# perdiendo.org/museodemetralla

entraron en mi cabeza (202) | libros (21) | me lo llevo puesto (7) | pelis (2) | Renta básica (9) | series (6) | escasez (2) | frikeando (94) | arduino (1) | autoreferencial (11) | bici (1) | esperanto (4) | eve online (3) | git (2) | GNU/linux (4) | markdown (7) | nexus7 (2) | python (7) | raspberry pi (3) | vim (1) | wordpress (1) | zatchtronics (3) | hago (771) | canciones (161) | borradores (7) | cover (44) | el extremo inútil de la escoba (2) | elec (1) | GRACO (2) | guitarlele (11) | ruiditos (11) | Solenoide (1) | fotos (37) | nanowrimo (3) | novela (26) | criaturas del pantano (5) | el año que no follamos (12) | huim (5) | rehab (4) | poemas (363) | Anclajes (15) | andando (3) | B.A.R (7) | Canción de cuna para un borracho (38) | Cercos vacíos (37) | Cien puentes en la cabeza (7) | Conejo azul (6) | Contenido del juego (5) | De tiendas (3) | del pantano (3) | Destrozos (2) | Epilogo (4) | Fuegos de artificio (5) | Imposible rescate (15) | Jugando a rojo (7) | Libro del desencuentro (2) | Lo que sé de Marte (11) | Los cuentos (21) | Montaje del juego (5) | Orden de salida (4) | palitos (31) | Piernas abiertas (7) | Poemas medianos (12) | Privado de sueño (7) | rasguemas (5) | Tanto para nada (17) | Todo a 100 (2) | Uno (4) | relatos (97) | anatemas (9) | orbital (2) | prompts (8) | vindicaciones (103) | perdiendo (1.718) | atranques (1) |

o no, o sí, o ni idea

Me abrí una güeb en blogger, un álbum de fotos en picassa, intenté que todo funcionara.

Pero nada era lo mismo.

Llamé por teléfono a anticuario para pedirle su opinión. Volvió a llegar con litros y litros de mahou, con una sonrisa en la boca como si nada hubiera pasado.

– Yo quería hacer -le dije- una güeb con fotos en blanco y negro y relatos en el mismo color, pero no me sentí agusto en ninguna parte.
– Claro.

Me tomé los litros y le despedí. Me quedé pensando y recuperé las viejas claves del museo de metralla. Me sigue pareciendo un buen nombre, después de todos los años que han ido pasando me lo sigue pareciendo. Ahora estoy escribiendo esto.

Una cosa me prometí, y me prometo: no volver a decir nunca la verdad.

el final de anticuario, o tampoco pero sí

Vino anticuario, preocupado por mis últimos cambios. Trajo media docena de litros de cerveza, como si nada hubiera cambiado, y se sentó en mi cama mientras yo miraba el cd del último trabajo. «Tienes mucho jaleo, ¿eh?». Bastante. «No te va a ser tan fácil librarte de mí». Yo no tengo por qué librarme de ti, hace tiempo que todo es diferente por sí mismo. «Siempre pensé que habría un final, pero no así. No ganando». La victoria es un asunto sobrevalorado, sigo perdiendo, pero ya no lo veo igual. Pierdo el tiempo, pierdo la vida, pierdo las cosas que me dejo en el camino. He perdido a mi madre, seguramente, por llevarle la contraria. Pierdo cientos de cosas. Pero me va bien, de algún retorcido modo. No me gustaría acabar mal contigo, has sido yo durante mucho tiempo.

Me miró como sólo se mira a la vida antes de joderte con un cancer o un accidente aéreo. Me dió un beso en la frente. Tiró un litro sobre uno de mis discos duros, y mientras yo corría a por la bayeta se fue pegando un portazo. Me gustaría decirle lo siento, o que nada es para siempre, o alguna gilipollez de semejante calibre. Él sigue siendo yo, y no lo aceptaría con una sonrisa complaciente, aquiescente. Yo sigo siendo él, y tampoco lo haría.

Me gusta pensar que durante algún tiempo ha ocupado una silla vacía. Siete años. Es demasiado para cualquiera. Las cosas siguen. A su manera. Me dejó una nota pegada a la puerta:

«Es cuestión de tiempo. Nos vemos.»

Adios, colega. Hay cosas de ti que siempre estarán conmigo.

aclaración

Este fin de semana un colega me dijo que estaba preocupado por un par de entradas de la bitácora, y me doy cuenta de que no he hecho ninguna aclaración sobre el contenido de los últimos meses.

Está web hace algún tiempo que ha dejado de ser un blog-diario, o un relato de mi vida. Ahora sólo es una página de alucinaciones, cosas que me parece interesante escribir… en función del alter-ego que fui alguna vez, anticuario. Incluso cuando aparece algún retazo de algo real aparece deformado por la visión de anticuario. Una visión, por cierto, nada positiva ni optimista de la vida.

Desde que empecé a salir con N. no me apetece hablar de mi vida porque la considero (a N., a la relación y a mi vida) en un nivel diferente de privacidad al anterior. Sin embargo, me sigue gustando escribir por aquí, así que sigo escribiendo, pero el contenido no tiene nada que ver con lo que vivo. Por eso escribo mucho menos, escribir sobre lo que a uno le pasa es mucho más inmediato que dar vueltas sobre una representación inventada.

Supongo que es por pereza y por algo de cariño por lo que no acabo de terminar de una vez con el museo de metralla, aunque en mi vida es cierto que hace mucho que dejó completamente de tener sentido. Y en la web también, porque nació como un relato milimétrico de lo que me iba sucediendo y se ha terminado convirtiendo en un cajón de sastre en el que nunca sé muy bien qué meter. Hace mucho tiempo que lo sé, pero la bitácora funciona desde el 2003 y me da pena acabar con ella, o dejárla como un museo sin actualizar. Pero la verdad es que los comentarios como el de santi este fin de semana, o el de oscar hace poco, o el de yon en una de las recientes entradas, cada vez me hacen pensar más que ha llegado el momento de cambiar definitivamente de tercio.