Vinieron a casa. Yo estaba en la ducha.
Abrió Ortondo.
Tocamos algunas canciones, bebimos cerveza.
Cogimos los coches, los adunamos en plazas.
Mi diversión favorita: ir por huertas aceptando todas las cervezas, chupitos, o lo que sea. Te acercas con cara inocente a los relaciones. Te invitan a algo, te lo tomas y te vas.
La noche comienza con Sober. Rabia, rabio, hiendo, muerdo, mastico ácibar noche (que aún queda, que es lo que aún queda).
Vamos a rompernos en dos, lo juro. No quedará kombate por lidiar. Va a haber bajas, terribles bajas. Todo es una puta mierda. No hay nada que perder. Está todo perdido de antemano.
La guitarra es la espada (o puede llegar a serlo). Vinos. Caeremos esta noche hasta el puto infierno. No importa.
Sólo los muertos pueden decirle a los vivos que están vivos.
Ciego, sordo, insensibilizado. No importan las heridas en el fragor de la batalla. Torreones. Golpes. Quemar, quemar, quemar. Quemar. Quemar. Quemar, quemar, quemar.
Madrid está ahí, es cuestión de iniciar el asedio.
Catapultas de ron remontando las murallas de indiferencia.
Habrá sangre, lo intuyo, sangre de lagrimales. No todo el mundo permite ciertos niveles de intensidad. Ja. Mierda. Mierda puta.
Me pierdo en detalles, es dura la ausencia cuando hay corazón.
La presencia es precisa, escribe en mis llaves todos tus nombres.
Y si piensas que hoy no es buen día para abrazarme
hazme un favor, llena el vaso de sol y júrame que soy libre.
Perfectos borrachos dan tumbos, fracasan y piden perdón.
A ritmo desigual tienden a vaciar sus estómagos ebrios,
y van cayendo en la cuenta de que esta noche no es La Gran Noche,
de que están solos y ajados y de que todos se esconden detrás de sus voces.
No sé cuantos borrachos caben en un bar,
ni a cuantos llegué al final a apreciar.
Cuantos borrachos contando historias parecidas,
al final la misma vida.
Y ahora que estoy borracho me siento en el fondo y me pido un buen ron,
paso revista a las cosas que hice en su día sin mucha ilusión,
y voy cayendo en la cuenta de que tenemos lo que pedimos,
por fin descanso tranquilo, voy a la cama a soñar en un sueño sin sueños.
No sé cuantos borrachos caben en un bar,
ni a cuantos llegué al final a apreciar.
Cuantos borrachos contando historias parecidas,
al final la misma vida.
(Rueda: mi, la 7ª, SI 7º, DO,
mi, la 7ª, SI 7ª, mi,
mi, RE 7º, la 7ª, Do,
mi, la 7ª, SI 7ª, mi.