# perdiendo.org/museodemetralla

entraron en mi cabeza (203) | libros (21) | me lo llevo puesto (7) | pelis (2) | Renta básica (9) | series (6) | escasez (2) | frikeando (94) | arduino (1) | autoreferencial (11) | bici (1) | esperanto (4) | eve online (3) | git (2) | GNU/linux (4) | markdown (7) | nexus7 (2) | python (7) | raspberry pi (3) | vim (1) | wordpress (1) | zatchtronics (3) | hago (780) | canciones (167) | borradores (7) | cover (46) | el extremo inútil de la escoba (2) | elec (1) | GRACO (2) | guitarlele (11) | koala (3) | ruiditos (11) | Solenoide (1) | fotos (37) | nanowrimo (3) | novela (26) | criaturas del pantano (5) | el año que no follamos (12) | huim (5) | rehab (4) | poemas (366) | Anclajes (15) | andando (3) | B.A.R (7) | Canción de cuna para un borracho (38) | Cercos vacíos (37) | Cien puentes en la cabeza (7) | Conejo azul (6) | Contenido del juego (5) | De tiendas (3) | del pantano (3) | Destrozos (2) | Epilogo (4) | Fuegos de artificio (5) | Imposible rescate (15) | Jugando a rojo (7) | Libro del desencuentro (2) | Lo que sé de Marte (11) | Los cuentos (21) | Montaje del juego (5) | Orden de salida (4) | palitos (31) | Piernas abiertas (7) | Poemas medianos (12) | Privado de sueño (7) | rasguemas (5) | Tanto para nada (17) | Todo a 100 (2) | Uno (4) | relatos (97) | anatemas (9) | orbital (2) | prompts (8) | vindicaciones (103) | perdiendo (1.725) | atranques (1) |

rápido y sin conocimiento

Siempre he jugado mal, con prisas. Como si tuviera que ser natural en ello y todo proceso de aprendizaje significara que no era un buen jugador. En el caso del wow, por ejemplo, nunca comprendí que la cosa iba más allá de apretar botones siempre que estuvieran activos. Jugando un druida en el Classic y un sacerdote en el TBC me he dado cuenta de lo mal que hice todo. Disfruté entonces o no habría jugado, pero de rebote. Había cosas que salían bien aunque no terminase de comprender del todo por qué. El retorno ha sido distinto, he disfrutado más del reto que de cómo las cosas terminaban saliendo. De saber lo que estaba haciendo (aunque fracasara).

En el caso del Witcher 3 hice lo peor que podía hacer, lo jugué en el mínimo de dificultad en combate y me salté todos los diálogos, así que no tuve ni juego ni historia. Hubo cosas que se me empacharon. No soy persona de mando, cualquier combate se me hacía imposible, nunca encontraba el botón que quería presionar. El juego tiene algo de horror, y soy incapaz de no acojonarme vivo en cuanto sale el bajo del pantalón de un fantasma. Y los diálogos te aburren si no has enganchado con la historia, con los personajes. Todo eso confluyó en una experiencia meh.

Lo más curioso es que lo que ha resultado finalmente crítico fue que durante muchos años estuve peleándome entre la posición de los dedos de juego (WASD) y la posición de los dedos de trabajo y escritura (ASDF). Como pasaba tanto tiempo haciendo la segunda dominar la primera se me hacía bola, nada me salía natural. Empezó en EVE Online (aunque allí no hay teclas de movimiento per se, hay teclas de acercarse a o de orbitar a), pero en el último retorno al Wow ASD se consolidaron como teclas de movimiento, prescindiendo de retroceder. Desde entonces todo más sencillo.

Ahora estoy rejugando Witcher 3 con ratón y teclado, prestando atención a los diálogos, fijándome en los talentos, eligiéndolos por una razón (aunque sea equivocada), fijándome en el equipo que llevo y sabiendo por qué lo hago (aunque quizá no sea la mejor elección). Llevo sólo un par de días y estoy alucinando con el juego. Quizá cambie de opinión cuando lleve más, pero qué experiencia. Qué cantidad de trabajo. Qué profundidad.

Toda la vida he ido con prisas en TODO, como si TODO se fuera a acabar mañana y hoy se decidiera TODO del modo que fuera. Con la sensación constante de estar llegando ya tarde. Arramplando como un elefante en una cacharrería. Para algunas cosas fue fenomenal, para otras un desastre. El plan es revertir unas cuantas de esas.

(No sé si he conseguido decir lo que quería decir, pero es lo mejor que puedo conseguir de momento).

lo que no

De cuando en cuando me pregunto qué habrá sido de las cosas que no hice. Es un poco dramático dicho así, pero me pregunto qué nombre tendrían los hijos que no he tenido. Dónde guardaría las fotos de los viajes que no he hecho. En qué lugar de la agenda del teléfono tendría los contactos de la gente que no he llegado a conocer. Dónde tendría almacenados los recuerdos que se podrían haber generado con las novelas que no he escrito.

