# perdiendo.org/museodemetralla

entraron en mi cabeza (202) | libros (21) | me lo llevo puesto (7) | pelis (2) | Renta básica (9) | series (6) | escasez (2) | frikeando (94) | arduino (1) | autoreferencial (11) | bici (1) | esperanto (4) | eve online (3) | git (2) | GNU/linux (4) | markdown (7) | nexus7 (2) | python (7) | raspberry pi (3) | vim (1) | wordpress (1) | zatchtronics (3) | hago (773) | canciones (163) | borradores (7) | cover (46) | el extremo inútil de la escoba (2) | elec (1) | GRACO (2) | guitarlele (11) | ruiditos (11) | Solenoide (1) | fotos (37) | nanowrimo (3) | novela (26) | criaturas del pantano (5) | el año que no follamos (12) | huim (5) | rehab (4) | poemas (363) | Anclajes (15) | andando (3) | B.A.R (7) | Canción de cuna para un borracho (38) | Cercos vacíos (37) | Cien puentes en la cabeza (7) | Conejo azul (6) | Contenido del juego (5) | De tiendas (3) | del pantano (3) | Destrozos (2) | Epilogo (4) | Fuegos de artificio (5) | Imposible rescate (15) | Jugando a rojo (7) | Libro del desencuentro (2) | Lo que sé de Marte (11) | Los cuentos (21) | Montaje del juego (5) | Orden de salida (4) | palitos (31) | Piernas abiertas (7) | Poemas medianos (12) | Privado de sueño (7) | rasguemas (5) | Tanto para nada (17) | Todo a 100 (2) | Uno (4) | relatos (97) | anatemas (9) | orbital (2) | prompts (8) | vindicaciones (103) | perdiendo (1.721) | atranques (1) |

cosas que hacen cosas

Hace tiempo me dio por Arduino. Hace ya cuatro o cinco años empecé a comprarme componentes y, de cuando en cuando, un kit. Pero no hacía nada con ello, más que mirarlo todo con cierto deseo. No sé programar, la única electrónica que hice fue de crío con un juego del que no recuerdo el nombre. Jo.

Hace dos o tres semanas fue el kit de un coche, y me lió. Lo monte en una tarde. Hice compilar algunos códigos que venían con el manual. Seguí con el kit de iniciación. Y luego encontré un libro que pensaba que era estupendo, pero a través de una traducción de fantasía. Y me puse a traducirlo. Y ahora he visto en la web que hay algunos añadidos en el lenguaje y ya no sé qué hacer. ¿Escribir uno nuevo? No hay mucha documentación en español.

De momento creo que simplemente lo terminaré de traducir añadiendo lo nuevo, pero me da mucho miedito pensar en compartirlo. Porque no comprendo lo suficiente como para no equivocarme del todo. Creo que me podrá servir de documentación de trabajo, de apuntes mientras aprendo. Haré seguramente un repositorio público en gitlab cuando termine la primera vuelta de la traducción y a ver qué va sucediendo. Si me sigue interesando, si a alguien más le interesa, si Arduino no desaparece de mi vida como tantas y tantas cosas.

Pero tengo esperanzas, ya que entró despacio esta vez. Eso es una novedad. Escribí un programa (no lo copié de ninguna parte, yo solito como un jaquer) para enseñar al arduino a hablar morse (primero tuve que aprender yo, claro; no memorizarlo, aprenderlo) y me sentí… bueno, como uno de estos tipos que hackean cosas y cambian el mundo y siempre se sienten satisfechos consigo mismos, aunque sea para generar más insatisfacción y seguir caminando. Y la pobre placa simplemente no hacía más que repetir, una y otra vez y en morse, «eh, ya se hablar» mediante el pin integrado en la placa.

