Lo mismo de lo mismo, curro, como, estudio, viene Lore. La nota discordante en la rutina del día a día la pone mi hermana pequeña, que viene a cenar. Si no es por eso nada. Vemos unos vídeos de Faemino y Cansado, hablamos de tonterías (el divorcio de mis padres, tema central, da vueltas alrededor de nosotros como un buitre hambriento, pero ella vive con ellos, así que supongo que está saturada de divorcio), nada más. Se va mi hermana, que se ha cortado todas las rastas excepto una y, por cierto, está preciosa con el pelo corto y su mechón hasta el ombligo. Que buena gente es mi hermana. Las dos. Gracias por el comentario de los poemas, Gary. Y por seguir escribiendo. Hoy nada en la lista de correo. No me importa, sé que es cuestión de tiempo. A ver si colgamos más textos en el foro. Hoy he empezado tímidamente a reformar la página, de momento he cambiado el logo de café y cigarro. He animado a Lala a publicar, pero no sé si lo hará. Por cierto, lo de los premios no me parece mal, tenemos que pensar en algo así. Estoy cansado, pasado mañana examen de filosofía de la ciencia. Me voy a ir a tumbar al lado de Lore en el sofá. Sé que es una tontería de Disney, pero en ese momento todo merece la pena infinitamente. Escribir, componer, tocar me hacen feliz como un cabrón. Pero todo eso es porque Lore lo articula, le da forma y sentido. Ta mañana, que tampoco tendré nada que contar. En cuanto acaben los exámenes os vais a cagar.
impostura hippie
Y en la facultad todo igual, ya digo, pero con sutiles diferencias. Los tíos siguen siendo peludos extremadamente delgados, pero además ahora hay otros que visten con traje y tienen la mirada fija siempre delante y caminan sin ver a nadie. Las tías peludas (en piernas, axilas y…) han sido substituidas por gordas que fuman cigarros con la mano hacia arriba y doblada y todas llevan sandalias sistemáticamente reventadas (por el peso, evidentemente) y todas tienen los dedos de los pies muy separados (por el peso, evidentemente). Hablan del truño de turno o del hotel de moda mientras lo compaginan con Hegel y Voltaire y Bossuet, aunque me da que esto último sólo en tiempo de exámenes. Lamento, Gary, lo de tu definitivo corte de pelo y lo de la temporalidad en el curro, aunque creo que ese es el pan nuestro de cada día. Yo llevo cerca de tres años en él y sigo con el fin de obra de mierda, así que si quieres… cuando se te acabe te mando al mío, pero no te lo recomiendo. Teleoperador forever. La verdad es que se está bien, trabajas de lunes a sábado de nueve a tres y media o de tres y media a diez, cualquiera de ellos fijo, no rotativo. Me alegro de lo de L. porque esas cosas siempre están y vienen bien, me alegro de que todo avance pero me voy a la cama que estoy a punto de reventar y me queda mucho por hacer antes del viernes, fecha de mi segundo examen (espero, después de lo del primero…) Cervezas. P.S: pregunta lo que quieras para editar tu página, que no te responderé lo que pueda. Después de los exámenes voy a hacer una reforma de café y cigarro, le voy a quitar el marco y voy a pulirla para que sea más rápida, quitando cosas y poniendo otras, así que podemos aprender juntos. Ta lugo.
primer examen
Como no estoy pa muchos trotes, repito el mensaje de la lista de correo al respecto de mi primer exámen. Imagina que te tiras una noche estudiando hasta las dos, te duermes hasta las ocho y sigues. Imagina que llevas, además, tres semanas estudiando como un cabrón. Imagina los nervios de tener el examen de una asignatura troncal de las perras, de las jodidas. Imagina que coges el tren, imagina que llegas media hora antes de lo previsto y que todo el mundo está hablando y te van poniendo aún más nervioso. Imagina que el profesor se retrasa un cuarto de hora y, cuando viene, no es él. Es otro. Imagina que te dice que el profesor de verdad verdad está presidiendo una tesis doctoral. Imagina que entras en el aula, te dan las preguntas, y de tres una no está dentro del temario (el profesor pide, al menos, responder medianamente a las tres). Imagina el caos, los gritos, las malas caras. Imagina que el suplente pone cara de suplente y se pone nervioso, que no sabe que decir. Imagina que le decimos que ponga otra pregunta y dice, como si de una blasfemia se tratara, que él no es quién para suplantar al profesor de verdad. Imagina que le muestras el temario y te dice que lo que dice Duque (el profesor de verdad) va a misa con una cofradía de monjes agustinos detrás. Imagina que al final recapitula y te dice que pospone el exámen al día 19, porque Duque dejó esa opción para los alumnos que con causa justificada no pudieran ir el 3. Imagina que te vas de allí una hora después, sin haber hecho el exámen y con los nervios como cuchillos de diamante pulidos por un maestro tallador judio. Imagina que vas a la cafetería, pides un botellín, y el camarero te invita, porque ya eres más conocido allí que Nietzsche, después de doscientos o trescientos años de carrera que llevas ya. Imagina que llamas al curro y hay tanto jaleo, mientras tú has estado perdiendo el tiempo como un pringao, que además quedarás en las estadísticas del día como una llamada perdida del departamento. Imagina que vuelves a casa, más o menos a una y media, te comes los restos de la pizza que sobró de anoche y te metes en la cama, hasta el culo. Imagina que no olvidas poner el despertador a las cinco porque hay que preparar el examen del viernes de filosofía de la ciencia. Pues eso es justo lo que ha pasado. El día 19 nervios acumulados a tutiplén.
Es lo que tiene. Saludos a todos.