale?

la asignatura de religión y la libertad

Cuando [el PSOE] dice que va a revisar estos acuerdos no quiere decir que va a quitar el derecho a los españoles quiero entender que se haría de otra manera (…) Lo otro sería retrotraernos, retrocedernos a momentos, a épocas en las que el Estado ha atropellado el derecho fundamental de la libertad de enseñanza y de libertad religiosa.

Martínez Camino en una entrevista a la cadena Cope, recogido en El País.

Hay un discurso que se da últimamente al respecto de este tema que me está tocando la fibra, y es el de la libertad metida de rondón cuando aquí no tiene nada que ver.

Si sólo existieran dos opciones, ser católico o no, el hecho de que hubiera dos materias en la educación para cada una de ellas no estaría mal del todo, y cercenar una podría ser interpretado como un atentado a la libertad. Pero lo cierto es que hay multiples opciones además de esas dos, puedes ser budista, musulmán, perteneciente a la iglesia jedi, judío, zoroastra, bahai, hinduísta, shintoísta, taoísta, puedes pertenecer a alguna religión africana o ser protestante o hunogote o yo qué sé, arriano. Me pregunto por qué, si consideramos que las diferentes preferencias de pensamiento en lo espiritual deben tener sitio en la escuela pública, deberíamos primar a la religión católica sobre todas las demás, estando como estamos en un estado aconfesional (aquel que no se adhiere y no reconoce como oficial ninguna religión en concreto).

Creo que en un entorno democrático no parece muy lúcido darle prioridad a una opción sobre otras, porque precisamente no es muy democrático. No lo es en absoluto.

Al haber tantas opciones y tan personales lo que parece menos excluyente para todo el mundo es garantizar una educación en la que las opciones religiosas pertenezcan al ámbito de lo privado, es decir, de lo que se aprende y forma en casa y en los lugares específicos de culto, debido a la imposibilidad de recogerlas todas (aunque esto sí podría hacerse en una asignatura de «historia de las religiones», en la que se entrase en profundidad en todas a lo largo de todo el proceso educativo; la historia del pensamiento, en este caso el religioso, es importante porque nos habla del marco conceptual de una sociedad). En el colegio, por otra parte, deberían estudiarse las obligaciones y derechos del ciudadano, porque independientemente de la religión que sintamos como nuestra todos somos ciudadanos.

Mis hijos no podrían estudiar la bibliografía de Terry Pratchet en el colegio, y eso que para mí es toda una religión, y no por eso se me ocurre clamar que están cercenando mi libertad. Estarían haciéndolo si prohibieran la circulación de sus libros y su lectura. Hay gente para la que el fútbol es toda una religión y no por eso montan en cólera cuando se enteran de que su hijo en el cole no puede estudiar 1º de Mourinho, aunque más que probablemente empezaría una revolución si prohibieran los partidos o su difusión. Nadie coharta la libertad del creyente católico ni sus derechos, simplemente en democracia debemos consensuar que lo público se destine a todos.

Algunos afirman que somos un estado aconfesional pero que históricamente la religión católica siempre ha sido muy importante en nuestra cultura y por eso debe enseñarse en la escuela. Así es, pero como empezaba el mismo argumento ahora somos un estado aconfesional y esto no puede portarse como una pegatina, hay que actuar en consecuencia con ello o volver a ser un estado católico, porque no se puede (ni se debe) llevar un nombre y comportarse como otro. No es serio ni coherente.

Camino dice: «Lo otro sería retrotraernos […] a épocas en las que el Estado ha atropellado el derecho fundamental de la libertad de enseñanza y de libertad religiosa», y es un despropósito tan grande de frase que no sé ni por dónde trincharla primero. Por una lado no se está persiguiendo al creyente de ningún modo y este puede darle uso a su culto en la calle, en la iglesia y en su casa, tampoco nadie le impide llevar símbolos cristianos ni rezar cuando y donde así lo quiera, no se está «atropellando» ningún derecho si no se imparte religión en el colegio. Por otra parte ya hemos visto que hay una plétora de confesiones para las que no reclaman ninguno de los derechos que, sin embargo, reclaman para sí. Y es que es obvio, la iglesia católica no es democrática en ninguna de sus estructuras y estamentos y no sabe convivir con ideologías diferentes a la suya propia, ya que al sentir que poséen la verdad absoluta inmediatamente el resto del mundo pasa a estar absolutamente equivocado.

Y por último no es un asunto de libertad cercenada, lo que están buscando es una preferencia sobre los demás ciudadanos, no la igualdad con ellos. No buscan la igualdad de los católicos frente al resto de la sociedad, sino la preponderancia de estos. ¿Por qué, si no, pedirían un derecho que sólo beneficia a unos cuantos frente a todos los demás (que los católicos puedan estudiar su religión en el colegio frente a que todos podamos estudiar nuestra religión en el colegio)?