He visto que el lenguaje de arduino tiene punteros (supongo que como todos), lo que me ha recordado mucho al último nivel de Human Resource Machine, que me hizo sudar dolor (y consultar a gente que ya lo había resuelto). Y me ha gustado hacerlo. Lo que quiero decir es que arduino me ha pegado fuerte porque… empiezo a entender cosas, mucho más que en los tutoriales de python que he terminado (que también empiezan a aclararse ahora, muy lentamente). Está conectando cosas ahí arriba. No sé si son las correctas, o si lo están haciendo del modo correcto, claro, pero sí que todo lo que saqué y sigo sacando de juegos como los de Zachtronics, los cursos, code academy, libros, hilos de reddit y un etcétera tan enorme que a mí me stendhaliza parece que va perdiendo la coletilla de ‘pa nah’. Veremos.

Y por el camino la segunda y la tercera parte de Huim, y el libro sobre herramientas para escritores, y la eterna Criaturas del pantano que siempre está en el último lugar (no quiero más novelas basadas en cosas que me han sucedido o que me hubiera gustado que me sucedieran, o que no lo hicieran, pero el libro se empeña en suceder), y el proyecto de poemas y dibujos… al menos congelados en Git están preparados y con todo lo necesario para volver retomarlos. En realidad no es tan drástico, los voy cogiendo de vez en cuando, flores de un día que ahora se organizan unas sobre otras en vez de aniquilarse brutalmente. Git es BIEN.

Y sin entrar a EVE desde hace meses. Me da penica. No del modo en el que podría volver a entrar, si no de otro curioso. Es como si todo aquello y lo que viví, las diferentes corps, las megaflotas de guiris, el podcast, las amistades, tuvieran lugar pero ya no tiempo. Todo lo que fueron y que siempre serán, pero ya nunca hoy sino entonces. Jo.

Me parece fascinante y terrible, me desquicia en el sentido literal, que enfrente mismo de nuestros ojos estén sucediendo millones de cosas, ahí mismo, delante de nuestros ojos incluso mientras las estamos mirando fijamente, cosas como todo esto de los cacharros, cosas que suceden sin que tengamos ni idea de cómo lo hacen. Y la tarea de pieles de cebolla que hay que acometer cuando decides intentar hacerlo. Esa labor de descubriento de una realidad exterior que es configurada y dirigida por otra interior, y otra, y otra, y otra… Lo que ves es la piel, y la piel nos protege y hace mil cosas pero no bombéa sangre, no respira, no hace mandangas con el ADN. Todo eso está pasando mientras estamos mirando, todo eso y quién sabe qué más, todo eso y no sabemos cuánto. Todo eso y para quién. Todo eso y para qué, de qué, hasta cuándo.

temporada XV

Hoy es un día especial. Hoy este museo cumple, de un modo raro, quince años.

De un modo raro porque, en realidad, no los cumple hasta el 26, pero si en algún momento decidí meter ahí ese par de entradas explicativas sería por algo. Vete tú a saber ahora.

Ahora bajo el encabezado pone temporada XV. Qué escalofríos.

Tengo que hacer memoria y no me fío mucho, pero si no me equivoco esta web nació como un proyecto en miarroba, después como un foro hecho en phpbb, después siguió como una web en b2/cafelog, pasando por una etapa en movable type para empezar poco más tarde con wordpress hasta hoy. Y no porque no hayan surgido alternativas. Pero es verdad que esto se ha convertido en algo tan grande que da mucha pereza mover las cosas. Hace mucho tiempo que me da pereza moverlas. No grande de estupendo, desde luego, grande de enorme, simplemente. Grande de no sé si hay algo de valor en todo esto, pero a estas alturas… a ver quién lo descubre. Yo desde luego no pienso hacerlo. Ahí dentro, ahí abajo, hay muchos espejos en los que no quiero mirarme. (pero tampoco quiero acabar con ello, por lo que voy mudando esa vieja base de datos de servidor en servidor).

Todo empezó como un gran agujero en la boca del estómago, como una piedra de sal en la laringe, currando en Konecta, viviendo con Lorelay, sintiendo que me estaba perdiendo en intentar mantenerme vivo. En pagar lo necesario. La carne y el pescado, ese tipo de cosas. La luz, la convivencia en pareja. Me lo estaba perdiendo todo, aunque de un modo idiota. No sé cómo puedes perderte lo que no está a tu alcance. Y de ahí vino, claro, perdiendo.org.

