Estaba en medio de ninguna parte
como en medio de todas,
sentado,
disfrutando la tarde y las cosas que siempre ocurren
cuando uno se detiene,
mientras el viento levantaba el mantel de la mesa
y tú reías poniendo copas en las esquinas
y viendo volar los gusanitos rojos
lejos a través del aire.
Tu vestido iva y venía y mostraba al mismo tiempo
que ocultaba, al mismo tiempo que ceñía,
al mismo tiempo que revelaba tu sonrisa
presa de los gusanitos rojos
lejos a través del aire.
Autor: miguel
hipervelocidad
Viendo el sol, las horas, las nubes…
Anoche no salí, estaba cansado. Empiezo a entender la diferencia. Nada estimulante, leyendo un libro sobre linux mientras me adormecía. Después el silencio. Un poco más tarde eran las doce y media del mediodía de hoy. Como si el tiempo se hubiera fugado sin decir nada. No me siento especialmente más descansado. Después encontré una foto trasteando por internet. Una foto que me hizo recordar por qué se hacen las cosas. No era una foto especialmente interesante. Pero descubrió, por un segundo, los velos, y me recordó algo de mí que olvidando juré no olvidar nunca. Siempre son casualidades, y casi nunca búsquedas razonadas. Un cambio de mentalidad, la verdad revelada.
Ahora estoy tranquilo. Me voy a comer con mis padres. Después regresaré, escribiré un rato, quedaré con N. y haremos algo juntos. No importa el algo. Importa mucho más el estar juntos. Después seguiré escribiendo y mañana, siendo lunes, probablemente olvidaré todo lo que he recordado hoy, en la hipervelocidad del día a día.
seguir vivos

Ella se sentaba en el borde del sofá
mientras se colocaba las medias sin prisa alguna.
Encendía un cigarro y lo disfrutaba
en una media sonrisa
mirando al suelo, preciosa, distraída.
«¿Sabes?» -me dijo-,
«no son muchas, pero algunas veces
entiendo por qué nos empeñamos en seguir vivos.»
Completamente de acuerdo, esta vez.