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alucinación paleolítica

1

te había dicho un montón de veces
más de las que puedo recordar
que no me gustaba verte recordando
horadando el recuerdo
buscando con uñas y dientes en el tejido blando
haciendo agujero
llevándote a casa algo que mascar

te había dicho de uno y otro modo
cien y mil veces y mil y en cien ocasiones
que no estaba bien

que no te hacías ningún favor
que no nos hacías ningún favor
que no estabas ayudando a nada

que estabas rompiendo el delicado equilibrio que

y aunque te comprendía no creo que eso estuviera cambiando demasiado

tú seguías rompiendo la tela
y en la tela estábamos juntos
y debajo no había red
y eso era de todo menos una sorpresa

porque
quise explicarte
nunca hay red

debajo, siempre y sólo, hay nada

2

tú hacías café, yo fregaba vasos
yo limpiaba la cocina entretanto
tú ahuecabas los cojines del sofá
poníamos música en el reproductor
cuando te encontraba en el pasillo te daba un beso
me lo devolvías
lo guardabas

eso no terminaba de estar bien

no hay nada que guardar, pensaba
sólo masticar lo que tienes
paso a paso, lentamente
digerir el trago que tragas

cuando hervía lo servíamos en tazas
echábamos leche
nos encendíamos unos cigarros
y estaba bien

me sonreías

te sonreía

chocábamos las tazas y dábamos un trago largo

eso nos relajaba un buen rato

3

habíamos quedado con gente
y estábamos con gente
y contábamos cosas a la gente
y escuchábamos lo que nos contaban
y estaba bien

habíamos limpiado a fondo
nadie se iba a encontrar una pelusa enorme
una del tamaño de su pie frente a su pie
y eso podía haber sido bastante si

bastante y de sobra si

bastante si lo hubiéramos dejado ahí

pero no siempre es posible
no siempre es fácil
no siempre es tan sencillo

así que yo secaba las lágrimas con un pañuelo de papel
tiraba el pañuelo a la basura
tiraba la basura al contenedor
tiraba el contenedor al olvido

y me preguntaba si
de cualquier modo
habría sido posible igualmente
de otro modo

la vida transcurre lo quieras o no
me decías
a mí me habría gustado ser capaz de explicarme
pero entonces ya no sabía ni podía saber quién

transcurre, dormita o se equivoca

interludio

yo a veces despertaba con una teta en mi mano
a veces una cadera
a veces tu rodilla
y me apetecía un cigarro

y me levantaba, bajaba las escaleras,
encendía uno
y te miraba dormir

y me preguntaba si sería posible dejarlo todo así
todo ahí
si podría hacer que el tiempo se detuviera
y no avanzara más y siempre estuviera en ese momento
en el que yo, medio dormido, me fumaba un cigarro
y te veía dormir

abría la ventana, echaba el humo fuera
ya sabía la cantidad de veces que después añoraría eso
estar ahí un día cualquiera
un martes o jueves o lunes o uno de tantos
mirándote dormir
terminando el cigarro
abriendo la ventana
notando el fresco
apurando la colilla
echando la ceniza fuera
mirando el vecino que siempre estaba despierto
el gato nómada
tu presencia entre las sábanas

no quería volver
ponerle un punto final al momento
prefería quedarme ahí cogiendo frío
un rato más, sólo un poco

de una vez y para siempre

4

y ahora qué
ya no es tan fácil
ya no tiene mucho sentido intentar
todos blindados en una colección de todos blindados

ahora qué
cómo revertir eso
cómo recolocarlo en su lugar
cómo si entretanto todo se ha vuelto sólido
y ya no es posible

por qué romper ese tejido que se rompe
por qué deshacer los lazos
qué hemos aprendido excepto lo que ya sabíamos

ahora tú eres tú en otra parte
y te irá bien o mal o regular
y yo en esta parte con lo de siempre
y me irá bien o mal o regular

pero, amiga
eso está roto,
de una vez y para siempre,
y ya no está,
y ya no podrá ser nunca más
y, joer,
por qué no dejar las cosas en paz

no hay red y no la hubo nunca y
no hay red y sabíamos que jamás la hubo

no había nada que buscar
no había nada que encontrar ahí
nunca lo hubo

cuando terminaba el cigarro lo tiraba fuera
cerraba la ventana
subía la escalera
me metía entre las sábanas
te abrazaba
te daba un beso en el hombro
me dormía hasta mañana

eso era todo
lo que era tanto

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