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big data

Hoy pensaba hablar de otras cosas, yeah. De lo que la banca le debe a las comunidades de vecinos por la comunidad no pagada después de echar a los dueños de sus viviendas, de lo que han ganado las eléctricas especulando con un bien básico (o no, según la patronal de las eléctricas, para ellos no es un bien básico), de lo que defraudan algunos patriotas y quizá de cómo lo intentan ocultar, o esconder, sus amigos. Sobre cómo entre todos pagamos las mierdas de la banca, más aún.

No creo en el patriotismo. No por encima de la gente. La gente es lo primero.

Pero estoy un poco cansado. Estoy muy cansado de ver cómo una sociedad competitiva no puede ni concebir una colaborativa. Estoy cansado de ver cómo se intenta parchear, si se intenta, una sociedad que está mal en su propio concepto.

Yo no quiero competir contra nadie. Yo aporto lo que nadie puede aportar, y los demás me aportan lo que yo no puedo. Estoy cansado de competir, no lleva a ninguna parte. Quiero compartir, ayudar, quiero que compartan conmigo, que me ayuden.

Una sociedad que se basa en el enriquecimiento económico puede parchear lo que quiera, que lo que va a conseguir al final es el enriquecimiento económico. De algunos, claro. Los demás a galeras. La poli que ponga el ritmo de tambor, los jueces que hagan cumplir la ley hecha para condenar la disidencia. Lo que en un momento dado se decide llamar disidencia, claro.

Tan cansado que ya no quiero enlazar artículos. No sé si alguien los lee.

Voy a hablar del puto big data, o del siguiente expolio concertado del ciudadano de a pie. Facebook, google plus, twitter, mierdas. Todo mierdas. Saber dónde estás, lo que sientes, lo que quieres, para que alguien pueda hacer negocio con ello. Para abrir una cuenta en flickr para el extremo inútil de la escoba (ese sí lo enlazo) tengo que dar mi teléfono, para que google plus me de una dirección digerible para humanos tengo que dar mi teléfono (¡y ya lo tienen, tengo un puto android, pero ni aún así se lo doy de nuevo!), en facebook me ofrecen promocionar cada cosa que subo por un precio.

Y somos todos tontos, yo el primero, porque hay alternativas, pero cuando entras estás más sólo que la una. Y no va a ninguna parte, no tengo demasiadas esperanzas en el caralibro o el pajarín o el google hipervitaminado, pero cuando quieres dar a conocer un proyecto vas a donde la gente está. Intentando dar la menor información posible, por supuesto, de lo personal. Pero vas.

Y el big data, que es lo que se recopila de ti en servidores privados, sigue avanzando terreno. Y tú perdiéndolo.

Y acto seguido mi granito de arena, en la entrada justo siguiente.

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