Hay dos cosas que se llaman "tocar" que no son lo mismo. Cuando uno está estudiando se fuerza y se lleva al límite para ir haciendo más normal lo anormal, pero cuando uno toca con gente uno se preocupa de hacer bien lo que ya es parte de él, facilita las cosas a los demás, se conoce, sabe lo que tiene y lo usa.
Cuando las dos se mezclan termina en desastre, al llevarte al límite dejas de tener percepción de lo que pasa alrededor y todo sale peor. De algún modo es como estar tocando solo. Para tocar con gente lo importante es saber con qué cuentas ahora y ocuparte en hacerlo bien, en hacer que la canción funcione, en ser consciente de todo lo que está sucediendo y fluir en ello.
Hay muchísima gente que toca peor que yo, y hay al menos otra tanta que toca mejor que yo. Y, por más que aprenda, eso va a seguir siendo fundamentalmente así. Y eso cuando estás tocando con gente no importa una mierda, sólo yo toco del modo en el que toco yo y me ha llevado tiempo y esfuerzo y lo valoro, me conozco y aporto lo que puedo a la canción. Tocaré mejor mañana, pero estoy tocando ahora.
Tocar no es toda la parafernalia que se monta sobre la música, tocar es coger lo que tienes a mano, aporrearlo, pellizcarlo, frotarlo o soplarlo según toque y hacer música. Y si todos se olvidan de unos cuantos "podría ser" y se centran en lo que es se disfruta un montón y se hacen cosas chulísimas, la gente sonríe, todo el mundo es feliz, el prodigio sucede.