# perdiendo.org/museodemetralla

entraron en mi cabeza (197) | libros (18) | me lo llevo puesto (7) | pelis (2) | Renta básica (9) | series (4) | escasez (2) | freakeando (90) | arduino (1) | autoreferencial (10) | bici (1) | esperanto (4) | eve online (3) | git (2) | GNU/linux (3) | markdown (7) | nexus7 (2) | python (7) | raspberry pi (3) | vim (1) | wordpress (1) | zatchtronics (3) | hago (704) | canciones (114) | cover (30) | el extremo inútil de la escoba (2) | guitarlele (11) | ruiditos (10) | fotos (37) | nanowrimo (3) | novela (26) | criaturas del pantano (5) | el año que no follamos (12) | huim (5) | rehab (4) | poemas (344) | Anclajes (15) | andando (3) | B.A.R (7) | Canción de cuna para un borracho (38) | Cercos vacíos (37) | Cien puentes en la cabeza (7) | Conejo azul (6) | Contenido del juego (5) | De tiendas (3) | del pantano (3) | Destrozos (2) | Epilogo (4) | Fuegos de artificio (5) | Imposible rescate (15) | Jugando a rojo (7) | Lo que sé de Marte (11) | Los cuentos (21) | Montaje del juego (5) | Orden de salida (4) | palitos (28) | Piernas abiertas (7) | Poemas medianos (12) | Privado de sueño (7) | rasguemas (5) | Tanto para nada (17) | Todo a 100 (2) | Uno (4) | relatos (95) | anatemas (9) | orbital (2) | prompts (7) | vindicaciones (103) | perdiendo (1.601) | atranques (1) |

de fondo

No era tan complicado
no decir nada:

No tenía misterio.
Ni casi fuerza, ni
la brutalidad casera
del buenos días
anodino,
el «te quiero» resorte,
pregrabado en pequeñas muescas
en los dientes
desde los que
la lengua
arranca
el trino.

¿Dime? Por la tarde. Después. Paso yo a por los huevos, te recojo desde allí y ya vemos. A ver si recuerdo sacudir la alfombrilla, que sigue llena de tierra. ¿Enchufar el ambientador no estaría de más, no?, no creo que vaya a perfumar desde dentro de la caja. Creo que lo dejé en la mesa, debajo del cenicero, para que no se volara. Hace tiempo que no le veo. ¿Llego la carta del ayuntamiento? Seguramente el viernes, pero tengo que llamarle primero, que no nos pase lo de siempre. Nah, ya le dije que no era posible, que si le cambio el día al final me va a tocar a mí librar un martes o un miércoles, ¿y para qué quiero yo eso? Te lo diré el jueves. Un beso. Cierra tú que mi llave va fatal, no le des la última vuelta que un día me quedo fuera.

Era tan sencillo
no decir nada
que había que hablar todo el tiempo
para no perder el equilibrio.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.