# perdiendo.org/museodemetralla

entraron en mi cabeza (202) | libros (21) | me lo llevo puesto (7) | pelis (2) | Renta básica (9) | series (6) | escasez (2) | frikeando (94) | arduino (1) | autoreferencial (11) | bici (1) | esperanto (4) | eve online (3) | git (2) | GNU/linux (4) | markdown (7) | nexus7 (2) | python (7) | raspberry pi (3) | vim (1) | wordpress (1) | zatchtronics (3) | hago (773) | canciones (163) | borradores (7) | cover (46) | el extremo inútil de la escoba (2) | elec (1) | GRACO (2) | guitarlele (11) | ruiditos (11) | Solenoide (1) | fotos (37) | nanowrimo (3) | novela (26) | criaturas del pantano (5) | el año que no follamos (12) | huim (5) | rehab (4) | poemas (363) | Anclajes (15) | andando (3) | B.A.R (7) | Canción de cuna para un borracho (38) | Cercos vacíos (37) | Cien puentes en la cabeza (7) | Conejo azul (6) | Contenido del juego (5) | De tiendas (3) | del pantano (3) | Destrozos (2) | Epilogo (4) | Fuegos de artificio (5) | Imposible rescate (15) | Jugando a rojo (7) | Libro del desencuentro (2) | Lo que sé de Marte (11) | Los cuentos (21) | Montaje del juego (5) | Orden de salida (4) | palitos (31) | Piernas abiertas (7) | Poemas medianos (12) | Privado de sueño (7) | rasguemas (5) | Tanto para nada (17) | Todo a 100 (2) | Uno (4) | relatos (97) | anatemas (9) | orbital (2) | prompts (8) | vindicaciones (103) | perdiendo (1.720) | atranques (1) |

on the other side

Pago la luz manualmente, no la tengo domiciliada, y esto es así porque siempre entraba cuando más jodía. Hoy he mirado la fecha límite de pago de la última factura y he visto tres de mayo. He ido a mi cuenta y he visto que estoy en las mismas. ¿Aguantará hasta la próxima nómina?

Es cuestión de probarlo. Método experimental.

Me jode y me da por culo que todo venga cuando más jode. En el momento en el que tomas las riendas de tu vida te das cuenta de que no has tomado ni una mierda de nada, siempre hay empresas que se complacen en ofrecerte servicios básicos a precio de saldo. De su saldo, supongo, porque del mío no son. Me gustaría decirles que se metieran la luz por el culo, si no fuera porque sin luz no se puede vivir, por ciertas memeces de la vida moderna, como tener agua caliente, cocinar y conservar las cervezas bien frías.

O como escribir esto.

Comprendo que todo el mundo tiene que comer. Pero me parece que ellos no comprenden muy bien que yo también tendría que comer, en un estado ideal de cosas o en el mejor de los mundos posibles.

Bah, es sucintamente igual. No importa. El caso es que todo y las cosas existen de tal modo que a veces uno se pregunta si no está equivocado de planeta.

Y repitiendo en esta bitácora:

Muertes.

Primero te olvidé en tu voz.
Si ahora hablases aquí,
a mi lado,
preguntaría yo: “¿Quién es?”

Luego se me olvido de ti tu paso.
Si una sombra se esquiva
entre el viento, de carne,
ya no sé si eres tú.

Te deshojaste toda lentamente,
delante de un invierno: la sonrisa,
la mirada, el color del traje, el número
de los zapatos.

Te deshojaste aún más:
se te cayó tu carne, tu cuerpo.
Y me quedó tu nombre, siete letras, de ti.
Y tú viviendo,
desesperadamente agonizante,
en ellas, con alma y cuerpo.
Tu esqueleto, sus trazos,
tu voz, tu risa, siete letras, ellas.
Y decirlas tu solo cuerpo ya.
Se me olvidó tu nombre.
Las siete letras andan desatadas;
no se conocen.
Pasan anuncios en tranvías; letras
se encienden en colores a la noche,
van en sobres diciendo
otros nombres.
Por allí andarás tú,
disuelta ya, deshecha e imposible.
Andarás tú, tu nombre, que eras tú,
ascendido
hasta unos cielos tontos,
en una gloria abstracta de alfabeto.

Pedro Salinas.

bastos

Hoy brilla todo.

Se acabo el perder, de momento al menos.

Han dejado de pintar bastos.

Son sus ojos.

Seguramente sean sus ojos.

Cuando sonríe se desvirtúa cualquier otro sentido.

Y yo me quedo mirándola, preguntándome por qué a mí,
sin poder encontrar méritos o respuestas.

No tengo ni idea de por qué sale una margarita en el alfeizar de la ventana,
o de por qué llueve cuando le da por llover.

Pero el hecho, la circunstancia, es que hay una margarita en el alfeizar.
O que llueve.

Asombrado me quedo mirando.

Asombrado me quedo en blanco, sin pensar.

Sin entender demasiado, y sin que me preocupe demasiado no hacerlo.

Sus brazos se entralazan en mi cuello y quizá en un susurro me dice «te quiero».

Quizá no esté preparado, pero lo escucho.

Son sus ojos.

Seguramente sean sus ojos.

Que me miran desde el otro abismo que siempre es el abismo del otro.

Y me enlazan, de algún modo.

No queda mucho refugio cuando eres comprendido.

Porque la comprensión es el refugio mayor.

Ahí te quedas, sentado, mirando,
espeluznado y contento, terrible y enardecido.
No hay sitio donde ir a partir de ahora.

Ya has llegado.

No sabes lo que durará, tampoco sabes cuándo va a dejar de llover.

Pero,
de momento.
llueve.

Estamos aquí en medio.
Las cosas nunca se toman la molestia de tenernos en cuenta.
Simplemente, son. Ocurren.

trampa

Las casas, las cosas, se cargan de contenido y son más de lo que fueron. Una escena cotidiana es su propia trampa.

Me siento en el ordenador. Mañana visita del casero para renovar el contrato. ¿Quiero? Pues claro. Es como preguntarme si quiero mi brazo. Si no me queda más remedio que me lo corten, pero si no me quedo con él y después gloria.

Todo rueda, bien engrasado y los cielos están abiertos y todo funciona. No hay puntos negros, y si los hay no quiero verlos, y si no quiero verlos es porque no son demasiado importantes, supongo. Todo va bien. Tan bien que acojona. Tan bien que produce vértigo. Tan bien que está bien, y punto, y no merece la pena complicarse, como si uno no estuviera preparado para ganar.

Que es parte de la definición del problema. Estoy más cómodo perdiendo, en mi estado natural. En mi estado natural… siempre tuve suerte. De un modo u otro, al final siempre tuve suerte. Hasta el punto aciago. Desde ahí todo fue en vertical y hacia abajo. Desde ahí perdí la confianza que supone, de un modo u otro, ganar siempre.

Todo son victorias cuando sólo ves victorias.

Todo son derrotas cuando sólo ves derrotas.

Es cuestión de perspectiva. Y yo estoy viviendo el punto contrario a mi perspectiva.

Así ando. Acostumbrándome a ser feliz. No es fácil. Qué tontería. Pero así es.