# perdiendo.org/museodemetralla

entraron en mi cabeza (202) | libros (21) | me lo llevo puesto (7) | pelis (2) | Renta básica (9) | series (6) | escasez (2) | frikeando (94) | arduino (1) | autoreferencial (11) | bici (1) | esperanto (4) | eve online (3) | git (2) | GNU/linux (4) | markdown (7) | nexus7 (2) | python (7) | raspberry pi (3) | vim (1) | wordpress (1) | zatchtronics (3) | hago (773) | canciones (163) | borradores (7) | cover (46) | el extremo inútil de la escoba (2) | elec (1) | GRACO (2) | guitarlele (11) | ruiditos (11) | Solenoide (1) | fotos (37) | nanowrimo (3) | novela (26) | criaturas del pantano (5) | el año que no follamos (12) | huim (5) | rehab (4) | poemas (363) | Anclajes (15) | andando (3) | B.A.R (7) | Canción de cuna para un borracho (38) | Cercos vacíos (37) | Cien puentes en la cabeza (7) | Conejo azul (6) | Contenido del juego (5) | De tiendas (3) | del pantano (3) | Destrozos (2) | Epilogo (4) | Fuegos de artificio (5) | Imposible rescate (15) | Jugando a rojo (7) | Libro del desencuentro (2) | Lo que sé de Marte (11) | Los cuentos (21) | Montaje del juego (5) | Orden de salida (4) | palitos (31) | Piernas abiertas (7) | Poemas medianos (12) | Privado de sueño (7) | rasguemas (5) | Tanto para nada (17) | Todo a 100 (2) | Uno (4) | relatos (97) | anatemas (9) | orbital (2) | prompts (8) | vindicaciones (103) | perdiendo (1.723) | atranques (1) |

como si nada

Siempre con la misma pregunta.

Sé quién es ese tipo. Sé lo que busca. Lo que no sé es cómo formatearle en ciertos aspectos. Cuestión de borrar algunas carpetas. Tiene que haber una que tenga en el rótulo ese nombre, botón derecho, eliminar y a seguir a lo mío.

Gilipolleces en mayúscula.

Hay muchas fotos de este fin de semana. Hice muchas cosas. Algunas buenas. Otras enfocadas. Otras ni lo uno ni lo otro, sino más bien lo radicalmente opuesto. Conclusiones pocas. Al final la única conclusión parece ser seguir tirando, como se pueda, haciendo mucho ruido o en silencio, según el día. Renqueando. Uno va cogiendo taras con el tiempo. Las taras no se quitán, o te amoldas o no. Simplemente.

He visto tipos que eran de puro acero con la columna vertebral descuajada y partida por la mitad después de una ostia.

No me parece atractiva la idea.

He visto otros tipos que siempre parecen rotos, pero que tienen un cierto brillo en los ojos que se extiende a todo el cuerpo en las circunstancias adecuadas.

Entonces los reconozco. Han hecho suyas las taras y viven en parte de ellas.

Eso tampoco me parece atractivo, pero al menos no andan por ahí con las vértebras al aire.

Como las alas de un avión, o la estructura de un puente. Demasiada rigidez siempre es una amenaza. No hay material lo suficientemente fuerte como para no resquebrajarse ante ciertas cosas. Es mejor combarse un poquito, integrarse en el aire. Ceder. Lo justo para no partirte por la mitad.

Esos tipos, si tienes dinero para invitar a un vinito o a un café y tiempo, te cuentan cosas asombrosas. Uno se pregunta cómo pueden seguir viviendo después de pasar por sus propios periplos personales. No voy a decir que reconforte de algún modo, porque cada cual tiene sus propios asuntos deletéreos. Pero lo patético de la desgracia es que tiene la suficiente fuerza como para despertar la más pura empatía. Eso te saca de tu cabeza. Un rato.

Tendría que escribir esas conversaciones, pero me cuesta. Me parece una violación de cosas que no me pertenecen del todo. Yo me limité a estar ahí y escuchar (qué hacía Romaña cantando a Octavia de Cádiz por no sé qué bares…?)

Una vez hice mía una frase de Iniesta (que creo recordar que tampoco era suya): «yo no soy Jesucristo, a mí no vienen a verme los enfermos, a mí vienen a verme los borrachos». Ahora sé que eso está completamente alejado de la realidad. A mí viene a verme gente. Algunos están enfermos, otros están borrachos, otros tienen otros asuntos en el entrecejo.

