Aparato intransigente
de comentarios ácidos,
soledades que revocan
otros ojos, que nucen
el suelo, que barren
el anfiteatro.
Corazones heridos en
fuego amigo, me dices.
Un sitio en el mundo
al que llamar nuestro pedazo.
Y era tarde para marcharse,
pronto para quedarse
nuestras vidas eran
lo que queda del desastre
cuando el ancla
rompe el cable
y
termina de soltarse.