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el círculo de la percepción

Y me quedé y vi cosas rarísimas,
volví a completar el círculo de la percepción,
sentí la magia mística y plena en
la causalidad intrínseca del esfuerzo

y me dije:

¿Qué coño de chorrada es esta,
alabado quien sea?

No hubo respuesta.

El aire sonó a hueco, e hizo
tanto frío de repente que saqué
una cerveza y me abstuve,
de ahí en adelante,
de preguntar oscuridades
a la nada.

escribir

[audio:archivos/escribir.mp3]

Necesitaría escribir:

«Tu cerveza, helada, se dedicaba
a acristalar con turbio velo
el vaso. Desnuda eras una
diosa tiritando sobre la silla
de plástico. Tus piernas se
entrecruzan

(¿ahora?, ¿antes?, ¿alguna vez acaso?)

en sí mismas y
desvanecen el resto del mundo,
que empalidece ante tus rotundas
rodillas, espinillas, gemelos,
muslos, tobillos, dedos,
vello.

Vello rubio y aterciopelado
que cubre tu piel glauca de
inusitada ternura. Semeja un
tapiz de terciopelo verde,
el único lugar donde reposar
mi cabeza para elipsar la tarde
que se aleja, como una puta neófita,
con su jornal de olvido,
con su horror ante el segundo que aún se despide,
con su indefensa taciturnidad
de lenta mentira huida.

Y detrás el vacío.»

la verdad

Lamento que no seamos ese par de amigos
que algún día pudimos llegar a ser.
Eso pensé mientras montábamos
en el bus que nos conducía a Plaza Castilla.
Me le encontré de casualidad, camino
del trabajo de turno,
de la ficción de turno que
después se compra lavadoras.

Él me estuvo hablando de lo que
siempre me hablan, de críos, de plazos
de coches fantásticos -va en bus
por el asunto del aparcamiento-
de risas los fines de semana en cenas
íntimas y moderadamente alocadas.

«¿Y tú, qué tal vas?»
No pude evitar ahorrarle
la decepción. Siempre sucede lo mismo.
Siempre están con lo mismo.
Siempre piensan que por vivir solo,
por tener un reducto de oso, por
caminar pendiente siempre sólo de mis pasos
mi vida es un perpetuo beber y follar
y tocar la guitarra.

No quisé decepcionarle y me callé,
dije «voy tirando».

Y aunque parezca mentira eso fue suficiente.
Su imaginación hizo lo demás. Con creces.