# perdiendo.org/museodemetralla

entraron en mi cabeza (203) | libros (21) | me lo llevo puesto (7) | pelis (2) | Renta básica (9) | series (6) | escasez (2) | frikeando (94) | arduino (1) | autoreferencial (11) | bici (1) | esperanto (4) | eve online (3) | git (2) | GNU/linux (4) | markdown (7) | nexus7 (2) | python (7) | raspberry pi (3) | vim (1) | wordpress (1) | zatchtronics (3) | hago (780) | canciones (167) | borradores (7) | cover (46) | el extremo inútil de la escoba (2) | elec (1) | GRACO (2) | guitarlele (11) | koala (3) | ruiditos (11) | Solenoide (1) | fotos (37) | nanowrimo (3) | novela (26) | criaturas del pantano (5) | el año que no follamos (12) | huim (5) | rehab (4) | poemas (366) | Anclajes (15) | andando (3) | B.A.R (7) | Canción de cuna para un borracho (38) | Cercos vacíos (37) | Cien puentes en la cabeza (7) | Conejo azul (6) | Contenido del juego (5) | De tiendas (3) | del pantano (3) | Destrozos (2) | Epilogo (4) | Fuegos de artificio (5) | Imposible rescate (15) | Jugando a rojo (7) | Libro del desencuentro (2) | Lo que sé de Marte (11) | Los cuentos (21) | Montaje del juego (5) | Orden de salida (4) | palitos (31) | Piernas abiertas (7) | Poemas medianos (12) | Privado de sueño (7) | rasguemas (5) | Tanto para nada (17) | Todo a 100 (2) | Uno (4) | relatos (97) | anatemas (9) | orbital (2) | prompts (8) | vindicaciones (103) | perdiendo (1.726) | atranques (1) |

desdentado

Hace una semana se me partió la pala izquierda.

Tampoco es que haya sido un drama, llevaba muerta al menos dos años. Se ha roto como un pequeño artificio visual que se descubre, una pequeña trampa de engaño. Ahora es aún más evidente que mi boca está hecha una mierda, pero lo único que se ha caido es la apariencia de no estarlo.

Y lo más curioso es que no es esa la sensación que tengo. Puedo morder correctamente, no me duele nada, como sin problemas. Mejor que todo este tiempo cuidando esa vela sin nada detrás para que no desapareciera el prodigio. Pero comprendo que estéticamente estoy jodido.

Lo que me hace preguntarme muchas cosas a raíz de ese culto a la boca. Los que carecen de algún diente y lo enseñan son unos parias, y no hay siquiera alguna figura pública que lleve su desdentismo con orgullo, denunciando el estigma del canino.

Los Himba se arrancan de cuajo los incisivos inferiores a los once años. En algunos sitios he leído que para que su boca se parezca a la de las vacas, cosa que no tiene sentido alguno, las vacas tienen incisivos inferiores. Otros dicen que para no resultar ser atractivos a los esclavistas, o por simple estética, o para pronunciar el idioma…

John Laroche, en Adaptation (El ladrón de orquídeas, 2002), retorcido por la culpa, con la boca medio vacía para no olvidar el accidente, como recuerdo que le impida volver a llevar una vida normal. El Club de la Lucha, «hasta la Mona Lisa envejece».

Al que le va bien tiene dientes y los muestra, sonríe como símbolo de salud y de integración. El diente es posibilidad de futuro y poder en el presente. El diente es vida y salud, y el desdentado es pobre, está seguramente enfermo y no es demasiado inteligente. El hueco no tiene recursos y nos recuerda la muerte. El hueco representa todo lo que no queremos.

Mi mandíbula se estrecha, mis muelas del juicio vinieron de frente. Mi incisivo inferior odiaba al superior y le fue dando cera hasta que ya fue demasiado tarde. Más dientes se dedicaron a lanzarse unos contra otros hasta que se hicieron añicos (no me hubiera pasado si fuera Himba). La única opción es resetear la boca: todo fuera, todo dentro. Me llamaréis especial, pero cuando la solución y el problema se parecen tanto me suelen brotar dudas, dudas por todas partes.

(¿Veis?, es imposible no hacerlo en esto: ya me estoy justificando).

Los dientes son una medida de la supervivencia, que se vigila y se calcula cuando uno conoce a alguien. Dientes por todas partes, alineados, blancos, perfectos. Y uno aquí en medio. Preguntándose a qué tanto, pero comprendiendo. Uno nace donde nace y es inevitable comprender por mucho que la pérdida te vaya relativizando el diente, desmontando su continua simetría visual.

en 10k tengo el nanowrimo, y aún no he empezado a escribir

Estoy agotado, y no dejo de sentir lo mismo todo el tiempo.

¿Merece la pena?

