Una de las cosas más desagradables que he sentido alguna vez es un pedo en la ducha. En medio de los olores frutales, el champú, el gel y el suavizante un pedo se abre paso como la encarnación más mortífera del ser, del recordatorio de la mundanidad de nuestros procesos internos. Un pedo en la ducha es, sin dudarlo un segundo, una caricatura de un pedo, un pedo con luces de neón anunciándolo. Pero, aún así, me tiro uno. Como una especie de post-it en el que anoto que pese a todo estoy embarcado en una aventura que no es tan sucia como parece, pero tampoco tan limpia. En medio del éxtasis del agua me interrogo sobre el sentido de anular tan conscientemente todo lo que nosotros mismos exudamos. La teoría más inteligente que he podido trabar hasta el momento es que lo que expulsamos de nuestro interior es lo que no queremos: toxinas. Pero no termina de convencerme, porque lo que sacamos de nosotros en el devenir es también el devenir mismo, que exfoliamos como piel muerta sobre nuestra piel viva. La piel muerta es el pasado, seguramente, y es inútil frotar, porque no se queda precisamente en el recubrimiento exterior, sino en lo más profundo de nuestras mentes. Termino de aclararme el pelo y cierro los grifos. Cojo la toalla y me seco por encima, sin esforzarme. Fuera hace frío, y me visto rápidamente y caliento un café en el microondas para intentar entrar en calor. Difícil cuando el frío está dentro y se irradia hacia fuera. Difícil cuando uno está empapado porque no le gusta secarse bien. En cualquier relación lo complicado es secarse completamente cuando se acaba, cuando se cierran los grifos de lo que fue, para no llevar empapada la ropa después, durante meses y meses.
Categoría: hago
no sé mentir
Borracho, mi primer archivo con audacity, es decir, grabando archivos de audio en linux.
Y tan ricamente.
Aunque improvisando, porque me importaba más grabar que lo que grababa.
Después de instalar si entro como usuario no me da los permisos, así que hago sudo audacity y no me da los permisos.
Cierro.
Vuelvo a hacer sudo audacity y ya me da los permisos.
Canción perdida durante años que encontré en noviembre de 2017 en una carpeta perdida de dropbox.
dentro de las horas que aún nos quedan por estar
Dejé el silencio en tu voz, como las horas que nunca están y no se acaban de ir.
Deje la voz en tu boca, dejé mi corazón en tu latir.
Dejé las horas sentado en la voz que nunca di, dejé mi piel,
dejé las horas sentado en las horas que no te di, lo sabes bien.
Cada voz que fui cayendo sin saber,
cada voz que fui cogiendo sin querer.
Dejé las horas sentado, cada vez que pienso en ti me sabe mal,
dejé mi cola en tu carro, dejé mi corazón en tu cerviz.
Como siempre en verano me siento a reír,
como siempre en verano me siento a mentir.
Como siempre en verano me siento a reír,
como siempre en verano me siento a mentir.
Dejé mi piel en tu voz, dejé que soñaras en mi corazón.
Dejé mi piel en tu voz, dejé que sonaras en mi corazón.
Dejé mi piel en tu voz, dejé que sonaras en mi corazón.
Dejé mi piel en tu voz, dejé que sonaras en mi corazón.
Cada vez que me pierdo en no decir.
Cada vez que me pierdo en no reir.
Cada vez que me pierdo en no decir.
Cada vez que me pierdo en no reir.
Dentro del tiempo, dentro del mar,
dentro de las horas que nos quedan por estar.
Dentro del tiempo, dentro del mar,
dentro de las horas que aún nos quedan por estar.
Recuperada en 11-2017 tras años perdida.