había un camino que no llevaba a ninguna parte más que a una puerta
la puerta de una cerca que no retenía nada dentro
dentro solo había césped, hierba verde larga doblada por la brisa
y yo tenía seis, ocho años, una bicicleta pequeña
e iba hasta allí cada día
me gustaba el camino que no iba a ninguna parte
la cerca que no retenía nada
la hierba larga verde inalcanzable
la valla de pintura desconchada
la brisa que parecía soplar siempre