Tener en mente una especie de artesano. Un tipo que, tarde tras tarde, se sienta en el mismo sitio, escuchando quizá la misma música y haciendo lo mismo, en ello. Entregado. Pero para eso, ojo, tienes que darle importancia a lo que haces, y eso no es siempre tan sencillo. Nos vamos a morir y todo el rato barruntamos ¿qué he hecho yo mientras tanto?, y eso impide darle la importancia suficiente a algo como para repetirlo una y otra vez sin saber si va a terminar en alguna parte, y el no repetirlo hace que no llegue a convertirse en nada, que se quede en esbozos, en intentos.
Categoría: perdiendo
inicio temprano de la temporada regular

He actualizado el tema de la web para dispositivos móviles (ramona2bm). A veces me gusta toquetear el código, siento cosas. No muy a menudo, de hecho el tema para móvil llevaba años sin menú desplegable superior. He arreglado una mierdanga de permisos gracias a los consejos que dejé para mí mismo en el pasado en r4sp1. Hoy dentista, se aproxima la hora del abismo completo. No sé si me asusta, me ilusiona a futuro o me disgusta, estoy en stand by. Curro lo máximo posible para no pensar en nada, por las tardes trasteo con lmms, dibujo, escribo o veo pelís sin sentido.
Odio tener una idea finalista de a dónde te diriges, sobre todo cuando hace que lo vivas todo como algo de prestado: un mientras tanto. Cuando estás así no existe un ahora, estás concentrado en vivir mañana, nada tiene interés de verdad porque lo que importa está de camino, por llegar. Detesto vivir así porque lo he hecho durante mucho tiempo y esos días no vuelven jamás. Pero es verdad que ahora, precisamente ahora, tiene algo de sentido. Me contento con arrancar momentos de lucidez cada vez que puedo. Ya veremos qué sucede en la nueva temporada regular.
odisea de un tipo privado de sueño

Me duele todo, no he dormido. Estoy aburrido de la situación. Es tan crítico que incluso estoy disfrutando mi trabajo. Esto es lo más que doy de mí hoy. He empezado la tercera parte de Pórtico y me dan arcadas, pero de momento sigo. Para recuperar la cordura he metido en el teléfono todo lo que he encontrado de Ursula K. Le Guin. Estoy aburrido de la situación, aunque ya lo haya dicho. De comer purés, patés, cremas, yogures. Tengo que equilibrarlo mentalmente con la múltitud de cosas que quiero (y afortunadamente puedo) hacer, para no desbarrar. Ese es el estado. Lo bueno es que he entrado la palanca que me mueve de un sitio a otro, y no pienso soltarla ni dejar de usarla.