# perdiendo.org/museodemetralla

entraron en mi cabeza (201) | libros (20) | me lo llevo puesto (7) | pelis (2) | Renta básica (9) | series (6) | escasez (2) | frikeando (94) | arduino (1) | autoreferencial (11) | bici (1) | esperanto (4) | eve online (3) | git (2) | GNU/linux (4) | markdown (7) | nexus7 (2) | python (7) | raspberry pi (3) | vim (1) | wordpress (1) | zatchtronics (3) | hago (769) | canciones (161) | borradores (7) | cover (44) | el extremo inútil de la escoba (2) | elec (1) | GRACO (2) | guitarlele (11) | ruiditos (11) | Solenoide (1) | fotos (37) | nanowrimo (3) | novela (26) | criaturas del pantano (5) | el año que no follamos (12) | huim (5) | rehab (4) | poemas (361) | Anclajes (15) | andando (3) | B.A.R (7) | Canción de cuna para un borracho (38) | Cercos vacíos (37) | Cien puentes en la cabeza (7) | Conejo azul (6) | Contenido del juego (5) | De tiendas (3) | del pantano (3) | Destrozos (2) | Epilogo (4) | Fuegos de artificio (5) | Imposible rescate (15) | Jugando a rojo (7) | Libro del desencuentro (2) | Lo que sé de Marte (11) | Los cuentos (21) | Montaje del juego (5) | Orden de salida (4) | palitos (31) | Piernas abiertas (7) | Poemas medianos (12) | Privado de sueño (7) | rasguemas (5) | Tanto para nada (17) | Todo a 100 (2) | Uno (4) | relatos (97) | anatemas (9) | orbital (2) | prompts (8) | vindicaciones (103) | perdiendo (1.716) | atranques (1) |

Uno mismo (17)

Necesitaría beber:

«Botellas tras la barra enseñan
ahora sus benditos contenidos, nos
golpeamos los pechos sangrantes
y no tememos decir:

ni dioses, ni hombres,
ni bastardos…

Aún quedan
—y no son ilusiones—
buenas razones para asesinar
cualquier razón. Todo es un deshecho
de sí mismo obligándose a perpetuarse
a sí mismo.

Buenas opciones para no elegir
nada, buenas alternativas que no
difieren en nada: más de lo mismo.
Buenas corduras esquizoides y neuróticas
a las que aferrarse cuando,
sin dinero en los bolsillos,
salgamos fuera y estemos
solos, hambrientos, sedientos
y vacíos.»

Uno mismo (poema 17)
De Canción de cuna para un borracho.
Libro II de Kippel y/o cuentos.
© café y cigarro editores

puzzles (1)

Si quieres nos vamos, si piensas que
va a servir de algo. Si lo prefieres, tomaremos
aquí otra cerveza, estoy sentado, no
estoy tan mal. Sólo otra, de
verdad, después pasearemos o haremos
el amor en algún parque, o nos
pediremos perdón o dormiremos hasta
que el frío del rocío nos despierte,
ateridos, en un césped verde de
gritos no escuchados.

Pues gritamos, eres un ángel cuando
duermes, pero gritas, tan alto que
no hay música que lo cubra, que
lo silencie. Lo sé, por ello no
quiero irme de aquí, al menos,
no tengo que hablar, o que escucharte.

Aquí, al menos, puedo callar y mirar
al vacío sin que parezca un problema,
una preocupación, una culpa.

Una cerveza más, lo juro. Después,
seré tuyo hasta donde pueda, el resto ya lo
desearás tú bastante. Seré tuyo
como soy de todo, del barro que me
cubre, de éste o de aquel otro. Seré
fuego, si tú quieres, seré estanque,
si prefieres llorar. De todas formas,
da igual. Puedo ser divino o maldito,
borracho o calculador o economista o
amante, da igual. La noche es joven,
y nos ofrece sus dones.

Tan sólo una cerveza más.
Lo juro.

Puzzles (primer poema).
De Canción de cuna para un borracho.
Libro II de Kippel y/o cuentos.
© café y cigarro editores.

4. Epopeya de un hombre privado de sueño

[audio:archivos/4sueno.MP3]

Arranco la esquina
de la habitación con las
manos mientras consumo un cigarro
que será imposible rehabilitar
jamás.

Tengo dentro
un corazón de ceniza que
no creo dispuesto a
intentar un armisticio.

Tú —¿qué tú eres ya?—
llamas a la puerta
que suena de repente como si jamás
lo hubiera hecho y

abro.

Entras y preparas café mientras yo
me recupero en el baño.
Te estás riendo como si jamás
lo hubieras hecho, a medias
divertida y a medias compasiva y
comprensiva. Cuando salgo
me olvidé los pantalones dentro y
de nuevo me escondo,
no lo soporto,
no me entiendo.

Tomas café sola
en el salón y yo consigo llegar
al pasillo
—esta vez con pantalones—

asomar la cabeza,
verte tan hermosa con
la luz filtrada por las cortinas,
removiendo con la cucharilla

has encendido la tele

te pregunto qué quieres

verte

tan solo verte

ven aquí

Te dije que sí. Sí.
Pero cogí
la puerta y me fui esperando que no
estuvieras a mi vuelta. Porque
hay demasiadas cosas
que filtran luces sin la misma
inocencia que las cortinas.

4. Epopeya de un hombre privado de sueño.
Libro tercero de Metralla.
Autor: anticuario, antes tarado, antes miguel.
© café y cigarro editores 2.000