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lo suficiente

Trampas para moscas que no funcionan (N. del T.)

Me pregunto qué hace la gente cuando deja de tener un margen. Me he pasado media vida pensando que conseguiría ciertas cosas más adelante, y eso siempre ha sido una ayuda a la hora de soportar las condiciones de un trabajo de mierder o de una falta endémica de pasta, pero… ¿qué sucede cuando ya no tienes un más adelante en el que todo tenga alguna, aunque remotísima, oportunidad de mejorar, si sabes que todo lo que queda ha quedado para el ahora, cuando ya no tienes un mañana al que desplazar lo que deseas y no eres?

Estuve en el pueblo de mi madre este fin de semana montando unos cajones de Ikea con Carol, viendo a mis tíos y la reforma que le han hecho a la casa y recordando cosas de hace eones. Mucha vida que ha ido quedando desperdigada por todas partes.

¿Cómo es ser un jubilado en un pueblo, qué esperas? Uno de mis tíos tiene síntomas evidentes de pinzaperdismo —aunque los ha tenido siempre nunca de un modo tan histriónico— y me pregunto cómo lleva lo de estar allí. Qué imagina. ¿Quizá es que cuanto menos va quedando por delante más importancia le das a lo de atrás? Pero eso tiene peligro, porque aquel no es un lugar al que llegar, es el lugar del que vienes. No sirve como ilusión (¿o no todavía pero llegará un momento en el que sí?). ¿Cuál es el soporte que cimenta el día a día?

No tengo ni idea. Y tampoco confianza suficiente como para preguntárselo.

Es cierto que cada vez mi pasado va ocupando más espacio, tengo pedazos de mí en muchos sitios y de cuando en cuando me gusta echar la vista atrás y recordar momentos felices. Me gusta que mi cabeza sea eficaz en eso. Como ahora mismo me siento bien supongo que eso hace que no los recuerde con dolor, nostalgia dura o necesidad y que tampoco suela recordar momentos desastrosos. No tengo tendencia a ir a esas líneas. ¿Será capaz todo eso, algún día, de serlo todo?, ¿será suficiente? ¿Completaré y cerraré ese mundo completo y me meteré dentro? ¿Seré eso?

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