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viernes tarde

En el curro marrones, porque tiene que haber de todo, así que te implicas un poco más y está bien, te sientes bien, te sientes parte de algo, algo así de complejo como tener un pedazo de tierra en este suelo que se quedó tan vacío. Te preguntas si me importa que te lleves las cosas, y yo pienso que qué importan las cosas si te llevaste el sentido de las cosas. En ese estado semi de sitio uno se encuentra desabrido, transido por la furia y el dolor como conan el bárbaro cuando le matan a la heroína guerrera de turno y se enfada, tensa tendones, echa carbón a los músculos y se dispone a cargarse a treinta o cuarenta cabrones muy malvados que, sin lugar a dudas, se lo merecen.

Tomas una desviación primero, porque no es conveniente lanzar la sangre caliente, y paras a tomar un montadito y una caña en la cafetería. La discordancia conceptual de el pasado con el presente constituye de por sí un ridículo tan tremendo que te entra la risa, escupes la cerveza y pringas a doscientos culos de oficina que están delante tuyo y está bien, no porque casi tengas que salir de allí corriendo, sino porque has enfadado a alguien y eso es simpático y, además, con las prisas olvidaste pagar (o fue el instinto de supervivencia mensual).

Leyendo: la política de los chimpancés (Franz de Vaal)
Música ambiente: Grapelli, directo en París.
Estado anímico: comatoso.
Estado psicológico: marejada.
Estado físico: resacoso.

Un buen momento para recordar que es viernes, que todo está en su sitio y tienes mucho que leer antes del lunes.

Cést la vie.

comienzo del juego

Se acabó. Las nueve de la noche. Hasta el lunes. Comienza la partida regular de mantenerse con vida. Baño, por dios. Lo más impresionante es que los reflejos de mi cara en el cristal de enfrente tienen tiznes azules bajo los ojos… Me veo raro. Supongo que es lo normal cuando revienta el brazo de cuajo.

el transporte del economato

Pic01071.jpg

La empresa nos recompensa con esto por habernos mandado a una zona industrial de tercera regional en la que el rally comienza en los caminos de tierra plagados de mosquitos y de agujeros en el suelo que, algún día (lo sabemos, no es nuestra intención ser desagradecidos) fueron alcantarillas con su tapa tan bonita. Eso sí, admitimos en fase rem que nuestras celdas son más bonitas, más pequeñas pero más cucas, la iluminación esta mucho mejor racionalizada (aunque nadie pensó todavía que con tanto cristal cualquier destello de sol refleja en la pantalla, por lo que todo el día hemos de tener las persianas bajadas) y que hay un patio interior lleno de plantas en el que poder pastar los traseros rollizos de silla si no fuera porque está sellado a cal y canto. Hay que mantenerlo hermoso más que útil, es un regalo para la vista, pero ver y no tocar es la consigna. La verdad es que me la suda. Yo no tengo el culo tan gordo aún, me sirve cualquier esquina.

Agradecemos, yo especialmente, la fiesta de navidad con barra libre (por ahí andan las fotos); seguro que al menos en mi caso la cosa no fue barata. Era algo que necesitaba hacer, aun en demérito de mi hígado, aunque no por enemistad o por rencor, sino únicamente por la rabia acumulada. Los traseros rollizos, afortunadamente, no toman muchas copas, porque siguen pensando que es el alcohol lo que engorda y no el estar todo el maldito día arrastrando las ruedas del taca-taca de diseño con respaldo ergonómico y argollas de hierro forjado en los reposabrazos. Es una cuestión de ignorancia, nada grave, simple ignorancia burocrática de tintes casi endémicos ya.

Hoy he sido terriblemente desagradable y he pasado de economato y me he ido andando. Cuestión de estúpida rebeldía, supongo. He ido a ver al goyete y con la fortuna inmensa que me caracteriza he acabado de un plumazo con el blaster y con la bastarda de la tarjeta de sonido. He dejado al bueno de goyo eclipsado en la cantidad de información que el burrito, el kazaa y las descargas variopintas hacían afluir a su virginal disco duro de 120 gigas. Me he ido de allí con la cabeza bien alta y me he encontrado a Juan, cabreado porque hace un mes que no piso su bar. Me he mantenido al pairo esperando la corriente correcta y he podido salir de aquello con tan sólo unos arañazos. Soy el soporte de algunas familias de clase media.

Pasé por la bodega de los freaks (el día que me atreva adjunto foto) porque era un día digno, rebelde, y quería dar por culo al ahorramás, que se está forrando con mis sedes cerveceras. A la única que ansío beneficiar es a mahou, pero no me engaño, es por motivos bien sentimentales que no enmascaran que es otra multinacional de mierda. En la bodega de los freaks estaba el del matadero, el del cuerno en la frente y varios verdaderos individuos más enajenándose con el néctar mientras debatían cuestiones importantes haciendo gala de una franca y sincera desinformación, lo que les vuelve bellos como ovejas pastando en un prado verde y estúpido. Algún día a alguien se le ocurrirá sincronizar enajenación con información y esto va a ser una verdadera fiesta. Ese día me haré miembro de alguna secta resultante asumiendo, sin problema alguno, sus principios como míos propios. De hecho ya lo hago. A lo mejor la monto yo mismo.

He empezado a ver «mentiras arriesgadas» y he vomitado los huevos, el bacon y el lomo de la gran mierda que era, así que estoy pensando en comprármela en dvd para iniciar un programa de protesta basado en atascar el sistema de alcantarillado de la ciudad: me como una vaca entera, empezando por los cuernos, veo «mentiras arriesgadas» y la vomito de cabo a rabo. Repetir hasta que al tirar de la cisterna el agua (with tropezones bovinos) salga para afuera en vez de meterse para dentro del agujero. En ese momento objetivo conseguido.

Luego me ha dado por pensar en una lele absolutamente indiferente a mi recuerdo (es decir, con formateo parcial de disco duro o lobotomía parcial selectiva) y he echado la cuajada que me comí el día de mi décimo tercer cumpleaños más o menos al mediodía. Supongo que la pobre llevaba esperando todo este tiempo para encontrar una salida digna ante el más que evidente rechazo de mi estómago, cerrado en banda a sus particulares fermentos lácteos.

Como hoy el tema es goethe:

Quien posee el arte y la ciencia
también tiene religión.
Pero quien no los posee:
que tenga la religión.

Pobrecito, si supiera dónde iba a acabar todo esto…

Resumiendo:
Culos rollizos de taca-taca de diseño.
Freaks en las bodegas absolutamente desinformados y embriagados.
Leles con lobotomías selectivas.
Punset pensando que es un divulgador científico (en vez de qué es un divulgador científico).

Parafraseando: sucede que me canso de ser hombre. Venga ya. Que no me jodan. Que digan lo que quieran, pero que no me intenten convencer: la tierra es plana.