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supongo que aún queda algo de humano

Tenía los ojos cansados
y un rastro de cabello entre los dedos
cuando
(pensaba)
todo se concentró en un solo punto,

desde él tomó fuerza,

y el aire rompió a llover.

Fue sencillo decapitar las cervezas,
escandir los cigarros,
remendar los sueños con pedazos de ilusión inacabada

y escapar un segundo,
tan solo uno,
del ritmo obsceno de las cosas que se repiten
y se repiten
y no llegan a ningún sitio.

Con una pinza aséptica retiré el cabello
de entre mis dedos y
lo introduje en una bolsa azul con asas de cierre

hice un nudo

salí con todo a la calle

abrí la tapa del contenedor

metí la bolsa dentro

y giré sobre mis talones.

Y fue extraño,
porque ni siquiera así
sentí haber acabado algo,
ni siquiera así
sentí haber terminado algo,

ni si quiera así dejó de soplar el viento
o el aire de llover tormenta.

me pregunto

Secándome los labios después de
solazarme
en la tierna yema de tu vientre,

explicado en un halo de levedad,
asombro infinito y cigarro,

como siempre después de,
como cuando vuelve a ser siempre después de;
configurado en un lento devenir

fraguado con

ceniceros atiborrados,
vasos vacíos,

risas en y con la guitarra
en la noche que avanza y se extingue

y siempre me sorprende despierto,
ya de día,
mirando la ventana

preguntándome en qué estaba pensando
cuando nada de todo esto existía.

rescoldos

Había luz en la ventana
que daba a la calle
y las velas de Ikea se iban apagando
una detrás de otra, bien calculadas

(las velas del pasillo, la cocina
y el baño se multiplicaban
en el espejo del lavabo)

al irse todos me he quedado solo,
fumando un cigarro
(déjà vu)
y al irse todos sentí un
escalofrío, una ligera no-presencia
y al irse todos he cogido un libro,
he visto el ordenador encendido

y sobre el escritorio,
bajo los papeles a medio escribir

he encontrado un hueco

lo he tapado con colillas
y me he ido al palomar,
con un lapiz y una sonrisa
enmascarando una tristeza
aún a medio digerir

porque,
definitivamente,
hoy no es un buen
día para encontrar solamente
la almohada sobre las sábanas.