Y juro que he visto tipos que eran de puro acero con la columna vertebral descuajada y partida por la mitad después de una ostia. Pero también les he visto enteros, en forma. Como si nada hubiera sucedido.

la calle del medio

xalamandra1.jpgxalamandra.jpg
tacita.jpg

Café, ibuprofeno y cigarrito para la resaca (ya me conozco esto). Ayer dEMASIÉ vino a hacer una visitilla tras el curró y le lié, o me lió, o nos liamos ambos para ir al concierto donde habíamos quedado con el clip doblado. Como dEMASIÉ y yo no tenemos ni idea de dónde estamos, para ir al barrio del pilar pasamos por pozuelo, por boadilla… al final seguimos las indicaciones de Miri y llegamos al garito, tan sólo media hora tarde con respecto a la hora que habíamos fijado. Allí veo a Tania y a Pedro (cómo me alegré de verles), tomamos doscientos millones de cervezas (siempre terminan conociéndome los camarer@s), vemos un concierto de la ostia, hacemos el ganso (se me da muy bien, modestia aparte), me sobo en el coche y me traen a casa, donde me pregúnto qué coño estoy haciendo y me duermo.

Me levanto pronto, me voy a por donuts porque hoy me apetece reconciliarme con el mundo, o con lo que queda de él. Hoy me voy a permitir no contar nada de lo que sentí, y es más, de lo que siento ahora mismo.

Ya está bien redicho.

Viernes… me da miedo.

ciclotímico

O más aventuras y desventuras de un (nuevo) calvo de maquinilla. Al ir a comer a casa de mis padres mi madre comentó: «¿pero qué necesidad tenías tú de eso?» (con cara, evidentemente, de novasaligarniaunquepagues, cabrón)

Toda la mañana vegetando, mirando el techo. No se estaba mal. No me sentía mal, ni con necesidad de hacer nada. No tenía necesidad de mirar a ninguna parte en concreto. Pensaba en Paniker y en Kundera, entreverándolo con «El jugador» de Feodor. En la vida, supongo, en general. Y en particular en la mía. A veces liado con el camino deductivo y, otras, con el inductivo. Extraer leyes generales es siempre algo tendencioso y trinitrotoluénico, pero anda que explicar un caso particular a raíz de una supuesta ley general… Entonces acudía a Kundera: «lo que ha sucedido sólo una vez es como si no hubiese sucedido nunca», y después a Paniker, que diría algo así como que lo que ha sucedido una vez (o doscientas) no tiene sentido (vital) si no arraiga en una mística propia y autogenerada (y autocontrolada, no olvido). Luego, como todo era un tanto confuso y apestaba a intelectualoide, jugué a la play un rato. Luego toqué la guitarra, saqué algunas canciones de fito. Luego me duché, el golpear del agua en mi cabeza era, cuando menos, extraño. En bolas aún taquigrafié unos poemas que habían salido bajo el influjo del agua (¿de piscis?, ¿se puede decir eso de unos versos que se me ocurrieron en la ducha?, no sé, no sé…). Luego me fui a comer a casa de mis padres, no sin antes adecentar la batcueva hasta límites visuales tolerables.

Hacía sol. Era un buen día (lo es). Pensé en el gorro del Nécora. ¿Dónde lo tengo guardado? Me hará falta. Brr, qué frío tras las orejas. Comida en abundancia. Medio siesta viendo a la idiota del programa «El rival más débil». Me descubrí mirando la matrícula de una kangoo aparcada, por si era matrícula CFN. Vaya, parece ser que no aprendo demasiado de todo esto. Encuentro con el hermano de Nano, que me mira la cabeza con cara de grima. Le digo que voy a afeitarme otra vez, porque lo hice mal a ratos. Más cara de grima.

Bajaré a por unas cervezas, porque el clima arrecia y uno debe pensar en ingerir calorías del modo más agradable posible. Tengo varias historias que deben ser escritas. Bueno, que me apetece escribirlas.

Decía Kundera que el ser humano está imposibilitado para ser feliz. Porque lo que nos hace felices nos produce interés por repetir, y cuando repetimos nos hastiamos. Algo así (supongo) como la perenne novedad, y además conscientes de no deber repetir jamás, o a lo sumo un par de veces.

Bah, Kundera decía muchas cosas. Paniker es más optimista en ese sentido. Dice que sólo viviendo en un eterno presente podemos acceder a la felicidad completa de los gatos, los perros, todos ellos. Eso me convence más. Soy malo recordando, y mucho más proyectando. Decía: «la felicidad del animal que te guiña el ojo».

Consciente de, pero a la vez inmerso completamente en.

Ciclotímico. Interesante palabro. Perfecta descripción de un cuadro clínico y, ¿por qué no?, de un evanescente presente que siempre, como sea, llega a trompicones.

Bueno, al menos a la petanca sí puedo jugar.