
No sé cuándo, no sé cómo. De repente me vi otra vez metido en medio del cuento. Y no sabía cuándo, ni cómo.
Sólo que estaba en medio otra vez.
No tenía ni idea. Cuando me quise dar cuenta, estaba. Miré a mi alrededor, por si aclaraba algo: nada. Simplemente ahí, en el estado de cosas de cuando el estado de cosas. Me giré un momento para ver el sol.
No estaba.
No era un mal intento.
