He escrito hoy un poema
acordándome de ti,
como si fueras un cita para el jueves,
o una comida para el miércoles.
Y me he acordado así,
y he abierto una cerveza,
y me he sentado en el sofá,
y he encendido un cigarro,
y he leído a Kant
para excentrarme,
y estaba rascándome los huevos,
mirando en el fondo del espejo
de mi prepucio
y me he dado cuenta de que
no eres una cita para el jueves o el miércoles,
sólo eres nada,
y he abierto otra cerveza,
encendido otro cigarro,
te he dedicado unos acordes,
he escrito un poema,
me he rascado una axila,
un grano reventó en mi espalda
cuando cambié de postura
y he brindado por ti,
sinceramente por ti
mientras los gatos jodían en la calle
haciendo descendientes desde los
ascendentes,
y me ha parecido una metáfora estimulante
ver cómo los basureros
vaciaban los cubos de la calle
sin tanto ruido
como el que produce tu basura
en mi puñetera cabeza.