No lo sé. No tengo ni idea. Es divertido. Y eso, a estas alturas, es mucho más que bastante. Me preocupa llevar casi cuarenta mil palabras preparando una historia. Joder, eso es casi una novela. A mitad de mes estoy en la puerta del nanowrimo. Nunca antes. No me preocupa escribir la historia, en este punto puedo escribir 50k en una tarde (eso es un poco exagerado, muy exagerado). Es cuestión de saber a dónde vas. Lo bueno de tenerlo todo claro es que es perfecto para improvisar. No sé por qué no lo tuve en cuenta nunca, habiéndolo visto tocando durante años.

Se aprende despacio, y raro.

Pero quizá me esté pasando.

Quizá. No lo sé. Quiero llegar a ese punto, en el que el acelerador se aprieta por instinto, para eso tengo que estar muy centrado. Probablemente no merezca la pena. Que sea capaz de construir una historia que me parece tremenda no significa que sea capaz de escribirla. Tendré que tirar de las reglas, mapa, podar, coherencia. Abrí un proyecto en gitlab, es curioso. Es muy curioso tener un registro de todos los cambios. Es como si la novela tuviera una intrahistoria que jamás he visto antes, y me gusta verlo.

Ahora tengo esos datos.

¿Merece la pena?

No tengo ni idea. Agarremos esta diversión. Dejemos lo demás para después, cuando ya no sea importante. Uno hace lo que puede. Lo que sea después es otra cosa.

Voy a sobar. Estoy contento. Ghostwriter es mucho más que correcto. Hace que no pienses en qué herramienta estás escribiendo, que sólo te dediques a escribir.

reseñas violentas

Ayer terminé una novela de ciencia ficción de un autor español auto publicado, y he escrito una reseña horrible. No porque no sea sincera, sino porque es muy dura. Pero es que la novela me ha parecido una mierda pudiendo no serlo. Me he cabreado conmigo mismo porque no tengo derecho a colgar esa reseña en ninguna parte, ya que no es sólo descriptiva, sino también ofensiva. He intentado evitarlo de todos los modos posibles, pero… la novela es un desastre con errores tan burros que es difícil que hacer que la crítica no parezca un insulto simplemente con señalarlos. Hablo como lector, no como experto. En el lenguaje actual como consumidor de contenidos.

Hay tres cosas que no sé si he aprendido a utilizar del todo, pero lo intento:

  1. Hazte un mapa. Hay que hacerse un guión, una idea general, lo que a ti te sirva, detallado tanto como lo necesites. Y hay que hacerlo aunque después cambies la historia sobre la marcha, pero tienes que saber dónde estás o terminarás dedicándole quince capítulos a la chica que conociste un viernes en una novela que habla de museos. Por ejemplo.
  2. Poda. No todo lo que se teclea tiene sentido que termine en el texto. Lo importante es la historia, no esas 6k palabras que son una muestra de tu mejor prosa y que nunca vas a volver a conseguir. Tampoco puedes alargar dos mil palabras un capítulo porque entraba en tus planes una longitud y no otra.
  3. Se coherente. Hay que ser fiel a las normas que tú mismo te has dado al construir el mundo, la incoherencia en una novela produce una reacción similar a la que producen en un dibujo errores en la luz y las sombras y en la perspectiva. No es creíble. La coherencia es muy importante para que el cerebro trabaje completando la historia (no importa lo completo que seas, sólo sugieres).

Escribir jode, y no es fácil. No digo que no sea divertido, centrado y sabiendo dónde estás es como cuando puedes empezar a conducir sin tener que pensar en dónde está el acelerador y qué hay que hacer para accionarlo. Si los personajes explican demasiado no resultan creíbles (aunque creo que esto está más en función de las definiciones), si no lo hacen lo suficiente confusos (lo cual a veces es un efecto estupendo). Pero, hagan lo que hagan, que sean coherentes con las reglas del mundo que has construido. Las reglas pueden cambiar, por supuesto, pero no sin que pase algo que lo justifique.

Ahí tenéis el excelente consejo de un tipo que ha escrito cuatro novelas de mierda y una primera en primera persona y en presente que, sin embargo, es buena. Y eso que no tenía ni idea de lo que estaba haciendo. Pero claro que era coherente y tenía un mapa, estaba hablando de mi propia vida. También podé. Me hubiera gustado conservar lo que recuerdo que tiré.

Congelaré la reseña en modo de borrador. Al final cascarse un tochaco de 400 páginas y echar toda la carne en el asador para intentar vivir de escribir tiene su mérito. Y mi opinión es de todo menos informada. Y vete tú a saber, tan al principio quizá hasta le hace daño mi comentario, y eso no me lo quiero permitir. Haré una versión más light, más poética, más civilizada.

El lenguaje es un artefacto trampa, sus piezas pueden formar significados sin necesitar un significante. Porque coche, cenicero, habitacion en el medio de la noche con mi pantalón camiseta atrás. Rosas contra espadas, pero esa es otra guerra.