y no hay solución a esta
soledad que me va corroyendo
y ni siquiera tus besos ya
ni siquiera tus besos
porque voy muriendo muy
despacio a intervalos
constantes que son las horas
que pasan sin dejar
cambios aparentes ninguna
nada sólo lo mismo y
más de lo mismo y yo sonrío
cuando te veo mirarme triste
pero es lo mismo
Categoría: poemas
la rubia

1.
Y…
bum, bum…
ya estoy dispuesto y enlato
mi soledad para que
no incordie
y me voy de bares
a conocer gente
donde la gente anda.
Las esquinas tienen
ángulos multicolores
que son los caminos
que empiezan y van a alguna
parte donde puedo estar
en un rato
si me da la gana.
Y los bares son habitaciones con
barra y cámaras donde la
autocompasión se vende a
700 pelas —gracias, Goyo—
y los servicios casi siempre
huelen mal y están regularmente
sucios.
Y los pensamientos allí
cobran formas diversas y algunos
desaparecen y otros
se vuelven importantes cuando
la rubia del fondo te sonríe y tú
no sabes que decirle,
y parece necesario tener buena ropa
porque la presencia es precisa
y las ojeras despistan
y los sueños deben dejar hueco a las
ilusiones cuando la rubia del fondo
se levanta y te pide una cerveza.
horal

Estaba esperando una señal, una indicación de algún tipo
mientras no-espero tu llamada y pienso que ya es hora,
entretanto,
de humidificar el sistema digestivo,
de anegar con fermento el ánima volitiva
(con la consecuente sedición de la
concupiscente),
estaba rumiando una lucha interna,
una guerra civil de instintos agresivos,
estaba sentado a horcajadas en tu boca
mientras me devorabas (tú) y me
fagocitaba solemnemente,
porque
los días son otros y están más verdes,
tienen menos sonrisas y están más verdes,
tienen mucha menos brisa y están más verdes,
pretenden conocerse pero están más verdes,
almacenan vivencias de igual modo, pero están más verdes,
encadenan la derrota con piscinas de agua clara
pero están jodidamente más verdes,
(no son soplan están suenan oyen escuchan pretenden
quieren desean parece que piensan incluso parece que piensan
se derriten tienen almas paralelas tienen una jonada dura
de minería intensa
tienen horas, segundos como cualquier otro y
parece que piensan tienen escrito en su seno que piensan
uno no sabe bien qué piensan y alacena
recuerdo alacena recuerdo bienvenida seas
recuerdo que siempre fue una derrota no saber a las claras
quién esputó en el cuadro de luces
parece que piensan bien mirado parece que piensan
me está pareciendo que piensan y no es raro
pero están más verdes
y yo buscando el paroxismo o la identificación suma o el kombate
del kaos con el microcosmos de los vivos
o una noche en los brazos de algo
o un pulpo de brazos tersos y largos
o un púlpito de homilía salvadora
que trate a las cosas como cosas y a los estados de ánimo
justo como estados de ánimo,
y yo y yo y yo y yo y yo
y qué coño sé yo de todo esto),
encadenan las horas una tras otra se encadenan
y una tras otra se suceden a sí mismas,
se dan el relevo intranquilo del insatisfecho
con una realidad que no le satisfizo
y y y y y y
mientras tanto (titubeo) en alguna parte alguien está escribiendo esto.