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ni idea

Ha sido divertido pelearme estos tres últimos días con el aluvión de curro, con las plantillas de phpb, con estas de wordpress, y ayer y hoy con las de php-nuke.

En ápeiron me gustaría hacer un portalillo de escritores. No parece complicado, pero sí lento. Quisé llamarle café y cigarro editores, pero Loli me convenció de que eso es ya agua pasada. Tiene razón. No salió bien y punto.

En cuanto a lo demás… uff, supongo que cuando limpio la casa, riego las plantas, alimento a los peces y a mí mismo con devoción, cuando me gusta estar hasta arriba de curro y me enfango en inutilidades de programación… no andaré muy bien. Pero a efectos prácticos, casi ni se nota (de eso ya me ocupo, ocupándome).

Ayer estuve por ahí, haciendo el pino con Rous y Miguelón. Ayer me convertí en un genio de los dardos, así, sin venir a cuento. Así pasan las cosas: te metes en un bar, coges unos dardos, y resulta que no fallas una. Ni puta idea de por qué me pasan estas cosas. Fué divertido. Hoy a venido Carol a verme por la mañana. Después vino Ortondo, y le hice una ensaladilla rusa y una tortilla de patatas. Así soy yo. Luego me he despistado un rato, he ido a hacer visitas. Ahora estoy reventado, y me temo que me voy a sobar. No sé si me hago viejo o es que me aburro. Un sábado a la una en la cama. No hay dios que me entienda. Después me iré hasta las nueve de la mañana un miércoles. Claro, claro.

Ya sabéis, si queréis publicar en ápeiron, sólo tenéis que decirlo (algo de publicidad manifiesta no viene mal). Yo os hago miembros y a publicar.

puto disfraz de horas

Me paro a mirarte, tienes los ojos felices. Y me alegro, me alegro por ti, me alegro tanto que el llanto se pira de fiesta a Madrid, recorre bares borracho, brindando en Callao, con el vaso medio lleno de los besos que me diste y que ahora financio.

Y horas después me escupe la calle, me empuja a hacerme una cueva en este infierno, prendado de ti, a cubierto en el espejo del silencio. Y no tengo nada más que discutir, salgo corriendo y me pliego en el bolsillo. Luces, corazón, blando, huero, esquinado, maquiavélico, enfermo.

Las horas son un puto disfraz con el que me visto para no pensar. Desnudo en tu cruz… ¿qué clavos te quedan por clavar? Hazme una imagen y ponme en un altar.

Me paro a mirarte, tienes los ojos felices. Y me entristezco, me entristezco por mí, me alegro por los dueños de los bares. Es difícil odiarte en acción, repudiar todos tus males y despistes. No me importa, no tengo más que voz y canto hasta que me reviente el corazón.

Y horas después me escupe la calle, me escupen hasta los portales desde cada buzón. No tengo pasta, no tengo más que voz, soy una herida enfermiza que sufre sin razón. Tengo las horas contadas en la cartera. Luces, corazón, blando, huero, esquinado, maquiavélico, enfermo.

Las horas son un puto disfraz con el que me visto para no pensar. Desnudo en tu cruz… ¿qué clavos te quedan por clavar? Hazme una imagen y ponme en un altar.

(Y los clavos son: primero tu sonrisa y frialdad, luego tus lágrimas, después tu nexo, sin olvidar la forma de construir quinces de septiembre, o la vuelta errata, y ahora tu silencio, ¿quedan más clavos?)