Perder. Esa es la primera entrada, aunque puesta después. Después de todo eso he ganado mucho, pero en sentidos que no esperaba. La vida era otra cosa. Empiezas como un tipo que quiere comerse el pastel entero y, después de un tiempo, comprendes que no hay pastel. No hay pastel disponible, claro. Pastel hay. Todo empezó como un gran agujero en el estómago, ya digo, como una falta de. Una necesidad de algo más grande (¿más pequeño, distinto?). Como algo diferente.

Quince años y me siento raro. Porque cuando me preguntan si estoy orgulloso o si he perdido el tiempo no sé muy bien qué decir. ¿Podía haber hecho más en todo este tiempo? Podía haber hecho más en todo este tiempo. ¿Me siento abatido por algo, roto por algo, lamento algo? Pues… es complicado.

Lo lamento todo, y me alegro de todo al mismo tiempo. Es una idiotez en ese sentido. Te has hecho un poco más viejo, y te has dado cuenta de que lo que funciona en los sueños lúcidos quizá no funcione en la vida. ¿Podía haber sido más cosas? Pues supongo, pero… ¿a dónde me habría llevado todo eso?

No tengo ni la más remota idea. Tanta gente por el camino, rota y estropeada porque no les cuidé lo más mínimo… ¿qué significan?, ¿qué pueden significar? Mi padre…

Joder, mi padre.

El tipo que tuvo valores como genes, que no reaccionaban al ambiente. Eran honorables, inmutables. Ser honrado es una cosa fenomenal, aunque te lleve a la tumba. Es curioso que de lo único que realmente me arrepiento es de lo irreversible. De la muerte. Y no porque hubiera cambiado algo con él, le dije lo que tenía que decirle en el bar al lado de casa. Y lo reafirmé cuando me llevé sus cenizas de bar en bar. No sé, no significa nada. Sólo significa para mí. Después esas mismas cenizas las repartimos por un campo en el que se sentía a gusto de crío, como si eso significara algo. Supongo que para nosotros lo hizo. Supongo que eso es más que suficiente, pero desde luego no lo tengo claro.

Todo empezó como un gran agujero en la boca del estómago, y en cierto modo así sigue. Mucho más controlado, pero el agujero sigue. El sentido de las cosas. Sobre lo absurdo de la vida siempre me acuerdo de uno de los pocos fragmentos que conservamos de Anaximandro:

A partir de donde hay generación para las cosas, hacia allí también se produce la destrucción, según la necesidad; en efecto, pagan la culpa unas a otras y la reparación de la injusticia, de acuerdo con el ordenamiento del tiempo.

Anaximandro y sus cosas sobre que lo que es no es más que una fluctuación del vacío, de lo que no es. La reparación de la injusticia de ser, o algo así. No sé griego, no puedo ir a las fuentes, pero quiero pensar que es así. Todo empezó como un gran agujero en el estómago, que contenía todo lo que se puede contener.

Aquí dentro hay un montón de fotos y un montón de historias: un montón de años. Tienen el valor que tienen, que es ninguno según el caso. Según quién lo mire y en qué contexto. La cerveza me consoló, la cerveza me destruyó, la cerveza me convirtió en lo que soy hoy, la cerveza que era el escape y el destino. La cerveza era una invitada, lo importante era escapar de mi cabeza, callar la piedra de sal, ahogar el estómago.

Y ahora… todo es quizá más tranquilo. Ya no estoy tan inquieto de ese modo. Y eso es bueno. Por más que le intento encontrar un lado malo, no puedo. He perdido mucho por el camino, pero también he encontrado un par de cosas.

Después de mucho tiempo he comprendido que ser una mierda es lo único que te espera. Todos somos una mierda.

Pero está en tu mano ser la mierda que más te gusta.

Bienvenidos a la temporada quince del museo. No prometo nada, porque no tengo ni idea de nada. Pero seguiré estando por aquí.

Gracias a todos por seguir también ahí. No tengo nada que ofrecer, pero todo lo que tengo lo ofrezco sin reservas.

Y tratadlo con cariño, esa nada es todo lo que tengo.

