
Categoría: hago
hipando
No sabías que había corazones allí en medio,
no supiste verlos tras todos los nombres que aventabas,
espectros desbastados que rompían ojos en nubes
y muecas en labios, odios en dudas,
cuellos trancados en ojos mudos, romos,
agotados.
Murmurabas «seis meses»
como si el tiempo fuera un proceso
o peor aún
o como si algo de esto tuviera un remoto y arcano
parecido con el segundero.
Como; si; ya; lo; supieras; todo;
volviste, tragando toneladas de la horrible
hinchazón del orgullo,
me besaste,
llorando de alegría,
serena, dulce,
y me dejaste por segunda vez,
por segunda vez aferrado al cuello de la botella
(allí estaba la misma vida),
por segunda vez debiendo dinero,
vaciando la nevera,
comiendo pasta al agua,
silencios al pesto,
acampando a mis anchas en la nada,
guardando en mesillas que podría olvidar
todos los abrazos, las miradas, las caricias,
las palabras
por segunda vez al otro lado,
roto, solo, diametralmente opuesto a mí mismo
por segunda vez muerto
aferrando aún tu torso cálido con mi mano izquierda
y la lentitud de la caída en la derecha
el suave rumor de tu pelo al moverte en la cama
en una mano
y el frío de la falta absoluta de sentido
en la otra.
No quiero seguir sudando
lo que con tanto trabajo
conseguí tragar anoche hipando
tu nombre entre sollozos.
Borrachos
Aún me falta una estrofa, pero irá así:
Me pierdo en detalles, es dura la ausencia cuando hay corazón.
La presencia es precisa, escribe en mis llaves todos tus nombres.
Y si piensas que hoy no es buen día para abrazarme
hazme un favor, llena el vaso de sol y júrame que soy libre.
Perfectos borrachos dan tumbos, fracasan y piden perdón.
A ritmo desigual tienden a vaciar sus estómagos ebrios,
y van cayendo en la cuenta de que esta noche no es La Gran Noche,
de que están solos y ajados y de que todos se esconden detrás de sus voces.
No sé cuantos borrachos caben en un bar,
ni a cuantos llegué al final a apreciar.
Cuantos borrachos contando historias parecidas,
al final la misma vida.
Y ahora que estoy borracho me siento en el fondo y me pido un buen ron,
paso revista a las cosas que hice en su día sin mucha ilusión,
y voy cayendo en la cuenta de que tenemos lo que pedimos,
por fin descanso tranquilo, voy a la cama a soñar en un sueño sin sueños.
No sé cuantos borrachos caben en un bar,
ni a cuantos llegué al final a apreciar.
Cuantos borrachos contando historias parecidas,
al final la misma vida.
(Rueda: mi, la 7ª, SI 7º, DO,
mi, la 7ª, SI 7ª, mi,
mi, RE 7º, la 7ª, Do,
mi, la 7ª, SI 7ª, mi.
Estribillo: DO, SI 7ª, la 7ª,
DO, RE, mi)
