# perdiendo.org/museodemetralla

entraron en mi cabeza (202) | libros (21) | me lo llevo puesto (7) | pelis (2) | Renta básica (9) | series (6) | escasez (2) | frikeando (94) | arduino (1) | autoreferencial (11) | bici (1) | esperanto (4) | eve online (3) | git (2) | GNU/linux (4) | markdown (7) | nexus7 (2) | python (7) | raspberry pi (3) | vim (1) | wordpress (1) | zatchtronics (3) | hago (773) | canciones (163) | borradores (7) | cover (46) | el extremo inútil de la escoba (2) | elec (1) | GRACO (2) | guitarlele (11) | ruiditos (11) | Solenoide (1) | fotos (37) | nanowrimo (3) | novela (26) | criaturas del pantano (5) | el año que no follamos (12) | huim (5) | rehab (4) | poemas (363) | Anclajes (15) | andando (3) | B.A.R (7) | Canción de cuna para un borracho (38) | Cercos vacíos (37) | Cien puentes en la cabeza (7) | Conejo azul (6) | Contenido del juego (5) | De tiendas (3) | del pantano (3) | Destrozos (2) | Epilogo (4) | Fuegos de artificio (5) | Imposible rescate (15) | Jugando a rojo (7) | Libro del desencuentro (2) | Lo que sé de Marte (11) | Los cuentos (21) | Montaje del juego (5) | Orden de salida (4) | palitos (31) | Piernas abiertas (7) | Poemas medianos (12) | Privado de sueño (7) | rasguemas (5) | Tanto para nada (17) | Todo a 100 (2) | Uno (4) | relatos (97) | anatemas (9) | orbital (2) | prompts (8) | vindicaciones (103) | perdiendo (1.723) | atranques (1) |

Ejes de coordenadas

Ejes de coordenadas.

1.Los brillos.

Recito de memoria
las mil formas de sonreír
tímidamente pretendiendo
estimular una conversación
animada, fluida, cortés
y conveniente.

(No, ahora no es cuando
maldigo y practico la rebeldía
afónica del inocente, no
es ahora ni ya nunca).

Las mil formas.
Vaya cosas. Vaya cosas.

Me he ido del tema a
otra parte, pensaba en otras
cosas de múltiples formas.

Y, sin embargo…

me gustaría besarte, acercar
tus labios de plata y sangre
a mis ojos,
ver la luz que explendes
cuando vibra el timbre
taimado del microondas.

Café caliente.

Y después vuelves, sin ese
brillo, pero con otro. Después
también existes.

No deja de parecerme
sorprendente.

Después los besos, sin ese alma
pero con un corazón de regalo.
Soy idiota, no tengo empeño
para nada, todo se apaga
medianamente en mis bolsillos.

Y tú vuelves y no dejas de
volver y cuando me voy aún
sigues volviendo, es algo que
no sé decir en modo alguno.

Joder. Digo que vuelves y
no traes los calcetines pero
entre los dedos de tus pies
traes un sicomoro
grandioso,
que crece abrazando tus piernas
y serpenteando en tus caderas
y esculpiendo tu pecho
y esbozando tu rostro que

es tu rostro pero ahora
es otro y tan solo un solo
beso los aleja, separa y diferencia.

(Y llamarle sicomoro no es
una necedad, no más que nombrarle
nogal, manzano, o
peral,
pues algo hay que
brilla y no sólo en tus ojos
y refulge en
diminutos rayos
que rebotan haciendo un
ruido fascinante
en

mi resaca,
mi disnea,
mi sonrisa,
mi petaca,
mi pesantez,
mi Golden Virginia,
mi espalda cargada).

2.Analogías.

Este año es un silencio,
o este baño es un invierno,
o este caño es un misterio,
o este alud es una
patata frita.

Las patatas se fríen con flores
o aceitunas machacadas, las
flores tienen pétalos y crótalos y
estigmas, o sólo algunas, o
todas, o ninguna. O me
estoy desintegrando en tanto
engaño. O llamo a la puerta
y no estás, o es que me estoy
equivocando.

O es que somos dioses.
O es que tenemos nombres para
todo y para nada, o
es que alucinamos en el estanco
cada día o cada día es un
paquete de tabaco.