No, no es igualdad lo que piden. Tampoco es libertad democrática. Quieren la posición de preferencia que sienten que tienen por creer en lo que creen. Será cosa del resto de la sociedad darles la razón o no, en función del marco democrático que hemos construido para vivir en comunidad.

cajas cerradas

A mí lo que me interesa no es la felicidad de todos los hombres, sino la de cada uno de ellos.

Boris Vian, La espuma de los días. Capítulo 15. Dicho por Colin.

Efectivamente, los primeros recortes han sido para la dependencia, la sanidad, las pensiones. Justo para el mundo de los más desprotegidos, de los que precisan mayor cuidado. En mi opinión, se trata de medidas absolutamente injustas, porque los más necesitados tienen que ser la primera preocupación de una sociedad, precisamente porque son los más vulnerables. La ética sirve, entre otras cosas, para recordar que hay que saber priorizar y que los peor situados han de estar en el primer lugar.

Rajoy es el brazo ejecutor de un plan que consiste en quedarse con todo sin provocar violencia. Para lo cual es necesario desactivar a la gente, empobrecerla con indigencia cultural, pervertir su moral, inducirle rancias costumbres y dominarla con el miedo a quedarse en paro o con el miedo a quedarse sin dinero o con el miedo a pasar hambre o a perder la casa, o a vivir en un país intervenido, o a caer enfermo, o a hacerse viejo, o a no poder pagar los estudios de los hijos…

Antonio Orejudo, El síndrome de Estocolmo

Una sociedad transparente, que empieza siéndolo al menos, puede dejar de serlo de forma abrupta —un golpe de estado, por ejemplo— o a través de un proceso más gradual basado básicamente en la acumulación de poder de unos cuantos sobre los demás. Ambas son la misma en realidad, lá única diferencia es la rápidez del resultado.

Todos intentamos ayudar al conocido y a nosotros mismos, cómo no, pero hay límites que deberían no traspasarse nunca. Y más, y sobre todo, cuando hablamos de poderes públicos. El tipo que obtiene un cargo público debería entender que no tiene nada más que el cargo. Y con esto quiero decir que él no tiene en sí poder alguno, lo tiene el cargo que ahora mismo representa y lo seguirá reteniendo cuando él ya no lo haga y pase a otro. El poder está en el cargo, no en su actual representante.

El secreto, la falta de transparencia, es como una caja negra en la que se puede meter lo que quiera el que lo tenga. Y por eso el secreto, la falta de transparencia, es una cosa muy peligrosa.

Vivimos tiempos de desconfianza precisamente porque algunas, aunque pocas, de esas cajas se han abierto, o al menos se han entreabierto, y hemos visto que contenían olores podridos. Si en algún momento tuvimos confianza ciega en nuestros representantes el levantar estas tapaderas ha hecho que razonablemente la perdamos.

Y ahora es cuando es más importante la transparencia, y no para recuperar la confianza y volver más tarde a lo mismo, sino para que se instale de una vez y para siempre. Es bueno que lo haga.

El avance del ser humano se ha basado siempre en la acumulación de conocimiento. Si cada generación, en cada cultura y en cada pueblo, hubiera tenido que arreglárselas para “descubrir” el fuego una y otra vez todavía estaríamos ahí mismo. No tiene sentido que un conocimiento tenga dueño, porque eso nos empobrece constantemente como especie y nos resta futuros a todos. Cogemos, aprendemos, mezclamos y así avanzamos.

La ciencia farmacéutica avanza, por ejemplo, pero si lo hace basada en grupos herméticos y estancos de investigación que nada más descubrir algo útil para todos lo encierran en copyrights leoninos, podemos intentar imaginar cómo no avanzaría si estuviera basada en grupos colaborativos de trabajo y resultados y conclusiones públicas a la vista de cualquiera. Como efecto colateral tendríamos medicamentos mucho más baratos al no tener que rentabilizar inversiones iniciales tan enormes (y ahí… estoy siendo buenista, no todo ni de lejos se va en amortizar la inversión, aquí la pregunta está en cuánto se está rentabilizando).

Desde el principio me llamó mucho la idea de que en Linux gente de todas partes del mundo trabajase colaborativamente para mejorar el sistema operativo, en contraposición a las compañías que contratan un equipo más o menos grande para lanzar un SO cerrado, de código no revisable. Porque en una caja caben muchos secretos, y muchos más si no podemos mirar dentro. Y porque todo lo que hay en esa caja, lo bueno que haya, no va a poder ser usado libremente para ampliar el conocimiento de la humanidad. Al menos no mientras el que la posee no la abra.

