# perdiendo.org/museodemetralla

entraron en mi cabeza (201) | libros (20) | me lo llevo puesto (7) | pelis (2) | Renta básica (9) | series (6) | escasez (2) | frikeando (94) | arduino (1) | autoreferencial (11) | bici (1) | esperanto (4) | eve online (3) | git (2) | GNU/linux (4) | markdown (7) | nexus7 (2) | python (7) | raspberry pi (3) | vim (1) | wordpress (1) | zatchtronics (3) | hago (770) | canciones (161) | borradores (7) | cover (44) | el extremo inútil de la escoba (2) | elec (1) | GRACO (2) | guitarlele (11) | ruiditos (11) | Solenoide (1) | fotos (37) | nanowrimo (3) | novela (26) | criaturas del pantano (5) | el año que no follamos (12) | huim (5) | rehab (4) | poemas (362) | Anclajes (15) | andando (3) | B.A.R (7) | Canción de cuna para un borracho (38) | Cercos vacíos (37) | Cien puentes en la cabeza (7) | Conejo azul (6) | Contenido del juego (5) | De tiendas (3) | del pantano (3) | Destrozos (2) | Epilogo (4) | Fuegos de artificio (5) | Imposible rescate (15) | Jugando a rojo (7) | Libro del desencuentro (2) | Lo que sé de Marte (11) | Los cuentos (21) | Montaje del juego (5) | Orden de salida (4) | palitos (31) | Piernas abiertas (7) | Poemas medianos (12) | Privado de sueño (7) | rasguemas (5) | Tanto para nada (17) | Todo a 100 (2) | Uno (4) | relatos (97) | anatemas (9) | orbital (2) | prompts (8) | vindicaciones (103) | perdiendo (1.718) | atranques (1) |

majaras

Todos estamos locos. No conozco a nadie sano. Cada uno de nosotros tiene una semilla a medio germinar de vesania, más o menos digerida, aceptada. Incluso a veces conocida. Menos todavía reconocida. ¿Quién se salva? No se salva nadie. Todo el mundo aprende a vivir o a malvivir con ella.

Y todos estamos locos porque tenemos formas de vida perversas. Así es. Si la gente supiera reconducir tanta tortura personal toparíamos con una generación formada completamente por artistas (tip@ que exporta sus caminos torcidos, su visión deformada de la realidad, sus manías, sus complejos, sus miedos y compone con ellos una visión personal, sesgada y preciosa de la realidad). No todos lo hacen, y eso les deja dos caminos: excluir la locura con férrea disciplina o morir ahogados en ella. Al final, me temo, estos dos caminos componen siempre uno sólo. La victoria es temporal, la derrota es inevitable. Ir cerrando mamparas de un barco que hace aguas no es más que ganar tiempo. Y tampoco menos, claro.

Estamos locos porque vamos dando tumbos. Estamos locos porque no tenemos ninguna certeza y las vamos construyendo hablando unos con otros, enfrentándonos, dando paseos o emborrachándonos hasta caer tumbados. Porque por cada paso adelante damos tres pasos atrás. Porque esta realidad que nos elude carece de cordura. Echamos un vistazo alrededor y no encontramos un lugar cierto en el que sentarnos a descansar un rato. Creo que es la maldición de esta generación. O aprendemos a vivir con esto de algún modo o vendrá una nueva religión a poner suelo bajo nuestros pies.

Eso sí que me da miedo.

derrota tras derrota

Qué complicado es todo. No sé por qué, pero qué complicado es. Intento hacer en medianos un camino al apunte despistado (la inercia me pedía «inopinado», pero eso es incomprensible), pero no me sale. Dar salida al tipo irónico que soy en el día a día en sebastopol, pero no me sale. Seguir grabando para jamendo, pero sigue sin salirme. Escribir proyectos terminados en bubok, pero no me sale. Me gustaría encontrar un punto de control en el mapa, para decir «estoy aquí» con testigos, sin miedo a equivocarme.

Es curioso. Tremendamente. El único tipo que funciona es el torturado. Aunque es el único que no existe.

Cuando escribo, cuando compongo, cuando hago fotos, es el único tipo con el que congenio. Todos los demás me sobran. Es una especie de posicionamiento: parece ser que quiero hablar desde ahí.

Aunque es justo desde ahí donde no tengo nada que decir.

a bum bum

Mis ojos eran lo único que sabía exactamente dónde estaba.

No sabía nada, juro que no sabía nada, que andaba buscando en medio de todo una lucidez que se me escapaba… qué te iba a decir a ti, que estabas en medio de ninguna parte, buscando en el fondo del vaso una verdad que no había sabido llegar a la superficie, la muy cabrona… no tengo respuestas, qué joder, no las tengo. Tus ojos claros sobre la realidad opaca, tus ojos claros sobre una verdad efímera que no cubre ni salva a nadie…

(Tienes que limpiar la casa, ¿para qué? pues no sé, para gente como yo, por ejemplo, entonces no significa nada, no significa nada si es sólo limpieza, pero es que así no se puede, pues que no se pueda, pues me quedo esta noche, pero no mañana, pues que así sea).

No podía encontrarte en medio de tanto destrozo, porque el destrozo era tu cuerpo y tu cara y todo lo que estaba dentro, incluida tú.

El día que pueda, buscaré tu nombre.

Si es tarde, ya me lo dirás entonces.

(Tus ojos claros sobre la verdad opaca, tus preciosos eternos incombustibles significantes ojos claros sobre esta verdad opaca que me rodea y me expresa cuando ni rodea ni expresa nada).