En cualquier caso, esto es un
verso y como tal una mentira,
no sé si pistón o manguito
pero parte de algo así, parte
de un lucifer así, parte de
un cañón apuntando a mi cerebro
sí que es. Negar no niego
mientras tanto.

Es pecado todo esto.
No me engaño, sólo me
miento.

3. Es decir: etc.

Es decir: etc.

El fogón

Está ahí abajo, en el salón,
contigo, mirándonos
con sus ojos torcidos,
espiándonos desde
sus
vientos y sus daños.

Él quiere vernos muertos,
y yo me voy dejando.

Este fin de semana
largo ha terminado,
de nuevo volver
volver
volver
a lo de siempre que
es lo único que no cesa.
Que no se decide a abandonarnos.

Se terminó este sueño que
no es sino una falsa vida.
Se termino todo y ya sólo resta
no suicidarnos demasiado.

Vernos en las cafeterías
de negro negro y combado
cielo mientras nuestras piernas
se van descosiendo,
punto por punto otra vez
nos desfiguramos.

Y va no quedando nada.
Todo lo que hemos construido este fin de semana
comienza a pudrirse.

¿No lo hueles, joder?

Sí, por supuesto que sí.
Pero sabes que no es posible otra cosa.
De qué sirve ?piensas?
volver a soportar esta
imagen inductiva que
incide en nuestros
soldados que ya no atacan,
no sobreviven.

Y volvemos a mirar con ojos ciegos
esta inveterada letanía de
sonreír a la puta
vida.

Abrazamos el juego.

De nuevo sonreír.

Es una mierda ser olvido,
para no olvidar. Es horrible que
seamos lo que con tanto
empeño nos forzamos a
obviar.

Sí, claro, no es posible
perfecto. Tengo ganas de llorar.
De rabia, creo. De horror.
De impotencia.

Tengo ganas de llorar de
ganas de llorar.

Tengo ganas de no volver a pensar.

Dime cómo.

Joder, haz que lo entienda,
que me entienda, que nos entienda.
Que entienda lo que con tanta
pulcritud nos está matando.
Que entienda lo que con tanta
profesionalidad nos devora,
lo que nos odia tanto como
para no dejar jamás que
seamos lo que somos.

Adán y Eva expulsados del paraíso.
Jamás volveremos a ser los mismos,
dejamos demasiado sudor en estas sábanas.

Las cosas

Está ahí abajo, en el salón,
contigo, mirándonos
con sus ojos torcidos,
espiándonos desde
sus
vientos y sus daños.

Él quiere vernos muertos,
y yo me voy dejando.

Este fin de semana
largo ha terminado,
de nuevo volver
volver
volver
a lo de siempre que
es lo único que no cesa.
Que no se decide a abandonarnos.

Se terminó este sueño que
no es sino una falsa vida.
Se termino todo y ya sólo resta
no suicidarnos demasiado.

Vernos en las cafeterías
de negro negro y combado
cielo mientras nuestras piernas
se van descosiendo,
punto por punto otra vez
nos desfiguramos.

Y va no quedando nada.
Todo lo que hemos construido este fin de semana
comienza a pudrirse.

¿No lo hueles, joder?

Sí, por supuesto que sí.
Pero sabes que no es posible otra cosa.
De qué sirve ?piensas?
volver a soportar esta
imagen inductiva que
incide en nuestros
soldados que ya no atacan,
no sobreviven.

Y volvemos a mirar con ojos ciegos
esta inveterada letanía de
sonreír a la puta
vida.

Abrazamos el juego.

De nuevo sonreír.

Es una mierda ser olvido,
para no olvidar. Es horrible que
seamos lo que con tanto
empeño nos forzamos a
obviar.

Sí, claro, no es posible
perfecto. Tengo ganas de llorar.
De rabia, creo. De horror.
De impotencia.

Tengo ganas de llorar de
ganas de llorar.

Tengo ganas de no volver a pensar.

Dime cómo.

Joder, haz que lo entienda,
que me entienda, que nos entienda.
Que entienda lo que con tanta
pulcritud nos está matando.
Que entienda lo que con tanta
profesionalidad nos devora,
lo que nos odia tanto como
para no dejar jamás que
seamos lo que somos.

Adán y Eva expulsados del paraíso.
Jamás volveremos a ser los mismos,
dejamos demasiado sudor en estas sábanas.