Ya pasó el momento de kaos, nunca lo había vivido tan bestia… el caso es que siempre había habido alguien aquí, otro punto de referencia… escribir no es sencillo, sobre todo cuando te chupan las páginas, cuando te concentras tanto que no existe otra cosa… ahora suena de nuevo la música clásica en el cacharro… tengo un poleo a mi lado, y un cigarro… todo está más tranquilo, lo que había que decir ya está dicho… Capítulo más, capítulo de menos… no importa demasiado. Estoy exhausto… tengo sueño… me voy a ir a la cama. La última imagen: medio en pelotas, fui a cerrar la cortina del dormitorio… no había nadie al otro lado… pero me acordé de aquel día en el que lorelay, en bragas, fue a bajar la misma cortina para que pudiéramos hacer el amor en la intímidad de nuestros cuerpos… y aquel día había un par de tíos en un coche, enfrente, esto es un bajo… pero eso no tiene nada que ver… sólo lo digo para que se note con qué estúpida frecuencia pueden llegar a acudir los recuerdos más infames, más inanes, idiotas, estólidos… ubérrimos, siempre ubérrimos… material como el barro, que moldear con palabras para entonar un canto… un grito exangüe… o quizá exangüe venga después… es posible… me hago a la idea, Goyo, Ana, Eva, Manuel, Luis, ya son personajes reales, jejejeje. Un canto leve, sordo, asordinado. Mientras he acabado, enciendo el último cigarro, releo por primera vez lo escrito, escucho al pedante de turno presentar el programa de turno…
junta de vecinos
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