Un poco eso. No tanto como un ejercicio nostálgico o lleno de melancolía, sino más bien como un debate sobre el estado de la no-nación. Con curiosidad y bastante intriga. Un what if? de libro, realidades alternativas de caminos que se fueron abriendo y no cogí.

Y la verdad es que no se queda todo ahí, porque de cada uno de esos surgirían cientos de otros que se desbloquearían al abrirse el primero. Es cierto que cuanto más vives más no-opciones se acumulan, no es lo mismo hacer esa especie de ejercicio a los 18 que a los 46. El pasado pesa y ocupa espacio en los significados y en los recuerdos, pero el no-pasado multiplica todo eso hasta hacerlo un poco insignificante. Insignificante por volumen, no por nada más. Hay más en mí de lo que no he sido no he hecho no he tenido no he sentido no he dicho que de todo lo que alguna vez he sido hecho tenido sentido y dicho.

Eso, si le echas un vistazo de cuando en cuando, también pasa a ser parte de ti. También influye, también anima o limita, tambien te abre puertas o te las cierra. No voy a poner ejemplos porque es un sitio muy extenso al que ir, sólo digo que si te quitas el rollo positivista y el negativista, el que te dice que eres lo mejor que podía haberte pasado y el que dice que cualquier cosa habría sido mejor que esto, puedes examinar las cosas con un poco más de atención y mucha más lucidez. ¿Para qué? Pues supongo que para nada en concreto, sólo por ser algo más consciente de por qué no eres lo que no eres, para acoger lo que desechaste por un motivo u otro en su momento y concederle un pequeño espacio en tu persona. No sé si uno grande o uno pequeño, quiero pensar que más o menos el que merece (aunque no tengo ninguna prueba de eso).

—Hola, no-yo. Pasa, al fondo queda algo de sitio. Estoy contigo en un momento.

Abrir esa puerta a ese infinito puede tener sus cosillas, pero creo que merece mucho más la pena lo que da (porque da) que lo que resta (porque también resta). Al menos es interesante, y eso es mucho más de lo mucho que se puede decir de muchas cosas. Dadle un tiento y hablamos.

cañonazos

Estoy utilizando prompts para ponerme excusas para escribir. Como en casi cualquier otra cosa que lleve tiempo y no dé un placer inmediato, escribir es una lucha constante contra tu síndrome del impostor. ¿Para qué estoy haciendo esto?, ¿por qué este tema que no tiene ningún interés?, no quiero seguir con esto. Seguir haciendo lo que haces es una lucha constante.

No es como, por ejemplo, beber cerveza. Beber cerveza no va a ninguna parte en el futuro más que a la dependencia y la cirrosis. Pero es fácil seguir en ello porque te enajenas y te emocionas. Chasca la botella y no es que parezca que empieza a pasar algo interesante, es que empieza a pasar algo interesante. No se relaciona con la de mañana —o ya te gustaría que no lo hiciera—. Caminar, aprender algo, escribir y un montón de mierdas por el estilo son completamente distintas. En ellas lo que haces hoy no tiene prácticamente ningún valor, no sirve para casi nada. Sin eso que haces hoy no tiene mucho valor lo que hagas el resto de los días, pero es dificil sentirlo. Muy difícil. Lo más normal es que la vida siga y, si te has mantenido donde debías, hayan pasado unos cuantos meses y de repente digas: "oño, puedo correr", o "juer, tengo 30 relatos". Esfuerzo constante sin recompensa dosificada.

Para evitar la lucha pensé que podría probar dos cosas: hacer relatos de un tirón, queden como queden. Relatos en los que, además, yo no elegiría el tema. Encontré prompts en un par de búsquedas, los temas los saca de un hilo de reddit. Todo queda en casa. Es relajante el haberse quitado de encima el tema. A mí me gusta escribir, la orfebrería. Encender el ordenador, abrir un editor y teclear. Ir viendo qué cosas suceden. Pero sobre mi habilidad para elegir tramas y temas interesantes… no tengo muy buena opinión. Sobre mi imaginación en general no tengo muy buena opinión.

De este modo, si los relatos son basura no es porque me haya equivocado eligiendo el asunto. Es enteramente porque no he sabido escribirlos como debería. Eso podría parecer una carga, pero es un completo alivio.

Además practico de todo un poco, he vuelto a rescatar Typora de su olvido, estoy guardando los relatos en un repositorio de Gitlab, repasando por curiosidad cosas menos básicas de markdown y releyendo el manual de git. Muchas ventajas en un solo absurdo, así que está bien.