Y todo lo que quiero. Cuando no lo quiero lo voy cambiando.

A veces, cuando miras atrás, te saludas asintiendo. Ves al tipo asintiéndote al mismo tiempo. Hay al menos un par de verdades que seguimos compartiendo.


| enlace de la entrada original | descargar |

Brindemos por otros quince años de gestos de papel. Y por los que quieran venir después.

Empiezo a entrever las cosas que juré no recordar. La puerta abre por casualidad.

cuando una novela empieza

Cuando empieza, una novela es lo peor que te puede pasar en la vida. Tienes una historia que contar, o quizá no la tienes. Quizá tienes sólo una idea, algo general. Algo así como que la humanidad se limita a hacerse la vida dura. Algo así como que cuando todo va bien hay un montón de personas interesadas en que empeore, por los más variopintos motivos.

Y en realidad no tienes nada. ¿Quiénes son los personajes? Pues unos cuantos. ¿Cómo van a hacer lo que tienen que hacer? Pues no tengo ni idea. ¿Y cómo van a hacer que todo resulte interesante? Pues mucho menos.

Tengo una idea.

La idea es lo importante, pero no es más que el principio. Lo demás es pura pereza. ¿Ya ha sido contado?, ¿merece la pena meterse en esto ahora?

No hay tanto diferente. Lo diferente es la gente. Las historias se empecinan una y otra vez en ser las mismas. Y ahí te preguntas cosas. ¿Quiero que la gente se divierta?, ¿eso es todo? ¿Quiero que se escandalice?

Una novela cuando empieza es sólo un montón de preguntas. Sabes que vas a estar ahí metido durante un montón de meses, y no terminas de concretar el primer párrafo. Pero quieres terminarlo, quieres hacerlo porque sabes que vas a reescribirlo un par de decenas de veces. Si es así no es importante. Pero como todavía no estás ahí para ti es importante esta vez. Esta vez es importante.

Apremia decir justo lo que quieres decir, pero quizá todavía no quieres decir nada. Eso es mentira. Quieres decir algo pero sabes que mañana vas a querer decir otra cosa. Quieres encontrar el camino definitivo, pero el camino se abrirá mañana y no hoy.

Un repositorio git reconstruye tus archivos en un momento determinado. Puedes volver a lo que querías decir ayer, o hace un mes. No hace demasiado que puedo manejarlo, pero me sigo preguntando qué hice el resto de mi vida sin él. Necesito volver a lo que era ayer, sin ambages: simplemente lo que era ayer, sin interpretaciones actuales. Hoy no importa.

Y tú sigues con tu rollo, que no tiene nada que ver con la novela. Caminar bien, la bici bien, he perdido algo más de medio kilo esta semana. Y todo eso no tiene nada que ver. En el curro bien. Y no tiene nada de nada de nada de nada que ver, pero se imbrica en lo que escribes. Todo lo que eres es la novela. Todo lo que quieres ser y has sido es la novela. Todo lo que esperas de ti en el futuro está de algún modo relacionado con lo que vas a hacer con la novela. Una novela no es un poema, eso me costó aprenderlo. Un poema es una eyeccion puntual, es el ahora. Una novela no es una canción, por lo mismo. En la novela vas a estar escribiendo meses, y en ella va a caber mucho más que la historia. Va a entrar tu visión del mundo, por mucho que te empeñes en que sólo entre la de tu personaje. La suya es la tuya, corras a favor de la corriente o en contra.

¿Tendré la visión suficiente para que no se pierda el camino?

¿Qué camino?

Qué camino.

El protagonista va a decir mucho de sí mismo, pero va a decir mucho más aún de ti, así que escribes. El día uno. El día dos. El día tres. Borras, reescribes. Y aún así te sigue faltando algo, que no es sino el para qué. La historia, de nuevo, no importa. Historias sólo hay decenas. Te preguntas para qué, y en eso sí que es bien diferente de un poema o una canción. No es el ahora, es el para qué. El mañana qué.

