
Todo termina
en el mismo lugar
en una habitación sin puertas
en la que ya no nos miramos.
Estoy esperando un bramido,
un golpe brutal en el ombligo,
una señal (si quieres)
una herida de fuego en el brazo
mientras
aún
respiro.
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Todo termina
en el mismo lugar
en una habitación sin puertas
en la que ya no nos miramos.
Estoy esperando un bramido,
un golpe brutal en el ombligo,
una señal (si quieres)
una herida de fuego en el brazo
mientras
aún
respiro.
nos vamos metiendo en materia, parece ser que, al final, no hay curro suficiente como para ocuparnos a todos, por lo que lo dejo en manos de los demás…
me largo a por un pincho de tortilla con el galego, un café, y cuando volvamos… la sidra… juer… como en casa… escribir, internet y alcohol…
más parecido… imposible
Un pelín de curro (no mucho, no hay que cansarse) y las sidras no llegan… no vienen… todo sigue más o menos en el mismo punto, excepto que ya es la una menos diez… sin venir… calientes (entran mejor).
¡Ya llegan, ya llegan!!!!! Edurne y Haza con las sidriñas, me piro…
Y al final esto es lo que queda, la risa en cualquier momento. Luego posiblemente me espere una ruína, o momentos terribles. Pero de momento tengo esto.
Genial, pero puta mierda vida.
Como en todo, como en casi nada,
te sorprendí pensando en el más absoluto silencio,
comprendiendo que nada hay como
nada cuando nada mira desde el otro lado
del espejo
por la mañana, cuando te miras y te sorprendes
marchito,
refrito de siempre lo mismo sobre lo mismo.
No tienes tiempo ya, coges la maleta,
la peinas,
te marchas