Llueve. De repente el día gris y los colores apagados y el sonido del agua cayendo y parece que todo un mundo de posibilidades se abre. El sonido de la lluvia no es como el del curro en ningún sitio, el agua en los canalones de las naves tiene una impronta que ha sido la misma durante la última década. Antes de eso no habían talado los árboles aún y sonaba de otro modo, pero ya no soy capaz de recordarlo, lo único que ha quedado es la sensación de que todo era distinto.