# perdiendo.org/museodemetralla

entraron en mi cabeza (203) | libros (21) | me lo llevo puesto (7) | pelis (2) | Renta básica (9) | series (6) | escasez (2) | frikeando (94) | arduino (1) | autoreferencial (11) | bici (1) | esperanto (4) | eve online (3) | git (2) | GNU/linux (4) | markdown (7) | nexus7 (2) | python (7) | raspberry pi (3) | vim (1) | wordpress (1) | zatchtronics (3) | hago (781) | canciones (168) | borradores (7) | cover (46) | el extremo inútil de la escoba (2) | elec (1) | GRACO (2) | guitarlele (11) | koala (3) | po 12 (1) | ruiditos (11) | Solenoide (1) | fotos (37) | nanowrimo (3) | novela (26) | criaturas del pantano (5) | el año que no follamos (12) | huim (5) | rehab (4) | poemas (366) | Anclajes (15) | andando (3) | B.A.R (7) | Canción de cuna para un borracho (38) | Cercos vacíos (37) | Cien puentes en la cabeza (7) | Conejo azul (6) | Contenido del juego (5) | De tiendas (3) | del pantano (3) | Destrozos (2) | Epilogo (4) | Fuegos de artificio (5) | Imposible rescate (15) | Jugando a rojo (7) | Libro del desencuentro (2) | Lo que sé de Marte (11) | Los cuentos (21) | Montaje del juego (5) | Orden de salida (4) | palitos (31) | Piernas abiertas (7) | Poemas medianos (12) | Privado de sueño (7) | rasguemas (5) | Tanto para nada (17) | Todo a 100 (2) | Uno (4) | relatos (97) | anatemas (9) | orbital (2) | prompts (8) | vindicaciones (103) | perdiendo (1.728) | atranques (1) |

te elipsas

Cuando nos despertamos el aire era gélido.

El suelo era una realidad de diamante bajo las patas de la cama.

Nuestra ropa conformaba una amalgama agitada pero no mezclada.

Tú (y yo sin saber qué tú eres ya) volvías de la otra parte, del tiempo del sueño.

Con la sorpresa en tu cara.

Yo sonrío, para hacer todo más ligero, y me ofrezco a hacer café. A hacer cualquier cosa, si va a servir de algo. Es duro volver. Es duro dejar de ser anoche para volver a ser hoy. Es complicado saber por qué la transformación de anoche. Es duro entender algo, la verdad.

Nadie quería esto. Al menos nadie lo quiere hoy. Anoche fue diferente. Nos sentíamos solos, desamparados, perdidos, pequeños. Venían muy bien unos brazos en los que perderse. Venía muy bien un hombro en el que llorar, un cuerpo al que abrazar. Venía bien sentirse parte de algo, por una vez. Venía bien dejar de percibir el diamante angular del suelo. Venía bien estar completo por un rato, estar borracho un par de horas, estar feliz y desacompasado algunos preciosos minutos de conexión.

Ahora me miras como si no hubieras querido mirarme nunca. Es lo normal.

Olvidemos la guitarra, la cerveza y los besos, las risas y tus manos. Vamos a doblarlo todo bien, por las señales de la plancha, vamos a meterlo todo en el fondo de un cajón. Vamos a seguir con nuestras vidas, vamos a seguir en nosotros mismos. Vamos a ver cuánto aguantamos, cuándo será necesario sacar de nuevo la guitarra, la cerveza, los besos, las risas y tus manos.

Te duchas, tomas un café, me acercas un tenue beso de despedida, abres la puerta y te elipsas.

lo raro

«Lo raro es seguir vivos…» Eso me decías mientras encendías un cigarro. Habíamos estado toda la tarde peleando, sacándonos los ojos, escarbando en nuestros ombligos, retorciéndonos dedos, brazos, piernas, torsos… y me decías que lo raro es seguir vivos. Me acerqué a la cocina a por un cenicero, en tu mano tenías un zippo de otro tiempo y un paquete inverosimil de chester.

Te pregunté por él. Tú detestas el Chesterfield.

– ¿Y eso?
– Me debo ir haciendo imbécil con el tiempo, supongo.

Y no fue una mala respuesta, al menos no inexacta del todo. Recuerdo cómo corrí a por la bodega más cercana, rezando para que estuviera abierta mientras yo atravesaba el umbral de la puerta. «Joder, si no está abierta, ahora mismo estoy atravesando los cristales». La mujer anciana tras el mostrador en una ciudad pequeña me miró como si yo fuera a anunciar fuego, o inundaciones, o algún terremoto inesperado. Su cara cambió al alivio cuando lo único que hice fue pedir cuatro litros de cerveza y unas cortezas light. Supongo que yo tenía cara de gran e inminente desastre, pero ella comprendió rápido que con su bodega no iba el tema. Respiró. Me invitó a un litro extra, incluso.

Volví jadeando a donde tu ingeniabas mi ruina y abrí un litro con alegría y un abridor.

Ajamos el tiempo, que para eso está, y nos dormimos dentro. Para cuando el amanecer decidió pasar por las sábanas revueltas tú y yo ya no éramos más que dos fotografías en un mueble castellano, en el hogar de un matrimonio con tres hijos, dos perros y años de menos.

Allí seguimos, nos veo todas las mañanas cuando salgo al trabajo, al abrirte educadamente la puerta.

que no puedas dormir

Recordando a todos que las canciones que subo aquí están recién compuestas y que, por tanto, no tienen rodaje ninguno (sonarán mejor con el tiempo, pero supongo que no las subiré después, por pereza), ahí va:

|Descarga|

palabras nuevas, mentiras rotas
(con un golpe de vista recorro el mundo)
palabras nuevas, viejos silencios
(cae la lluvia en el agujero donde escondo mi paz)

a dos kilómetros a mi alrededor se encuentra todo lo que es
nada fue si ya no está (es lo que digo para no estar tan mal)
rozo con los dedos el jazmín en el que una vez te pusiste a mear,
casi lo llevo hasta mis labios (parece tan fácil de besar…)

Y escribo esta canción para que te acuerdes de mí, para que te centres,
para que no puedas dormir.

Me escondo a medias, a medias huyo
(pienso que no hay cerveza bastante para amansarme)
me escondo a medias, a medias te huyo
(te entiendo a medias, a medias te intuyo…)

a dos kilómetros a mi alrededor se encuentra todo lo que es
nada fue si ya no está (es lo que digo para no estar tan mal)
rozo con los dedos el jazmín en el que una vez te pusiste a mear,
casi lo llevo hasta mis labios (parece tan fácil de besar…)

Y escribo esta canción para que te acuerdes de mí, para que te centres,
para que no puedas dormir.
Y escribo esta canción como un rito budú que te impida dormir.
Y escribo esta canción porque soy un melón y no dejo de pensar en ti.
Y escribo esta canción para que te acuerdes de mí, para que te centres,
para que no puedas dormir.