# perdiendo.org/museodemetralla

entraron en mi cabeza (202) | libros (21) | me lo llevo puesto (7) | pelis (2) | Renta básica (9) | series (6) | escasez (2) | frikeando (94) | arduino (1) | autoreferencial (11) | bici (1) | esperanto (4) | eve online (3) | git (2) | GNU/linux (4) | markdown (7) | nexus7 (2) | python (7) | raspberry pi (3) | vim (1) | wordpress (1) | zatchtronics (3) | hago (772) | canciones (162) | borradores (7) | cover (45) | el extremo inútil de la escoba (2) | elec (1) | GRACO (2) | guitarlele (11) | ruiditos (11) | Solenoide (1) | fotos (37) | nanowrimo (3) | novela (26) | criaturas del pantano (5) | el año que no follamos (12) | huim (5) | rehab (4) | poemas (363) | Anclajes (15) | andando (3) | B.A.R (7) | Canción de cuna para un borracho (38) | Cercos vacíos (37) | Cien puentes en la cabeza (7) | Conejo azul (6) | Contenido del juego (5) | De tiendas (3) | del pantano (3) | Destrozos (2) | Epilogo (4) | Fuegos de artificio (5) | Imposible rescate (15) | Jugando a rojo (7) | Libro del desencuentro (2) | Lo que sé de Marte (11) | Los cuentos (21) | Montaje del juego (5) | Orden de salida (4) | palitos (31) | Piernas abiertas (7) | Poemas medianos (12) | Privado de sueño (7) | rasguemas (5) | Tanto para nada (17) | Todo a 100 (2) | Uno (4) | relatos (97) | anatemas (9) | orbital (2) | prompts (8) | vindicaciones (103) | perdiendo (1.719) | atranques (1) |

barro

Tras llover los colores son más intensos. La humedad se cuela en los pulmones. Caminar es más fácil, cansa menos, se disfruta más.

Tienes que intentar mantenerte siempre en la sensación de no estar perdiendo el tiempo. En la de no estar adelantándolo para pasar con prisas a otra cosa.

qué, qué

Has vuelto del curro. Has terminado de caminar los 8 mil pasos diarios que empezaste esta mañana a las ocho y algo con prisas y que son un bulo, pero que te sientan mucho mejor que no caminar en absoluto. Has limpiado el baño, la cocina, hecho la comida para mañana. Has barrido la terraza, saludando a los de enfrente con interés. Para interés, el suyo. Has fregado el suelo y aún es de día. Has escrito un rato. Basura, pero un buen rato. Has acumulado mierda para revisarla otro día y deprimirte entonces. Te has encendido un cigarro, abierto una cerveza, instalado el último juego que has comprado y has ahogado un grito. Has recogido los cacharros de lo de la comida y has puesto un lavavajillas. Estás pensando en bajar al chino a por más cerveza, para que no se quede corta. Las sandalias no te han hecho daño esta vez, como si quisieran reforzar la idea de que todo es correcto. Has limpiado con un paño la encimera y ha quedado como si te hubieras acabado de mudar aquí.

Has limpiado el baño. Qué. Qué. Estaba limpio excepto un par de pelos largos de tu cabeza, así que te has limitado a pasar una bayeta por encima con el producto para baños que no puedes distinguir del producto para microondas, del producto para suelos, del producto para limpiarte los sobacos. Luego has fregado el suelo. Y mañana es viernes y eso está bien. Has movido las pesas de sitio con la idea de ejercitarte un rato, pero son un coñazo. Has escuchado un podcast sobre algo que no recuerdas nada más apagarlo. Has actualizado el sistema operativo de todos los dispositivos que tienes en casa (móvil, portátil, sobremesa, raspi servidor, raspi home multimedia). Ahora vas a coger el guitarlele a ver qué tal. El día empezó a las siete de la mañana con el baño perezoso de sal, y han pasado un montón de cosas desde entonces.

Has ahogado un grito. Entre tanto. Te duelen los dientes, pero no demasiado. Sobrevuelas las cosas mientras aún es de día y la noche no termina de meterse dentro. Y entonces qué. Qué. Qué.

ciego

Del mismo modo, un tipo que se queda solo tiene que aprender a mirarse. Porque normalmente el valor lo ponen otros, la suma suficiente de otros. Y cuando se queda solo ha perdido el referente que le indica qué es lo importante, lo bueno, lo divertido, lo apetecible. Lo que no le gusta no, porque no le gusta nada. Nada es importante (no hay número suficiente de otros diciendo que lo es). Tiene que aprender a valorarse a sí mismo y lo que hace cada día. ¿Es esto algo interesante?, ¿me estoy divirtiendo?, ¿estoy perdiendo el tiempo?


Solo no es sin pareja, aunque también. Te quedas sólo cuando te conviertes en tu principal (¿casi único?) juez. No importa cuántos tengas alrededor y a qué nivel se relacionen contigo. Te quedas solo cuando tú dejas de darle valor al número para esas cosas, sea por lo que sea. A veces es quedarse sin pareja, a veces es mudarse a alguna parte donde a nadie pareces importarle un pimiento, a veces una decisión personal provocada por el aburrimiento de los vaivenes de la suma de cerebros. No es importante por qué.


Y al principio es desasosegante. Te sientes vacío. Miserable. Insignificante. Todo pierde el sentido y la angustia te taladra todos y cada uno de los minutos que pasan para no volver luego. Te han quitado el medio para discriminar el mundo, o te has desprendido de él tú solo. El caso es que nada tiene sentido. El ser humano detesta el vacío, y corre todo lo que puede para llenarlo. La forma en la que el cerebro reacciona ante lo que considera escasez le impulsa. Durante la fase de ignición (me estoy divirtiendo) no se dará cuenta de nada que no sea el grito de las neuronas pidiendo algo. Si no se ocupa en otra cosa antes de que se apague el reactor, saldrá de la atmósfera. Cualquier cosa le sirve para evitarlo, para repeler el vacío, una nueva relación, un juego estimulante, una afición en la que volcarse. Cualquier sitio en el que derramarse y olvidar la nada.


Pero quizá lo supere. Quizá se quede sin combustible. Quizá mire alrededor. Quizá le guste, y empiece a llevarse todo a la boca para ver a qué sabe, realmente consciente de su lengua por primera vez. Quién sabe.