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miradas

«Como el dinero, los cuerpos instalados en el teatro de la representación no hablarán ya espontáneamente, no «traicionarán» ya el origen que les fundó y sus bocas cosidas harán inarticulable el «inter faeces et urinas nascimus»; por eso, lo que designa la mierda como tal deberá desaparecer y antes que nada su olor hasta que el desperdicio disocie su esencia de la de la mierda, de forma que, eliminando el olor, no quede más que la materia.»

Dominique Laporte. Historia de la mierda.

Este inoportuno «resto de tierra», decía Freud, citando a Goethe…

la vida como obra de arte

Hacer de la propia vida una obra de arte provoca una intempestividad, una ilocatividad en la contemporaneidad, que responde a lo que ella reclama. Ello supone un cierto desplazamiento en el seno de lo que consiste en ser de cada día: lo cotidiano. Lo contemporáneo de cada día y las posibilidades de irrupción de lo inaudito en lo cotidiano se juegan en que ese tiempo que es la distancia entre recuerdos alumbre cada vez en toda su energía. En lo cotidiano, la vez está poblada de posibilidades. Son las vicisitudes de cada día, que no se dejan, sin más, ver. Son, sin embargo, legibles. Entonces, el cultivo de sí ya no es simplemente el cultivo del lenguaje, sino, a su vez, las pérdidas de éste en la mejor de las creaciones, la que soporta la pérdida de las significaciones. Sin referencias, en miríadas de sucesos perdidos (lo que tiene cada día de sin lugar, lo que grita en el sopor de las horas, en el aburrimiento, en la rutina o en el éxtasis) ofrece, sin embargo, esa capacidad de aproximar de la noche. Aproximar no es simplemente juntar, es propiciar una cercanía en la que ya prácticamente no cabe ver, ni siquiera ser. Es casi un ir con ello, un irse, un ser casi sin ser, un ser sin lugar.

Ángel Gabilondo. Menos que palabras.
Filosofía y pensamiento. Alianza Editorial.
© Ángel Gabilondo, 1999.
© Alianza Editorial, S.A, 1999.

anaximandro en horváth

Claro, había otro lugar donde se citaba la frase de Anaximandro, la traducción más inquietante de todas. Era en Horváth, en «Juventud sin Dios», la cita el cura.

Sólo una frase nos ha quedado del paquito de Mileto, nacido en el 610 A.C, muerto en el 547:

«A partir de donde hay generación para las cosas, hacia allí también se produce la destrucción, según la necesidad; en efecto, pagan la culpa unas a otras y la reparación de la injusticia, de acuerdo con el ordenamiento del tiempo».

Este es el primer post sobre el tema.

La más inquietante de todas.