
«-Y desde entonces -siguió diciendo el sombrerero, cada vez con más pena-, el Tiempo no quiere saber nada conmigo, ¡y para mí son siempre las seis de la tarde!»
Alicia en el país de las maravillas. Lewis Carroll.
Me equivoqué de nick.
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«-Y desde entonces -siguió diciendo el sombrerero, cada vez con más pena-, el Tiempo no quiere saber nada conmigo, ¡y para mí son siempre las seis de la tarde!»
Alicia en el país de las maravillas. Lewis Carroll.
Me equivoqué de nick.

Nada queda intacto. No les queda ni la voz ni el cuerpo que tenían.
Sólo permanece el espíritu inmutable
que llora el sortilegio monstruoso que padece.
¡Oh mano de Circe por demás débil!
¡Oh hierbas mentirosas
que, si bien transforman el cuerpo,
no pueden transformar el corazón!
Boecio. La consolación de la filosofía.

No conviene olvidar que a veces no se puede distinguir si el nombre expresa la substancia compuesta o bien el nombre y la forma.
Aristóteles. Metafísica.