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cosas

En cada cosa y casi siempre hay una colección mensurable de aporías, y te sientas con tu cerveza buscando emborracharte y llenarte de contenido gaseoso y mingitar a gusto, que ya es algo, y te descubres pensando que son dos días y que uno lo estás pasando matando el tiempo. Revisas estructuras más o menos mentales y no encuentras algo de razón en la sinrazón o de sentido en la indolencia que nos está jodiendo a todos, cada cual en la suya con nombres y apellidos. Sabes que no es tarde pero ya no tienes ni idea de cómo reconducir cualquier cosa y todo se va cuajando, solidificando, actualizando como quiere y tú sólo lo ves y discriminas: esto sí, esto no.

Y compras unas pizzas y te revuelcas por el suelo temiendo el techo de techo del piso que compone ninguna parte y te ríes y te estás riendo a gusto y piensas que siempre es todo así, de tanto y de tan escaso, de tanto que se apunta y de tan escaso que se narra. La vida, como las novelas, se narra, siempre se está narrando en un diálogo interior que marca las pautas y las desviaciones permitidas. Bah.

pliegos de servilleta

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Escribí toda mi vida en pliegos de servilleta,
pensé que era poeta y no tenía ni idea.
Zancadillas amarillas me jodieron la inocencia,
a veces sentía rabia y me mordía la bragueta.

Y despertar en cualquier parte es un asunto que se escapa,
te sientes en las nubes y no cubres toda el alma.
Escribí toda mi vida en pliegos de servilleta,
pensé que era nostalgia y no tenía ni idea.

Y si tu culo es el que invita yo me quito la camisa,
y te espero aquí en mi almohada para una fiestecita.
Y si en el nexo de tu sexo está la cruz de la moneda
el día del «nos vemos» arderé en mi propio espejo.

(No pude estar a la altura del bicho,
caí más profundo, perdí el equilibrio.
Me cuesta pensar en verte llorar,
llora en mis besos, anida en mi pecho.
Y si al despertar te regalo el infierno
no dudes que nunca quise haberlo hecho.
Y déjalo estar si me cierro entero,
no olvides que quiero, aunque no puedo…)

Hoy exploro tus rincones con la noche como techo,
pensé que era silencio y no tenía ni idea.
Y si descubres que me cubro y echas freno a los instintos
perdona mi impaciencia, pero me estoy haciendo entero,

que mucho antes de encontrarte el mundo era tan pequeño
que no tenía espacio ni para mis pensamientos,
y si concibes una luna que ondee contra el viento
pensarás que es sólo tiempo y estarás frenando el tiempo.

Y si tu culo es el que invita yo me quito la camisa,
y te espero aquí en mi almohada para una fiestecita.
Y si en el nexo de tu sexo está la cruz de la moneda
el día del «nos vemos» arderé en mi propio espejo.

(No pude estar a la altura del bicho,
caí más profundo, perdí el equilibrio.
Me cuesta pensar en verte llorar,
llora en mis besos, anida en mi pecho.
Y si al despertar te regalo el infierno
no dudes que nunca quise haberlo hecho.
Y déjalo estar si me cierro entero,
no olvides que quiero, aunque no puedo…)

Escribí toda mi vida en pliegos de servilleta,
pensé que era poeta y no tenía ni idea.
Zancadillas amarillas me jodieron la inocencia,
a veces sentía rabia y me mordía la bragueta sólo por ti.

caras-rizos-recelos

No es siempre sencillo aniquilar la prisa, destrozar el impulso que te obliga a quedarte donde estás haciendo lo que no quieres porque tú sólo quieres salir por ahí y dar una vuelta y lanzarte en la espiral maquiavélica de la calle que es y huele y tiene sensación despistada de vida mientras un rizo te mira y tú miras un rizo

y un rizo te mira y tú miras un rizo

y todo está bien y es bueno y te preguntas dónde quedó Damocles (que se le siente pero no se le ve) y dónde quedaron los besos que no se dieron y, en cualquier caso, dónde se estarán quedando los que sí, efectivamente, estás dando y dónde los que recibes y dónde los ojos que se miran a los ojos y dónde las risas que compartes y das y estimas y te da igual porque están sucediendo,

no importa dónde vayan si están sucediendo

en cualquier caso será otro día un poco más dolido algo más despistado algo menos enfermo quizá otro día venidero miraré con más recelo el presente y seguramente el pasado y ciertamente me preguntaré dónde quedó todo esto.

Desde luego no hoy. Hoy sólo salgo a ver las caras a traves de los rizos.