Cuando me levante y me ponga los calcetines antes de ir al curro después de un fin de semana aprobado por los pelos. Ese momento en concreto seguido de todos los demás. ¿Y después qué? Así que escribes. Todo lo demás está por ahí, pero por debajo y al mismo tiempo sobre todo está el saber que te vas a morir. Que todos se van a morir. Y tú quieres hacer algo con eso, escribirte mientras vas escribiendo algo que no tiene nada que ver contigo. Y te preguntas dónde está la mentira que está encubriendo la verdad que te ocultas a ti mismo.

La novela es una excusa. Los personajes también. La historia más de lo mismo. Quieres contar algo que no quieres contar en absoluto, pero que al mismo tiempo lucha por salir de ti. Si nos vamos a morir para qué. Para qué todo lo demás. Podemos entretenernos un rato, pero eso no es importante más allá del segundo presente (en el que compones una canción, escribes un poema).

Así que, ¿por dónde íbamos? Quién es el personaje principal, cuáles son sus motivaciones, a dónde va. A donde vamos todos. ¿Qué estás haciendo? Nada de nada.

Nada de nada.

Pero, sin embargo, ese nada de nada se convierte en lo más importante del mundo. La vida es un hueso vacío que, sin embargo, no lo es. Pero lo sigue siendo. Cuando escribes no puedes evitar hablar de ti mismo todo el tiempo, pero de un modo tal que no lo parece. Así que, hablando de eso, ¿cómo va ese principio? Un tipo entra, un tipo sale, un tipo tiene cosas que contar. No hay nada definido. ¿Por qué entra, por qué sale?

El tipo está rabiosamente esforzándose por contar algo.

¿Vas a seguirle?

Eso depende, me pregunto. ¿A dónde lleva la madriguera de conejo? ¿Cual es el sentido y la importancia de emperrarse en esto durante el siguiente medio año, del siguiente año? Si el tipo va a algún sitio, que vaya. No sé por qué tiene que contar conmigo, o yo contar con él.

Tal, variopinto. Hay ciertas palabras que deben estar pero que, sin embargo, te revuelven el estómago. ¿Estoy haciendo lo mismo que todo el mundo? Por supuesto que sí, pero no sé por qué tengo que verlo ahora. Todos vamos a dejar de estar en un momento dado.

La edad de la tierra es 4.543 millones de años. A mí me han tocado, de momento, 43. Me quedan unos 20 o 30 más, con suerte.

Pongamos un paréntesis ahí, en esos setenta u ochenta años. Ahora superpongamos esa capa sobre los 4.543 millones de años. Abruma.

Puedes pensar que esos 4.543 millones de años no están contando mientras intentas narrar la historia de un tipo que se ha enamorado y por ello va a dejar de lado su plan inicial de unirse a un grupo concreto en el que va a vivir una historia intensa.

Pero lo hacen.

Así que… ¿de qué va esto? ¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Por qué me empeño en esto? ¿Por qué es esto más importante que la miríada de cosas que podría estar haciendo ahora? ¿Por qué no puedo dejar de escribir, al mismo tiempo que no lo estoy haciendo? Así que…

¿Tendré la visión suficiente para que no se pierda el camino?

¿Qué camino?

Qué camino.

Una y otra vez sobre lo mismo. ¿Quiero entretener? ¿Quiero decir lo mismo que ya está dicho? Y yo qué sé, me pregunto. Sólo sé que un tipo, que no sabe lo que se le viene encima, se ha enamorado. Y por ello tendrá que pagar un precio que para muchos será pequeño. Pero para él lo será todo. ¿Es eso importante? No lo sé.

No tengo ni la más remota idea.

Pero me está taladrando por encima de mis mañanas caminando, por encima de la devolución de la declaración de la renta. Me taladra mientras estoy cagando tranquilamente en el baño. Estoy sentado deposicionando lo que tiene que caer y no puedo dejar de sentirme como el tipo. Ese tipo todavía no tiene una personalidad definida, que yo sepa. Pero está ahí.

Y cada vez que el pregunta, por mucho que me resista a responder, lo hago. Una novela es lo peor que te puede pasar en la vida. Eso suponiendo que tienes claro lo que es la vida. Y lo que es pasar.

Y lo que es poder.