Eso pasa exactamente igual en política, con las negociaciones en la trastienda y concesiones a medida, si es que pasan por pliego de condiciones. Sin transparencia, por un lado, no sabemos qué olores están generando según qué comportamientos, y por el otro estamos perdiendo una experiencia organizativa que se oculta y no permite sacar conclusiones de ella de cara al futuro.

En política, excepto lo que los periódicos publican, tenemos que estar redescubriendo el fuego cada legislatura. Y eso no tiene sentido alguno.

Todo sigue estando basado en que la opacidad puede ser determinante para la supervivencia de mi clan en un mundo en guerra. Si yo tengo un conocimiento que me da poder sobre otro no quiero cederlo porque puede ser que tenga que usarlo, ya que el de enfrente está haciendo exactamente lo mismo contra mí. Y uno, una vez que ha empezado a ocultar y consigue una zona opaca a la vista pública, supongo que se pregunta si no podría usarla en su propio beneficio y en el de sus afines. Se construye el espacio con una razón históricamente lógica, y el mal uso viene después.

Todo se simplificaría bastante y empezaríamos un nuevo renacimiento si tuviéramos todos, todos, en cuenta que no estamos en guerra con nadie más que con nuestros límites como especie, en lo general, y con los nuestros propios, en lo particular.

Eso pasaría por una renta básica que nos hiciera tener seguro el presente y el futuro y que nos concediera el tiempo para desarrollar lo que nos interesa, en vez de la pseudo esclavitud del trabajo basado en una nómina que amplía tu futuro al mes siguiente, siendo de ahí en adelante todo oscuridad. Eso genera miedo. Eso se está usando como herramienta de chantaje, y también como adormidera que nos limita únicamente al futuro inmediato: la siguiente nómina, la siguiente mensualidad de la hipoteca o el alquiler, la luz, el plazo del coche, la lavadora que se ha roto y a ver de dónde saco pasta para reemplazarla. Una plétora de preocupaciones que deberían ser insignificantes son sin embargo fundamentales —por acuciantes, no somos tontos, estamos simplemente estresados— y absorben nuestro tiempo y nuestros esfuerzos, y nos convierten en prácticamente nada. En prácticamente nada comparado con lo que podríamos ser si las cosas fueran de otra manera.

Y podrían serlo, porque esto lo hemos hecho de algún modo entre todos. Pero tal y como están las cosas ahora lo han hecho unos más que otros y mediante cajas opacas, mantienendo su contenido en secreto. Hay que abrirlas, es un primer paso. Los poderes públicos no deberían perder de vista su adjetivo. Precisamente los que gestionan lo público con los recursos de todos no deberían esconder nada, porque están cuidando lo nuestro, lo de todos, lo que hacemos con nuestro presente y lo que vamos preparando para el futuro.

Cuando se pierdan los miedos históricos y las cajas se abran tendremos realmente el poder de cambiar nuestro futuro para bien de cada uno. Y habrá un renacimiento, claro que lo habrá, porque el poder combinado siempre es mucho más eficaz que el de unos cuantos encerrados en un despacho. Y ese poder combinado tiene una receta muy sencilla, que radica en la libre disponibilidad de la información y nuestra capacidad como individuos de hacer cosas nuevas con lo que esfuerzos anteriores nos han legado. Todo discurso que no asuma y crea en esto estará frenando nuestras posibilidades a todos.

Cuando conocí Linux y lo instalé la primera vez, hace muchos años, la opinión general es que era una especie de divertimento para frikis. Ahora puebla servidores, supercomputadoras, móviles, consolas, la administración pública… excepto en PC de escritorio, y debido a ciertas políticas de las compañías de sistemas operativos privativos en sus negociaciones con los fabricantes de hardware y desarrolladores de software igualmente privativos (preinstalaciones, drivers, incompatibilidades, todo en la más absoluta sombra del código cerrado, es decir, cajas y cajas de secretos sobre más cajas de secretos apoyándose entre sí para no perder la posición dominante, llevado a cabo mediante la ocultación de conocimiento que obliga a la ingeniería inversa), excepto en PC de escritorio Linux, ese juguete de frikis que combinan sus esfuerzos por todo el mundo, es de uso masivo, y lo es por ser más fiable, y lo es porque el equipo de desarrollo es cualquiera interesado en hacerlo.

Y eso es, únicamente, porque no hay cajas cerradas. Porque cualquiera puede mirar y aprender.

Empecemos por lo público, porque es lo más evidente. Ahí no cabe secretismo de ningún tipo que se pueda defender de un modo plausible, la gestión de lo de todos tiene que ser abierta porque, precisamente, es de todos. Y después lo demás. Vayamos al segundo renacimiento.