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rediseño

Claro, claro que habrá un rediseño completo, porque gracias a mamp lo estoy rulando en local, pero de momento la barra superior es lo que hay. «Es que no pega». Pegará. Ya pegará. Ya sé que no pega. No me cuentes cosas que ya sé.

Al final del día algo no encajaba, algo no pegaba, algo no estaba bien. Tocaba la guitarra y no sonaba correctamente… era… estaba… tenía… algo descolocado.

Y bien. Qué más da. Todo está roto.

Mi ex-alumno me pide tiempo. Goyete sin palabras pide tiempo. Un break. Estamos rotos. Lo estamos, pero no queremos asumirlo, otros lo asumirán por nosotros. Harerín de los bosques pide tiempo hasta el viernes, mañana, hoy, es imposible negárselo, pero le vigilo de cerca. Mi cartera me pide curro, yo le pido tiempo. Ya vendrá.

Después de tanto tiempo no quedó ni la guerra. Aprendamos a respetar eso. Cuando fui a comprar tabaco al bar de grandes genios incomprendidos por el resto de la humanidad me di cuenta de que el camarero tenía los pies planos. Eso era cuestión de tiempo. Me pregunto por qué el tiempo dictó ahora para que lo viera y…

NO hay razones. Todo es descontrol. NO hay razones, ni campos, ni barandillas a las que aferrarse, todo está escrito porque Todo Es lo Mismo. Esa tipa estaba mirándome en el mismo lugar que siempre. «Buenas noches», le dije, «buenas noches», me dijo, todo en el mismo sitio mientras iba a por las cervezas y el tabaco (en otro lugar llamado la sal y la carne). Es jueves, creí oírla decir. Bien, pero no es viernes, todavía podemos mantener la calma y… sentarnos a charlar un rato. He visto tipos duros como el acero partidos en dos por una racha de viento. No seré yo ese tipo: yo me dejaré llevar por los acontecimientos. Seré colchón, si tú quieres, seré lugar confortable.

NO hay razones, es visible, comprensible y comprehensible, yacer en una cama de clavos mientras el tiempo clama fuera y dice «es temprano». Supongo que tengo todas las respuestas en la guitarra, y lo sé. Pero aún es temprano, y eso es lo único cierto entre todo lo que sucede y sigue sucediendo y…

me pienso tomar este último litro de cerveza, compuesto por calma chicha y alcohol a partes iguales y todo rota y estoy roto rotando (nótese la paradoja) y volcado sobre el océano taimado de ciudad de asfalto y construcciones dormitorio que no me dicen nada pero lo componen todo y… no importa. La última y hacendosa reificación del día construye ojos donde sólo hubo palabras malsonantes. Con eso me duermo.

a bum bum

Mis ojos eran lo único que sabía exactamente dónde estaba.

No sabía nada, juro que no sabía nada, que andaba buscando en medio de todo una lucidez que se me escapaba… qué te iba a decir a ti, que estabas en medio de ninguna parte, buscando en el fondo del vaso una verdad que no había sabido llegar a la superficie, la muy cabrona… no tengo respuestas, qué joder, no las tengo. Tus ojos claros sobre la realidad opaca, tus ojos claros sobre una verdad efímera que no cubre ni salva a nadie…

(Tienes que limpiar la casa, ¿para qué? pues no sé, para gente como yo, por ejemplo, entonces no significa nada, no significa nada si es sólo limpieza, pero es que así no se puede, pues que no se pueda, pues me quedo esta noche, pero no mañana, pues que así sea).

No podía encontrarte en medio de tanto destrozo, porque el destrozo era tu cuerpo y tu cara y todo lo que estaba dentro, incluida tú.

El día que pueda, buscaré tu nombre.

Si es tarde, ya me lo dirás entonces.

(Tus ojos claros sobre la verdad opaca, tus preciosos eternos incombustibles significantes ojos claros sobre esta verdad opaca que me rodea y me expresa cuando ni rodea ni expresa nada).

Hambre

Ella sonreía como un aparato digestivo a punto.
A punto de digerir, supongo.
Me miraba con hambre mientras finiquitábamos
los litros y espumábamos las cervezas.
Qué difícil es escapar de la soledad.
Qué difícil es hacerlo con calma.
Qué difícil es mirar a otra parte mientras sucede.

Cuando no podías tenerte en pie
te llevé a la cama,
te quité la ropa. Te acosté.
Dejé mi teléfono sobre la mesilla
y me fui corriendo a otra parte.

En las calles de Malasaña la gente reía
y gritaba y remoloneaba en la noche que
no quería terminar todavía.
Andando hasta Cibeles. Autobús.
Otro autobús.
Casa.